Economía

España está a salvo de una crisis financiera mientras la economía no entre en caída libre

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España está a salvo de una crisis financiera mientras la economía no entre en caída libre
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante su comparecencia en la en la Comisión de Economía del Congreso.

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante su comparecencia en la en la Comisión de Economía del Congreso. EFE/J.J. Guillen

Resumen:

El recuerdo de la crisis financiera se encuentra demasiado reciente como para no aparecerse en estos días de incertidumbre. Y eso que la recesión que lleva acompasada la crisis sanitaria del Covid-19 dista mucho de aquella que se cernió sobre el país hace casi una década y que dejó como lastre la mayor crisis financiera de la Historia. A pesar de la fuerte morosidad que derivará de las altas tasas de paro, la posibilidad de que los bancos protagonicen una crisis está aún lejos y así seguirá a menos que la economía española entre en caída libre.

Como han insistido los principales banqueros españoles durante las últimas semanas, el sector financiero entra en esta crisis en una posición mucho mejor que la que tenía en 2011. Su sostenibilidad en términos de solvencia y liquidez nada tiene que ver con las ratios que marcaban las entidades hace casi una década, lo que supone un punto de partida más tranquilizador. «Vamos a tener incidencia, pero una incidencia diferida», confiaba hace unos días José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.

En 2012, las entidades no solamente estaban poco capitalizadas, sino que tenían inversiones en cartera que no valían nada»

Sin embargo, cuando en la ecuación está presente una alta tasa de desempleo como la que tendrá España este año, el resultado siempre es una elevada morosidad. Desde el Banco de España, que prevé una ralentización de la economía sin precedentes, no han puesto aún cifras a los impagos que registrarán las entidades españolas, si bien un informe realizado por la consultora Bain & Company, que tiene en cuenta las previsiones económicas del supervisor, concluye que la mora podría elevarse hasta el 7% a finales de año y alcanzar el 10% en el caso del crédito a empresas.

«En 2012, las entidades no solamente estaban poco capitalizadas, sino que tenían inversiones en cartera en un sector en burbuja, el inmobiliario, que no valían nada», explica a este periódico Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas. En el caso de la crisis actual, sin embargo, las cosas son diferentes.

Una exposición del 20%

El sector que se verá más afectado será el turismo, pero también otros servicios, y, por ende, sus activos perderán valor. De acuerdo con los datos del Banco de España, la exposición de los bancos españoles a estos sectores especialmente sensibles a la crisis del coronavirus se situaba en diciembre de 2019 en torno al 20% del crédito a empresas. Del total, los sectores manufactureros representaban un 5%, mientras que los segmentos del sector servicios más afectados, como el turismo o el transporte, representaban más del 15%.

«Hay muchísima incertidumbre. Si no hay una recaída en la pandemia y si hay una vacuna uno puede pensar que no va a haber una depreciación de esos activos que agrave las cuentas de los bancos», añade Torres. Todo mientras la economía se vaya recuperando poco a poco a partir de finales de este año o del siguiente.

Sin embargo, si el impacto de esta crisis en la economía es aún peor de lo que se prevé, las cosas podrían complicarse para la banca. «Si la pandemia se prolonga, no hay vacuna y la economía se desploma en caída libre, ahí es inevitable una crisis financiera, pues se materializarían muchas pérdidas de los bancos en cascada», apunta Torres, para quien esta hipótesis «no es el escenario actual».

«Más que a una crisis financiera vamos a ir más a una crisis de suspensiones de pago. Veremos cómo queda el tejido productivo», añade Josep Lladós, profesor de la Universitat Oberta de Catalunya.

Por el momento, los bancos españoles capean el temporal con renuncias a bonus y dividendos y rebajas de objetivos. Al tiempo, gestionan las medidas de liquidez aprobadas por el Gobierno para mitigar el impacto económico de esta crisis sobre las familias y las empresas. Como repiten estos días los banqueros, esta vez los bancos son parte de la solución y no del problema.

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