El AVE a la Meca, el contrato más caro de la historia de un consorcio español en el extranjero, echará a rodar en septiembre, previsiblemente a comienzos ese mes. Así lo adelantó El Independiente a comienzos de abril (situando la fecha el 31 de agosto) y confirmó la semana pasada el consorcio de Al Shula, formado por 12 firmas españolas que se encargan de construir el tren de alta velocidad entre las ciudades saudíes de La Meca y Medina. Al Shula además ha informado de que habrá 210 millones de euros adicionales (930 millones de riyales) solo para la preoperación «destinados a la realización de dicho servicio».

Se trata de una victoria del consorcio tras una negociación de cinco meses entre dura y agónica con las autoridades saudíes: desde que España realizara una serie de test promocionales el pasado 31 de diciembre, se comprobó que la puesta en servicio de un tramo comercial a mediados del pasado mes de marzo resultó «imposible». La petromonarquía arábiga amagó con aplicar la sanción de un millón de dólares diaria si se producían retrasos y la información relativa a las negociaciones se apagó por completo.

«No se aplican penalizaciones»

Los retrasos parecían achacables al consorcio español pero en absoluto lo son. O al menos los que son imputables a la puesta de largo del proyecto Al Haramain, cuya primera fecha de estreno prevista era el 1 de enero de 2017 (y que fue prorrogada a finales de 2016 ante la imposibilidad de alcanzar los plazos): desde hace años el letargo en las obras se identifica con la mala praxis de la Fase 1 de Al Haramain, en la que un consorcio franco-chino-saudí se ocupa de construir la estructura y las estaciones de lujo. Eso es lo que los españoles afirman ante los jeques que los supervisan. El contrato de la Fase 2, el que afecta a España y el más importante, se adjudicó en octubre de 2011.

Al Shula se encarga por su parte de la superestructura y la operación, esto es, de llevar el AVE al desierto junto con su tecnología adyacente, que no es poco: solo hay casos de alta velocidad en áreas desérticas en China. A día de hoy los sistemas de señalización y de homologación de trenes van con mucha demora, pero es que esto es precisamente atribuible a su vez a los retrasos en la Fase 1, cuentan las fuentes consultadas. «El acuerdo pone de relieve que se reconocen los retrasos en la Fase 1», indican personas del consorcio. «No solo no se aplican penalizaciones, sino que además dan 210 millones para el desarrollo de la preoperación». La operación de todo el recorrido (450 kilómetros) se prevé para septiembre de 2019, un año después del estreno del servicio comercial.

Bin Laden en quiebra

«Los retrasos se deben, básicamente, a los trabajos en tres de las cinco estaciones (Yeda, KAIA-Aeropuerto de King Abdullah y La Meca) y en las entregas de la plataforma de la vía, algunas con demoras de varios años», añaden las mismas fuentes. «Esto es lo que ha ralentizado las labores de señalización y telecomunicaciones, especialmente en los tramos comprendidos entre Yeda y La Meca». Una de las constructoras que tenía que levantar las lujosas estaciones -auténticas moles palaciegas- era el Grupo Bin Laden, que quebró hace dos años (el grupo pertenece a la familia del nefasto terrorista de Al Qaeda, que nada tiene que ver con las actividades yihadistas de su relativo).

El cliente saudí llegó a ponerse duro y a blandir la amenaza de sanciones, relatan más fuentes. Pero los españoles instalados en Arabia, sobre todo en la ciudad de Yeda (la más cosmopolita de una de las peores dictaduras), empiezan a mostrar hartazgo. Del lamentable estado de ciertas obras de la Fase 1 que siguen sin entregarse y también del trato que les dispensan muchos de los locales, habituados a nadar en la abundancia petrolífera. Muchos operarios se han largado por voluntad propia.

La amenaza por carta de 2014

Sorprendentemente las dotes negociadoras de los saudíes son mejores de lo que nadie hubiera imaginado: a finales de 2014 Riad alarmó al Gobierno de España al amenazar por carta -con razones completamente infundadas- con rescindir el contrato con Al Shula tras una visita sorpresa. El Ministerio de Fomento, entonces comandado por Ana Pastor, decidió agachar la cabeza y no protestar, y los problemas se acumularon hasta el punto que Arabia Saudí empezó a deber cada vez más dinero a las empresas ferroviarias españolas.

En noviembre de 2016 Arabia Saudí concedió 14 meses de prórroga y 150 millones. Era el primer reconocimiento implícito: ahora Riad vuelve a hacer lo propio. Al Shula la conforman las públicas Adif, Renfe e Ineco, y las privadas Cobra (ACS, de Florentino Pérez), Consultrans (del expresidente de Renfe Julián García Valverde), Copasa, Dimetronic, Imathia, Inabensa, Indra, OHL y Talgo, además de las saudíes Al Shoula y Al Rosan. El contrato ya supera los 7.000 millones de euros, incluidos los sobrecostes que han sido reconocidos.