El AVE a La Meca, el proyecto estrella de la Marca España, empieza a ser un quebradero de cabeza insoportable para Renfe Operadora, la firma española con más participación (27%) de las 12 que componen el consorcio Al Shula. De 2012 a 2018 la empresa pública ferroviaria perdió en Arabia Saudí casi 150 millones, según una notificación de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), que pertenece al Ministerio de Hacienda.

La Intervención retrata los sobrecostes, los modificados, los imprevistos y «otras necesidades sobrevenidas» para remachar que el «margen negativo» de Renfe en la «fase Capex -construcción de la vía, de los talleres- es de «146 millones de euros». «Pese a ello», concede Hacienda, «la entidad espera recuperarse y obtener cierto margen en los años de explotación de la línea». A la fase de la operación se la conoce como Opex.

Hacienda indica que, «tras las modificaciones habidas en los talleres», el sobrecoste subió un 56%

Todas las empresas privadas (Talgo, OHL, Copasa, Cobra, Dimetronic, Indra, Inabensa, Imathia, Consultrans) esperan obtener beneficios. Renfe, empresa pública, de momento recibe un saco de pérdidas. La entidad, recuerda la IGAE, «se ha encargado, fundamentalmente, de la construcción y equipamiento de los talleres previstos para el mantenimiento de los trenes, lo que ha contratado con terceros». Las adjudicaciones del operador ascendían en un principio dentro del periodo 2013-2018 «a un importe equivalente a 118,7 millones de euros», cantidad de la que un 82% fue adjudicada «por procedimiento negociado sin publicidad, amparado en la normativa de contratación en el extranjero». Sin embargo, los temidos sobrecostes no se hicieron esperar.

A mediados de 2018 el sobrecoste de los talleres ya triplicaba la partida original. Hacienda eleva la cantidad «tras las modificaciones habidas» a 185,3 millones de euros», un incremento del 56%. «Se constata que ha sido habitual, sobre todo en los contratos de obra, la apreciación de necesidades sobrevenidas». La semana pasada trascendió que Renfe despidió a mediados de año a las constructoras de los talleres (las valencianas Torrescamara y Rover Alcisa), según publica El Economista.

«Ha sido habitual en los contratos de obra la apreciación de necesidades sobrevenidas»

Renfe no ha contestado a las preguntas de este medio. Tampoco en Hacienda: «Desde el Ministerio no vamos a hacer ningún comentario al respecto», se limitan a decir. La situación de números rojos abultados no ha sido trasladada al Consejo de Administración, según personas consultadas. El conflicto entre ambas partes retrasará el estreno de los talleres de Medina para el 31 de diciembre de 2020. En todos estos años, la operadora ha tenido que lidiar con sobrecostes, con un arbitraje, con un despido y con penalizaciones a las constructoras.

La IGAE señala además que la empresa sabía que perdería dinero desde el minuto uno, al presentar una oferta en el apartado de los talleres inferior al presupuesto consignado por la propia Renfe en este capítulo. «Resaltar que la oferta presentada, en cuanto a los talleres cuya construcción asumía Renfe, era mucho menor a los presupuestos que había elaborado Fabricación y Mantenimiento, pese a asumir mayores requerimientos que los previstos». La oferta tampoco «contemplaba los movimientos de tierras que contrató sin negociar la asunción del coste por el conjunto del consorcio».

La IGAE sugiere a Renfe «evitar asumir riesgos que no puede llevar a cabo por sí misma»

La Intervención sugiere a Renfe «valorar la conveniencia de evitar asumir riesgos de ejecución de obras civiles» que la empresa «no puede llevar a cabo por sí misma, sino contratándolas, de haber constructoras entre los socios [del consorcio Al Shula] como en este caso».

«De no ser ello posible o conveniente», continúa la circular de Hacienda, «es imprescindible el máximo cuidado en la elaboración del diseño, medición y presupuesto de la obra a ejecutar» con el objetivo de «evitar modificaciones posteriores ocasionadas por errores u omisiones en el diseño o desviaciones sobre las mediciones inicialmente previstas, como ha ocurrido con la construcción del taller de Medina».

Por todo ello, la Intervención General apremia a Renfe a «evitar asumir más responsabilidades que las que corresponden a la entidad y pueden comprometer los intereses de la compañía».

La previsión de pasajeros inicial era completamente exagerada, de 60 millones de viajeros al año

Uno de los mayores riesgos para Renfe Operadora es la exagerada previsión de pasajeros con la que nació el proyecto Al Haramain, el nombre oficial del AVE a La Meca. Cuando se firmó el contrato, a finales de 2011, el estudio de tráfico previó transportar a 60 millones de viajeros al año entre los 450 kilómetros que separan las ciudades santas de Medina y La Meca. La cifra, completamente disparatada, tuvo que ser revisada en 2018 por la consultora de Países Bajos Royal Haskoning. Al parecer, la nueva previsión sigue siendo muy elevada.

El consorcio de Al Shula ha arrancado ya dos prórrogas a los saudíes: la primera en noviembre de 2016 con 14 meses extra y 150 millones de euros y la segunda en mayo de 2018, que supuso otros cuatro meses de margen y 210 millones de euros adicionales.

Todos ganan… menos los españoles

Recientemente, un incendio ocurrido a finales de septiembre en la Estación de Yeda paralizó la operación del AVE hasta mediados de diciembre. Fuentes de Fomento aseguran que el cliente saudí está muy satisfecho por la celeridad con la que se han reparado las incidencias. Igualmente, el consorcio ha terminado un by-pass en prácticamente dos meses, todo un logro de ingeniería que las autoridades de Riad valoran.

Tanto el cliente saudí como las firmas privadas del consorcio encaran positivamente la recta final de la fase Capex. Todos ganan con el proyecto Al Haramain, excepto las firmas públicas con dinero de todos los españoles.