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La empresa española que quiere conquistar el cielo con satélites enanos

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La empresa española que quiere conquistar el cielo con satélites enanos

Sateliot prepara el lanzamiento de una constelación de 100 nanosatélites para dar cobertura a las telecos por todo el mundo para desarrollar el internet de las cosas con tecnología 5G.

Los satélites en los que trabaja la compañía abultan poco más que un microondas. Frente a las moles de entre 500 y 1.000 kilos que son los grandes satélites que todos tenemos comúnmente en mente, los artefactos que va a lanzar esta empresa pesarán unos 12 kilos. Y mientras que los gigantes aparatos geoestacionarios se encuentran a casi 36.000 kilómetros de altura (más o menos lo mismo que dar completa la vuelta a la Tierra por el ecuador), los que está pergeñando la española Sateliot volarán apenas a unos 500 kilómetros (lo que va de la Puerta del Sol a Cádiz).

Sateliot nació formalmente hace poco más de un año en Barcelona de la mano de un clásico del sector de las telecos patrio. Jaume Sanpera es el fundador y consejero delegado de la empresa, como lo fue durante más de una década de la compañía de servicios de telecomunicaciones e internet Eurona.  El grupo trabaja ya en el lanzamiento de la primera constelación de nanosatélites de una compañía española.

Los planes de Sateliot pasan por tener volando 16 nanosátelites –los que son como un microondas- entre 2020 y 2021, y alcanzar el centenar de aparatos al año siguiente. Unos satélites con los que la compañía quiere dar servicio a operadoras de telecomunicaciones de todo el mundo para garantizar que pueden llevar el internet de las cosas (IoT) a cualquier lugar del planeta sin problemas de cobertura y además con tecnología 5G.

“La conectividad está diseñada en función de las concentraciones de población. Pero el 90% de la superficie de la Tierra no tiene cobertura móvil. El gran límite para el desarrollo global del internet de las cosas es la conectividad”, sostiene Sanpera. La empresa quiere garantizar esa cobertura sin depender sólo de infraestructuras terrestres, gracias a la nueva constelación de nanosatélites.

“El hueco de mercado que hemos encontrado es el de garantizar la conectividad IoT a nivel global, utilizando los satélites para dar cobertura local”. Las estimaciones de Juniper Research anticipan que en 2022 puede haber ya más de 50.000 millones de líneas de IoT en todo el planeta. Vehículos, sistemas de seguridad, sensores para gestión de infraestructuras, aparatos de teleasistencia a personas, electrodomésticos, dispositivos de pagos bancarios…

Para el desarrollo de los hogares inteligentes y de las ciudades inteligentes la cobertura móvil está relativamente garantizada. El problema es cómo asegurar el funcionamiento de todos los sistemas en ese 90% del planeta sin conectividad. Seguimiento de barcos en alta mar, localización de ganado en regiones remotas, vehículos conectados en zonas de difícil acceso, monitorización permanente de infraestructuras…

El primer lanzamiento de Sateliot ya tiene fecha. El primero de los nanosatélites de la compañía ya tiene billete para junio de 2020 en un cohete Soyuz que saldrá de Rusia. Será sólo un ensayo para poner a prueba la tecnología. Ese primer satélite no prestará servicios comerciales. Lo harán ya los siguientes. El próximo año se lanzará el segundo. En 2021 serán catorce más. Y el plan de la sociedad es que estén operativos 100 nanosátélites ya en 2022, con una inversión cercana al millón de euros por cada aparato.

Sateliot ha encontrado en la británica Open Cosmos su gran aliado. La compañía anglosajona se encargará de la fabricación de los satélites y de gestionar las misiones de cada satélite asegurándose de que están en la ubicación correcta durante los cuatro o cinco años de vida útil. El grupo español se reserva el valor añadido: el diseño de la carga útil de cada nanosátélite (la antena y la radio que servirán para dar su servicio específico) y la gestión operativa y comercial de las telecomunicaciones.

Sateliot prepara la firma de los primeros acuerdos con operadoras de telecomunicaciones norteamericanas y asiáticas para poner a prueba sus sistemas con operaciones reales y para empezar a prestarles servicio como proveedor mayorista. Los clientes de Sateliot serán operadoras y éstas se encargarán de comercializar sus productos para llegar a un cliente final.

“El servicio tiene que ser necesariamente global. Europa será el peor mercado para nosotros porque tiene una amplia cobertura móvil. Pero Estados Unidos es un gigante sin conectividad en gran parte de su territorio, en Latinoamérica sólo hay cobertura en las ciudades, y en África hay poca cobertura aunque es más difícil encontrar negocio”, explica Sanpera.

Sateliot cuenta actualmente con una quincena de socios. El grueso del capital sigue en manos del cuarteto de fundadores, la mayoría procedentes como Sanpera del antiguo equipo directivo de la compañía Eurona, y que acaban de suscribir una ampliación de capital de un millón de euros. En los próximos meses la compañía dará el primer gran paso para ganar tamaño.

El grupo prepara una ronda de financiación para captar 10 millones de euros y dar entrada a fondos de inversión y grupos tecnológicos de Asia, de Estados Unidos y de Europa (también de España). Una inyección que servirá para impulsar la puesta en marcha de la nueva tecnología y que la compañía pretende cerrar en el primer trimestre de 2020.

El plan de negocio de Sateliot contempla que a finales de 2021 se produzca el auténtico paso de gigante con una nueva ampliación de capital para captar entre 90 y 100 millones de euros más. Unos fondos que permitirán cubrir la inversión necesaria para financiar la fabricación y el lanzamiento de toda la constelación del centenar de nanosátélites en apenas dos años. Y en el sector tecnológico se da por hecho que ya hay varios grandes grupos que están dispuestos a sumarse al proyecto.

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