El consejero delegado del grupo automovilístico Volkswagen, Herbert Diess, ha asegurado que el cierre de las plantas del consorcio alemán tanto en Europa como en América para evitar la expansión del coronavirus supone un coste de unos 2.000 millones de euros a la semana.

Así lo ha señalado Diess en la cadena alemana ZDF, donde ha indicado que Volkswagen podría soportar el cierre de sus fábricas «durante varias semanas» o «tal vez meses», pero no «indefinidamente», debido al coste que esto supone.

A pesar de que ha asegurado que la compañía se encuentra en una posición financiera sólida, no ha descartado «medidas estructurales» si la crisis se prolonga durante muchos meses o incluso años, en el peor de los casos.

El directivo ha lamentado que las ventas de vehículos se han paralizado en todo el mundo, mientras que en China, el mercado individual más grande para Volkswagen, se han recuperado en alrededor a un 50% de los niveles previos a la crisis, según recoge Bloomberg.

Diess ha explicado que Volkswagen ya se está preparando para reanudar las operaciones en sus fábricas, siempre siguiendo las recomendaciones médicas para evitar contagios. Asimismo, ha indicado estar «seguro» de que la compañía podrá lanzar su modelo eléctrico ID.3 este verano como estaba planeado, aunque ha lamentado que las condiciones comerciales siguen siendo difíciles de predecir.

Por su parte, el director financiero y de Tecnologías de la Información de la empresa, Frank Witter, ha señalado en otra entrevista que Volkswagen no necesitará apoyo financiero del Gobierno alemán, más allá de recurrir a las ayudas para empleados.

«Visto desde la perspectiva de hoy, lo descarto», ha apostillado Witter al periódico alemán ‘Boersen-Zeitung’. «En la división de automóviles tenemos un sólido flujo de caja y una liquidez decente», ha subrayado el directivo, tras lo que ha añadido que Volkswagen dispone de líneas de crédito por más de 30.000 millones de euros.

El consorcio de Wolfsburg anunció este jueves la extensión de la suspensión, durante cuatro días adicionales, hasta el 9 de abril, de la producción en sus fábricas situadas en Alemania. Esta decisión se explica por la «caída continuada en la demanda» de sus vehículos, así como por los «desafíos» que plantea la cadena de suministros.