España sigue recibiendo el interés de los inversores a la hora de colocar su deuda, pero está empezando a asumir el coste de la incertidumbre que genera en los mercados la crisis sanitaria del Covid-19 y sus consecuencias económicas.

Esta semana, el Tesoro ha acudido en dos ocasiones a los mercados de capitales para obtener financiación y en ambos casos ha cerrado sus emisiones con sobredemanda, como es habitual.

Eso sí, aunque no se puede afirmar que los temores por la evolución de la economía española estén afectando en gran medida a su capacidad para financiarse, lo cierto es que se está produciendo un cambio de tendencia, pues España cada vez tiene que pagar más cara su deuda, como demuestran las últimas emisiones.

El departamento a cargo de Carlos San Basilio consiguió captar el martes 6.875,38 millones de euros en letras a seis y doce meses, por las que recibió una demanda 1,4 veces mayor. Sin embargo, fue la primera vez en años que el Tesoro volvió a pagar por la deuda a doce meses. Lo hizo con un diferencial del 0,16%.

Este mismo jueves, el emisor español ha vuelto a acudir a los mercados de capitales a por financiación con la mayor subasta realizada desde enero de 2012, por la que ha conseguido colocar 6.535 millones con una demanda por el doble. Sin embargo, en esta última salida, el Tesoro se ha visto obligado a duplicar la rentabilidad ofrecida para los bonos a tres y cinco años.

En cuanto a las obligaciones, ha prometido por ellas un interés del 0,601%, muy por encima de la referencia más próxima, que era del 1,365% y correspondía a una operación del 21 de septiembre de 2017, según informa Europa Press.

España, «país de riesgo»

Estas son las dos últimas operaciones que el Tesoro tenía planeado realizar en abril, por lo que no volverá a los mercados hasta el mes de mayo, cuando ya existirá más claridad sobre las medidas de desescalada para minimizar el impacto de la paralización de la actividad en la economía.

Precisamente, la última de ellas llega horas después de que el Fondo Monetario Internacional haya compartido sus proyecciones sobre la economía española, que auguran una contracción del 8% en el Producto Interior Bruto, una deuda pública del 113% y un déficit del 9,5% para este año, con recuperación a partir de 2021.

El Tesoro lleva ya semanas pagando intereses más altos que los que abonaba antes de la crisis sanitaria, algo que se debe a la incertidumbre que impera en los mercados. Desde Ostrum AM, su jefe de análisis económico, Philippe Waechter, afirma que “España es percibida ahora como un país de riesgo y los inversores no quieren correr demasiados riesgos”.

La incertidumbre es tal que algunas casas de análisis están incluso empeorando las proyecciones que elaboraron hace días. Es el caso de S&P, que considera ahora que el retroceso del PIB español será del 8,8% en 2020, corrigiendo su previsión de hace menos de un mes (-1,8%) tras darse cuenta de que el impacto del Covid-19 será más «prolongado e intenso» de lo que esperaban.