El AVE a La Meca no está preparado para transportar viajeros el 18 de marzo, fecha recogida en el settlement agreement, el acuerdo firmado entre Arabia Saudí y el consorcio español en mayo de 2017. Hace tiempo que el consorcio de Al Shula trata de arrancar una nueva prórroga tras la obtenida en mayo, pero esta vez el conglomerado de doce empresas españolas se ha topado con el rechazo saudí: Riad dijo ayer a Al Shula que, si el AVE no está listo para mediados de marzo, el conflicto se dirimirá en tribunales. Los saudíes reclamarán entonces un millón de dólares al día de penalización, que es lo que establece el contrato inicial suscrito en octubre de 2011.

Hay mucha tensión en estos momentos entre las firmas. Ni los sistemas de señalización están listos ni los trenes están homologados, entre otros problemas achacables al consorcio; pero es que además las estaciones van con mucho retraso, al igual que se produjo con la entrega de la plataforma de la vía, por citar otros dos contratiempos que no son atribuibles a Al Shula. Por estas demoras -hay muchas más- la dirección del consorcio pide más tiempo, algo que deniegan las autoridades wahabitas, según ha sabido este medio.

El viernes tendrá lugar un consejo especial para abordar este problema

Mañana viernes tendrá lugar un consejo especial del consorcio en España para abordar el tema. La presión atenaza ahora a Al Shula, que hace más de seis años obtuvo el mayor contrato de la historia: 7.000 millones de euros por llevar la alta velocidad de la ciudad santa de Medina a la ciudad santa de La Meca. Lo componen las públicas Renfe, Adif e Ineco y las privadas Consultrans, Indra, Imathia, Copasa, Talgo, Cobra, Abengoa, Dimetronic (Siemens) y OHL.

Desde el consorcio se omiten tanto la negativa saudí como los problemas internos. «Como es lógico se está dialogando con el cliente acerca de esta cuestión y lo idóneo sería llegar a un acuerdo», dicen portavoces. «La situación sigue sin variaciones: es decir, la inauguración comercial está fijada en marzo de este año, si bien, como ya hemos indicado, hay fuertes retrasos en la construcción de las estaciones de Yeda, La Meca y el aeropuerto».

Al Shula asegura estar «negociando» y apunta a los retrasos en las estaciones y la plataforma

Sobre los escollos técnicos hablan las fuentes: «El ERTMS iba a ser instalado como sistema de seguridad único, pero como no está ni se le espera se estudia instalar el -anterior- ASFA acoplando balizas en las estaciones de La Meca y Medina. Los trenes de Talgo no están homologados. Y apenas se habrán realizado unas decenas de pruebas antes del estreno».

El pasado 31 de diciembre Al Shula superó, no sin muchas dificultades, el primer obstáculo del settlement agreement: una suerte de viaje promocional de 450 kilómetros con el ministro de Transportes saudí como autoridad más relevante. El horizonte del 18 de marzo es, por el contrario, inviable. El anterior acuerdo ya retrasó 14 meses el inicio de la operación comercial, previsto para enero de 2016.

España rechazó reclamar indemnizaciones, y ahora podría además enfrentarse a una multa desorbitada

Además de las cuantiosas multas, el settlement agreement tiene otro problema: el consorcio renunció a cobrar una serie de reclamaciones a Riad -que para muchas fuentes no oficiales es la principal culpable de los retrasos- a cambio de los viajes promocionales (demonstration service) y de los 14 meses de prórroga. Si las autoridades saudíes rechazan la nueva demora, podrían cobrar una costosa multa a España, que además le habría perdonado indemnizaciones del pasado. «Te quedas sin cobrar y te ponen una sanción desorbitada», critica un alto cargo.

Varias personas conocedoras de los entresijos deploran la estrategia negociadora y piden mano dura a la dirección del consorcio, que preside Jorge Segrelles. Sobre todo porque la teocracia wahabita ha llegado a abonar en ocasiones las deudas pendientes con casi un año de retraso.

La monarquía teocrática es para muchos la culpable y varios altos piden mano dura en Al Shula

A los rompecabezas ya mencionados se añaden otros: la guerra interna entre las firmas, que ha llevado a solicitar varios arbitrajes para resolver las diferencias, según ha publicado El Economista; el problema de las arenas del desierto, que causan estragos y no ha sido aún resuelto pese a que se identificó desde el primer día; o el informe de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) sobre Renfe, que ve en la construcción del AVE saudí un «proyecto arriesgado» para el operador de trenes español «sin descartar pérdidas».