Santander ha decidido finalmente no pagar la parte del dividendo que tenía pendiente del correspondiente a 2019. La entidad había decidido inicialmente mantener la retribución al accionista del ejercicio pasado y revisar más adelante la de 2020, pero ha cambiado de opinión tras varios días en los que los supervisores han presionado a los bancos europeos para que no paguen más dividendos hasta, como mínimo, el próximo octubre.

La entidad que preside Ana Botín había anunciado hace unos días que, aunque revisaría el dividendo del ejercicio 2020, el correspondiente a 2019 se mantendría. De hecho, estaba anunciado ya en la convocatoria a la junta de accionistas, que se celebrará mañana de forma estrictamente telemática.

Sin embargo, la presión del Banco Central Europeo (BCE) ha sido más fuerte. El supervisor bancario ordenó hace unos días a los bancos bajo su paraguas a no pagar más dividendos al menos hasta octubre de este año para poder liberar capital y utilizarlo para ayudar a sus clientes y para prepararse ante un hipotético escenario de pérdidas.

De hecho, pedía a las entidades que, si aún no habían abonado a sus accionistas el dividendo correspondiente al ejercicio pasado, lo suspendieran lo antes posible. «Se espera que los bancos que han pedido a sus accionistas votar sobre la distribución de dividendos en su próxima junta general de accionistas ajusten estas propuestas en línea con la recomendación», indicaba el BCE en un comunicado en referencia a una situación que se ajustaba completamente con Santander.

Y no solo eso. En los últimos días, el BCE ha llegado incluso a amenazar con tomar «medidas coercitivas» a los bancos con intervenir si no aplican una «moderación extrema» a su política de dividendos.

El de 2020, en suspenso

Según ha explicado Santander a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), no va a tomar ninguna decisión sobre los dividendos de 2020 hasta que no haya «mayor visibilidad» sobre los efectos de la crisis del Covid-19 y hasta que se conozca el resultado del ejercicio 2020, cosa que no ocurrirá, al menos, hasta principios del año que viene. Así, el banco no abonará la parte del dividendo de 2020 que tenía previsto distribuir el próximo mes de mayo.

El banco celebra mañana su junta general, en la que estaba previsto que los accionistas votarán la aplicación de las cuentas de 2019, es decir, qué parte se iba a destinar a dividendo. Este punto del día se borra y se votará en otra junta que se celebrará en octubre, previsiblemente, pero modificado: el banco propondrá destinar todo el beneficio a reservas salvo los 1.661 millones de euros que ya pagó como dividendo el pasado mes de noviembre.

Con todo, Santander explica que podrá decidir cuando llegue esa segunda junta proponer alguna distribución de dividendo a los accionistas «tras una reevaluación de la situación cuando las incertidumbres causadas por la crisis del Covid-19 desaparezcan».