El confinamiento social ha cambiado los hábitos del consumidor y ha propiciado que el número de actos de compra semanales haya caído hasta niveles nunca vistos, al tiempo que se dispara el gasto y las ventas online.

Son datos que la consultora Kantar ha difundido este martes, y que muestran que el tique medio ha pasado de los 16 euros que se pagaban a principios de 2020 a los 23 euros (un 43% más) en la semana del 22 al 29 de marzo, pero el número de actos de compra por semana ha caído de 82 a 67 millones (un descenso del 18%) en el mismo periodo.

Estas cifras récord reflejan una variación «extrema» del comportamiento del consumidor español en un sector, el de la distribución alimentaria, poco habituado a los grandes cambios a corto plazo, han destacado los autores del estudio.

Además, el comprador esta privilegiando la «hiper proximidad», acudiendo a las tiendas más cercanas a su domicilio, lo que beneficia especialmente a los grupos regionales y a DIA, la empresa con el mayor número de tiendas del país con cerca de 4.200 establecimientos.

«El tique medio es mayor que nunca y, sin embargo, esta vez no va asociado, como suele ser lo típico, a las grandes superficies, sino a las tiendas de proximidad», ha explicado el director de servicios al cliente para la Península Ibérica de Kantar, Carlos Cotos.

Por el contrario, cadenas de supermercados como Mercadona (con más de 1.600 tiendas), Lidl (con más de 500), Carrefour y Alcampo, han bajado sus cuotas.

Uno de los fenómenos más claros según los responsables de la consultora es el crecimiento de las ventas a través de internet, que se han disparado un 75 %.

«El incremento del online, si bien ha sido grande, no lo ha sido tanto como podría haber sido porque los operadores se han visto superados por el aluvión de pedidos (…) Nadie ha sido capaz de capitalizar esta enorme oportunidad», han precisado desde Kantar.

El contenido de la cesta refleja que los españoles comenzaron a hacer frente a la pandemia almacenando comida para después seguir haciendo compras -debido a que lo que se ha dejado de beber y comer fuera de casa ahora se hace en el hogar- aunque a un ritmo sensiblemente inferior, conforme va despejándose su despensa.

«Cada vez será más común detectar hogares que no compren durante una semana entera», ha señalado Cotos, quien ha puesto como ejemplo el caso del arroz, las legumbres y las patatas, categorías con un crecimiento de ventas muy importante en los primeros días de crisis y que después se ha moderado debido a que sólo volverán a comprarse cuando se necesite reponer.

También han detectado un incremento notable de la preocupación entre los consumidores: el 84% se declaraba «muy preocupado» entre el 22 y el 29 de marzo, lejos del 27% que decía estarlo tres semanas antes.

Además de la salud, el impacto negativo del coronavirus en la economía ya inquieta a dos terceras partes de la población (la semana anterior era la mitad) y un 58% teme que llegue a colapsarse la Seguridad Social.