En el primer semestre del año el consorcio español del AVE a La Meca se impuso a Arabia Saudí en una dura negociación: logró la segunda prórroga desde que España obtuviera el contrato más caro de la historia en el extranjero en octubre de 2011 (más de 7.000 millones de euros ya) y otros 210 millones extra (en 2016 se obtuvieron otros 150 kilos). Sin embargo los problemas de fondo van a seguir coleando, como la desastrosa previsión de viajeros que ahora está siendo revisada, y los sobrecostes que continuamente estallan en Al Shula.

El último afecta sobre todo a Renfe, cuya participación en el proyecto Al Haramain (450 kilómetros entre La Meca y Medina) amenaza seriamente con arrojar pérdidas en vez de beneficios para el operador. La construcción de los talleres de Medina asignados en 2015 a otro consorcio en el que participan dos empresas valencianas, Torrescamara y Rover Alcisa, tenían un coste inicial estimado en algo más de 40 millones de euros (173 millones de SAR, la divisa saudí), de acuerdo con el contrato de origen. Hoy el precio de los talleres se eleva hasta los 135 millones de euros (540 millones de SAR), según los documentos a los que ha tenido acceso este diario.

Torrescamara y Rover Alcisa han metido cinco adendas al precio original del taller de Medina

En definitiva, los sobrecostes han triplicado el valor de los talleres ubicados en la ciudad sagrada de Medina tras cinco modificados de obra. Incluso más allá del triple: el número de adendas al contrato original (cinco) fue revelado por El Economista y la documentación que acredita El Independiente reconoce tres “variaciones”, por lo que faltarían dos más que incrementarán más el sobrecargo. Varias fuentes de la dirección de Renfe expresan su sorpresa porque la dirección de Renfe en La Meca haya transigido con hasta cinco modificados por parte del consorcio Atco-Cart, al que pertenecen Torrescamara y Rover Alcisa, a su vez envueltas en escándalos de corrupción en España que se siguen investigando. “¿Cómo puede triplicarse el valor de los talleres?”, se preguntan los consultados.

El de Medina es uno de los dos talleres contemplados para mantener el AVE que surcará el desierto arábigo: inicialmente se previeron tres pero por razones presupuestarias han quedado reducidos a dos, ubicándose el otro en La Meca -otra ciudad sagrada cuyo acceso está vetado a los no musulmanes-, tampoco exento de problemas de sobrecostes, como se verá más adelante.

Renfe acepta todos los modificados y el precio inicial se ha multiplicado por más de tres

La base de mantenimiento de Medina es, empero, el taller principal, supuestamente con 50.000 metros cuadrados de superficie y una playa de vías de unos 10 kilómetros de longitud, según las bases del contrato inicial. “Los proveedores valencianos sabían de los problemas entre el contratista, Al Shula, y el cliente saudí, que rebosaba intransigencia. Y se aprovecharon de la situación añadiendo modificados que fueron aceptados por Renfe”, declara una fuente que reside en Yeda. El encargado por parte de Renfe de negociar con Atco-Cart ha sido el director del proyecto Al Haramain, Armando Fombella.

No inspira confianza en Renfe otros asuntos turbios relacionados tanto con Torrescamara como con Rover Alcisa. Respecto a la segunda firma, el ex secretario general del Partido Popular en la Comunitat Valenciana (PPCV) Ricardo Costa, condenado por Gürtel, declaró el pasado 28 de junio en el marco del Caso Taula que Rover Alcisa fue una de las que entregó dinero al partido a cambio de contratos en la empresa pública autonómica Ciegsa.

Rover Alcisa ha sido acusada de dar dinero al PP de Valencia a cambio de grandes obras

Torrescamara por su parte es una de las siete empresas investigadas en el caso Acuamed (encabezadas por FCC), en el que se investiga un supuesto fraude millonario relacionado con grandes obras hidráulicas en el Levante. Ambas han incumplido los plazos de construcción del taller de Medina y han incluido modificados con el visto bueno del operador público español. Y presentaron una oferta “a la baja muy arriesgada” que al final ha derivado en gastos extra, dicen los conocedores.

Con el taller de La Meca también hay contratiempos, de momento menos onerosos aunque posiblemente los gastos aumenten. Los excesos del taller de Medina han llevado a Renfe a pedir un taller más pequeño para La Meca, “con menos apartados, menos desmonte y capacidad para cuatro composiones de tren en vez de las ocho previstas”. El problema viene aquí: el operador público español ha encargado construir esta base a OHL por una cantidad cercana a los 50 millones de euros y no los 100 millones previstos.

El coste del taller de La Meca será de la mitad pero los saudíes exigen invertir lo que se dijo

En teoría esta decisión abarata los gastos del operador. Sin embargo, fuentes no oficiales del consorcio de Al Shula aseguran que en el contrato el cliente saudí es consciente de que en el contrato aparece en el taller de Meca una inversión de 100 millones. “Y si no se invierte esa cantidad, los saudíes van a exigir a Al Shula que realice otras inversiones”, comentan. “A los saudíes les da igual que haya sobrecostes en Medina y pedirán que se cumpla lo firmado”, agregan las fuentes. “Al final todo se traducirá en pérdidas para Renfe, es decir, la parte pública dentro del consorcio”.

La “bolsa de riesgos”

La llegada del nuevo Gobierno podría tratar de cambiar de rumbo tanto en Renfe como en el consorcio, dirigido por Jorge Segrelles. Al Shula es ajeno a los problemas del operador con el cliente porque no afectan a su “bolsa de riesgos”, una aportación que efectúan las 12 firmas españolas ante los contratiempos no previstos en el contrato. Renfe ha maniobrado en las últimas semanas para que la bolsa de riesgos asuma algunos gastos de Renfe, algo a lo que al parecer el consorcio se niega. Al Shula lo componen las públicas Renfe, Adif  e Ineco y las privadas Consultrans, Indra, Imathia, Copasa, Talgo, Cobra (ACS), Inabensa (Abengoa), Dimetronic (Siemens) y OHL.