Testa, la filial que gestiona en España la cartera de viviendas en alquiler del fondo buitre norteamericano Blackstone, obliga a un inquilino que había avisado de la rescisión del contrato de arrendamiento semanas antes de que se decretara el estado de alarma -sin ocupar ya la vivienda- a seguir abonando la mensualidad hasta que se levanten las restricciones y pueda llevar a cabo el traslado de sus muebles o a entregar ya las llaves sin poder retirar posteriormente sus enseres particulares.

A las 11.22 horas del pasado 20 de enero, el arrendatario envió un correo electrónico a Testa Residencial Socimi SA para comunicarle su intención de resolver el contrato con fecha de 31 de marzo, a fin de cumplir el preaviso estipulado de dos meses y no sufrir penalización. Se trata de un piso ubicado en el número 3 de la madrileña calle de San Benito -junto a Plaza de Castilla y enfrente de la terminal de autobuses- y por el que venía pagando una renta mensual de 1.200 euros.

«Me pongo a su disposición para realizar las verificaciones que consideren oportuno sobre el estado del citado apartamento con el fin de proceder con posterioridad a la devolución de las fianzas constituidas», añadía en su escrito el cliente. Después de no haber devuelto una sola cuota en siete años, solicitaba que las mensualidades correspondientes a febrero y marzo no se le cargaran en su cuenta bancaria sino que se descontaran de los 5.400 euros que depositó en su día como garantía, por lo que aún le quedaría un saldo a su favor de 3.000 euros.

Edificio madrileño propiedad del fondo buitre Blackstone.
Edificio madrileño propiedad de Blackstone donde residía el inquilino que no ha podido hacer la mudanza por el coronavirus. GOOGLE MAPS

El inquilino había contratado los servicios de una empresa para ejecutar la mudanza este próximo sábado (28 de marzo) y llevar los muebles a Sevilla, donde tiene establecida su residencia habitual. Este traslado no podrá hacerse debido a la limitación de movimientos de vehículos y personas que ha acordado el Ejecutivo de Pedro Sánchez para tratar de frenar la propagación del covid-19 y a que esta actividad empresarial no se encuentra entre las permitidas al no considerarse de primera necesidad.

Por este motivo, el arrendatario volvió a ponerse en contacto con Testa el pasado 16 de marzo para solicitarles que le concediera «una prórroga» para hacer la mudanza sin necesidad de seguir pagando el alquiler por una vivienda que ya no ocupaba, comprometiéndose a realizar el traslado tan pronto como el Gobierno levante las prohibiciones.

«No cobrarle por dejar enseres»

Este martes, ocho días después de aquel correo, Testa le ha respondido que deberá seguir pagando pese a la excepcionalidad de la situación y a que ya no está haciendo uso del apartamento. «Nosotros no podemos dejar de facturar un contrato cuando no tenemos la posesión de la vivienda. Entiendo que todo esto ha sucedido así, pero tampoco somo responsables», le ha contestado el departamento de Resoluciones.

La empresa le ha ofrecido una alternativa que, lejos de agradarle, ha terminado de soliviantar al cliente. «Se trata de encontrar una solución, ya que esto va para largo. Para ello, le proponemos dejar el piso como está, y no cobrarle por dejar enseres personales. Podría enviar las llaves, y tras la recepción de las mismas, le mandamos la resolución para que nos la devuelva firmada», añade en el correo.

Atónito tras leer la respuesta, el arrendatario volvió a escribir a Testa para que le aclararan la propuesta. «No tengo inconveniente en enviarles las llaves, pero me imagino que mis enseres personales no se tocarán hasta que yo pueda recogerlos. ¿Es así?», preguntó.

Cuatro minutos después, la filial de Blackstone intentó solventarle la duda: «[Por] lo que usted nos ha dicho sólo le quedan los muebles en la vivienda, nosotros le proponemos que la deje tal cual, sin recoger nada después y firma la resolución con la fecha acordada. Es lo único que podemos hacer».

Sin salir de su asombro ante la respuesta recibida, volvió a escribirles para que le confirmaran si era cierto lo que él estaba entendiendo: que la arrendadora se quedaría con sus muebles cuando se normalizara la situación tras la crisis sanitaria del coronavirus a cambio de no pagar a partir de abril. «Estamos facilitándole la entrega de las llaves para dejar de facturar la vivienda que es lo que usted nos ha solicitado», zanjó Testa.

Fue la última respuesta antes de que el inquilino les anunciara su intención de poner los hechos en conocimiento de un abogado y de los medios de comunicación para que conocieran «las actitudes ventajistas» de esta empresa, «beneficiándose de una desgracia colectiva» como la del coronavirus.

«Se está actuando con flexibilidad»

A preguntas de El Independiente, un portavoz de Testa ha defendido que la compañía «está actuando con flexibilidad» en unas circunstancias excepcionales. «Se está viendo cada caso y dando un plazo de tiempo adicional hasta que se pueda gestionar la situación con normalidad», ha indicado.

Testa es la compañía líder en el mercado residencial de alquiler en España. Según informa en su web, la compañía cuenta con una cartera de 10.600 viviendas, de las que el 59,3 % se encuentran en Madrid. Con datos referidos a junio de 2018, la valoración de ese parque superaba los 2.600 millones de euros.