El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido salir al rescate de la zona euro. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) se reunió de emergencia este miércoles por la noche por teleconferencia para aumentar el arsenal contra los desafíos económicos del coronavirus Covid-19 y salvar la deuda italiana y española, después de varios días con las primas de riesgo en ascenso y los bonos disparados. El supervisor enmienda así su actuación del pasado jueves y deja claro que el BCE va a hacer todo lo necesario.

El organismo que preside Christine Lagarde ha anunciado un nuevo programa de compra de activos públicos y privados por nada más y nada menos que 750.000 millones de euros y que durará hasta finales de este año, cuando se considere superada la crisis del coronavirus.

En el caso de la compra de activos públicos, la asignación de referencia entre países seguirá siendo la clave de capital de los bancos centrales nacionales. En todo caso, estas adquisiciones se llevarán a cabo de manera «flexible» para permitir que haya «fluctuaciones entre las clases de activos y las jurisdicciones en la distribución de los flujos de compra a lo largo del tiempo».

En relación con esta última idea, el BCE añade un matiz sobre que habrá una excepción para los requisitos de elegibilidad de los valores emitidos por el Gobierno de Grecia griego para estas compras de activos.

El instituto emisor ha decidido tambnién ampliar la gama de activos admisibles en el marco de este programa a los pagarés de empresa no financieros y facilitar los estándares de garantía ajustando los principales parámetros de riesgo y, en particular, el alcance de las reclamaciones de crédito adicionales (ACC) para incluir las relacionadas con la financiación del sector empresarial y garantizar así que las entidades de contrapartida puedan seguir utilizando plenamente las operaciones de refinanciación.

Enmienda su actuación del jueves

Con esta nueva batería de medidas, el BCE intenta enmendar su actuación del pasado jueves. Los analistas le achacaron que había hecho uso del «bisturí» y no del «bazuca» y el instituto emisor se ha lanzado a corregirse a sí mismo.

Además, la actuación de Lagarde en la rueda de prensa posterior a la reunión de política monetaria no fue la más acertada cuando señaló que el BCE no está para «estrechar diferenciales», en relación con el bono italiano. Estas palabras, a pesar de los intentos de suavizarlas días después, no hicieron más que disparar las primas de riesgo española e italiana, que se calman ahora y caen en torno a un 20% y un 30%, respectivamente.

En la reunión del pasado jueves, el Comité de Gobierno del BCE lanzó un plan de emergencia que no incluía recortes de tipos, pero en el que decidió introducir un programa de compra de deuda neta pública y privada de 120.000 millones de euros hasta final de año, rebajar el interés de la financiación a través de las rondas de liquidez TLTRO y ampliar las mismas. En resumen, un arsenal de liquidez que ahora el supervisor multiplica por más de seis.

«Acción extraordinaria» para un «tiempo extraordinario»

Tras comunicar estas decisiones en la noche del miércoles, Lagarde quiso compartir unas reflexiones a través de su cuenta de Twitter. «Los tiempos extraordinarios requieren una acción extraordinaria. No hay límites a nuestro compromiso con el euro. Estamos decididos a utilizar todo el potencial de nuestras herramientas, dentro de nuestro mandato», señaló.

«El Consejo de Gobierno del BCE se compromete a desempeñar su papel de apoyo a todos los ciudadanos de la zona del euro en este momento tan difícil. Para ello, el BCE se asegurará de que todos los sectores de la economía puedan beneficiarse de condiciones de financiación favorables que les permitan absorber este impacto. Esto se aplica igualmente a las familias, las empresas, los bancos y los gobiernos», señala en el comunicado.

En unos días en los que el Whatever it takes de Mario Draghi resuena en todo el mercado, el supervisor añade en su comunicado que «hará todo lo necesario dentro de su mandato». De hecho, recuerda que «está plenamente preparado para aumentar el tamaño de sus programas de adquisición de activos y ajustar su composición, en la medida en que sea necesario y durante el tiempo que sea necesario» y «explorará todas las opciones y todas las contingencias» para apoyar la economía en este momento.

«En la medida en que algunos límites autoimpuestos puedan obstaculizar las medidas que el BCE debe adoptar para cumplir su mandato, el Consejo de Gobierno considerará la posibilidad de revisarlos en la medida necesaria para que su acción sea proporcional a los riesgos que enfrentamos. El BCE no tolerará ningún riesgo para la buena transmisión de su política monetaria en todas las jurisdicciones de la zona del euro», ha zanjado.