Plan de emergencia del Banco Central Europeo (BCE). El Comité de Gobierno del supervisor europeo ha decidido este jueves mantener los tipos de interés en el 0% y la facilidad de depósito en el -0,5%, si bien a decidido ampliar las compras de activos a 120.000 millones y la liquidez a los bancos a través de las líneas TLTRO. La institución que preside Christine Lagarde finalmente no se ha animado a modificar los tipos, que ya están en terreno negativo, en la reunión ordinaria de tipos programada para este jueves, un día después de que la propia Lagarde metiera prisa a la Unión Europea para tomar medidas contra las consecuencias del virus.

Concretamente, el BCE introducirá un nuevo programa de compra de deuda neta pública y privada de 120.000 millones de euros hasta final de año, con el objetivo de «asegurar una contribución fuerte para los programas de compra al sector privado», lo que se complementará con el actual plan de compra de activos. La institución considera que estas medidas abrirán la puerta a «condiciones de financiación favorables» para la economía real «en tiempos de gran incertidumbre».

Lagarde defiende que la respuesta primera y principal debe ser fiscal

En cuanto a las líneas de liquidez destinadas a la banca, el supervisor las amplía a pesar de no apreciar «señales marginales de estrés» en los mercados ni «falta de liquidez». El BCE toma esta medida para que hogares y entidades tengan un apoyo en caso de necesidad. Además, respecto a la ronda de financiación TLTRO, actualmente en funcionamiento, el BCE ha decidido que se conceda a un interés 25 puntos básicos por debajo del tipo medio aplicado en las operaciones de financiación de la zona euro.

Lagarde ha defendido en la rueda de prensa posterior a la reunión del Comité que el BCE ha tomado las medidas «más eficientes» para dar respuesta a esta crisis, en la que existe una «alta incertidumbre», y lo ha hecho por «unanimidad» entre los miembros del Comité. Según ha explicado, algunos han acudido al encuentro, pero otros lo han seguido de forma telemática. Además, como medida preventiva, Lagarde y Luis de Guindos, número dos del BCE, trabajarán a partir de ahora en equipos separados y la próxima reunión se desarrollará online.

Respuesta fiscal coordinada

En todo caso, Lagarde tiene claro que los Estados miembros deben acometer medidas para frenar el avance del coronavirus y su posible impacto en la actividad económica de cada país y de la zona euro. «La respuesta primera y principal debe ser fiscal», además de «coordinda», ha indicado, aunque de todas formas ha añadido que el COVID-19 tendrá un impacto sobre la actividad económica debido a que la producción será más lenta y la demanda se resentirá.

La reacción del instituto emisor, que ha sentado muy mal en el mercado, se esperaba con ganas después de que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) y el Banco de Inglaterra (BoE) decidieran en los últimos días tomar medidas por sorpresa para intentar frenar el impacto del COVID-19 en la economía. En ambos casos, los supervisores decideron recortar los tipos como medida de choque. La Fed, con mucho más margen, lo hizo medio punto, hasta un rango entre el 1% y el 1,25%, mientras que el supervisor británico dejó el precio del dinero en el 0,25% tras recortar otro medio punto.

El Banco de Canadá, por su parte, también a tomado medidas para intentar frenar el impacto del coronavirus, aunque se desmarcó de las decisiones sorpresivas y lo comunicó tras su reunión ordinaria de tipos. Los recortó también medio punto, hasta el 1,25%, un día después de que lo hiciera la Fed.

Relaja los requisitos de capital de la banca

Por otra parte, el BCE ha decidido echar un cable a la banca relajando los requisitos de capital a las entidades. Más concretamente, les permitirá operar «temporalmente» por debajo de sus requisitos de capital, al tiempo que les dejará utilizar parcialmente instrumentos de capital que no se califican como CET1, como los Addtional Tier 1 o Tier 2, una medida que se iba a poner en marcha en enero de 2021.

Sin embargo, el BCE envía una advertencia a los bancos: estas medidas no se pueden utilizar para aumentar el dividendo. «Estas medidas suponen un alivio significativo del capital a los bancos para apoyar a la economía. Esperamos que los bancos utilicen los efectos positivos de estas medidas para apoyar la economía y no aumentar la distribución del dividendo ni la remuneración variable», afirma el supervisor en un comunicado.

El supervisor negociará con cada banco medidas individuales en relación con los plazos y considerará aplazar las inspecciones in situ y la implementación de las consecuencias de las mismas, así como las investigaciones sobre los modelos internos de los bancos. Además, apoya a la Autoridad Bancaria Europea (EBA) en su decisión de aplazar los test de estrés a la banca europea de este año.