Los bancos se han quejado ya en alguna ocasión de que no poder pagar dividendo les está penalizando frente a sus inversores. Por el momento, rige la recomendación del Banco Central Europeo (BCE) de no retribuir al accionista al menos hasta octubre con el objetivo de guardar capital para enfrentar la complicada situación que acecha, pero si el supervisor decidiera relajar esta recomendación y dejar en manos de las entidades la decisión de repartir o no dividendo algunas estarían mejor posicionadas para hacerlo que otras.

El supervisor emitió en los primeros compases de la pandemia una recomendación a los bancos bajo su paraguas para que no repartieran dividendo al menos hasta octubre con el objetivo de guardar una parte valiosa de capital que necesitarían para afrontar la crisis que se viene encima. Esta recomendación desincentivó a las entidades españolas que no habían aprobado sus dividendos de 2019 o de 2020 de seguir adelante con sus planes de distribuir parte del beneficio entre sus accionistas.

El BCE tiene previsto actualizar su recomendación en las próximas semanas

Las entidades, al menos las españolas, consideran que esta situación las penaliza, habida cuenta de que el reparto de beneficios es uno de los principales activos de las cotizaciones bancarias, que están de capa caída tras meses desangrándose. Sus constantes desplomes no vienen de la crisis del coronavirus, sino que se remontan a hace un par de años cuando, en general, empezaron a perder valor, y no tienen un futuro muy halagüeño con el horizonte de tipos bajos.

El BCE tiene previsto actualizar este "consejo" en las próximas semanas y aún no está claro si lo ampliará o lo dará por terminado, con lo que dejaría en manos de los bancos la libre elección de distribuir su payout e impulsar sus precios en Bolsa. Por el momento, el supervisor no ha dado pistas.

En el caso de que se diera la segunda hipótesis, "aquellas [entidades] con unos ratios de capital más holgados sobre requerimientos, como son el caso de Bankia o Liberbank, están mejor posicionadas para recuperar el dividendo, mientras que Sabadell o Santander cuentan con menos margen”, explica a este periódico Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Prudencia

Tanto Bankia como Liberbank renunciaron a parte de la retribución al accionista como una medida de prudencia ante la incertidumbre y las turbulencias económicas. En el caso de Bankia, renunció a pagar su superdividendo, es decir, la retribución extraordinaria a través de la cual pretendía repartir su exceso de capital. Sobre el dividendo ordinario del ejercicio 2020, el banco aún no ha tomado ninguna decisión.

La entidad sería una de las mejor posicionadas para poder pagar dividendo a sus accionistas en el caso de que el BCE lo permitiera a partir de octubre, dado que cerró el primer trimestre con una ratio de capital CET1 fully loaded, el que toma el mercado como referencia en el sector, del 12,95%. “La manera que está teniendo el banco de devolver la deuda con el Estado es mantener una rentabilidad por dividendo bastante alta, la tenemos ahora por encima del 10%, por lo que sería muy complicado que en la junta o en el consejo se cancelara este supuesto”, vaticina, por su parte, Darío García, analista de XTB.

Liberbank, por su parte, sí canceló su dividendo correspondiente a este ejercicio, al menos hasta el otoño, ante la recomendación del BCE, que desincentivó también los repartos de dividendos de otras entidades, como Santander, CaixaBank o Sabadell.

Al otro lado de la lista, Unicaja se encontraría entre las peor posicionadas, de acuerdo con el analista de XTB, que explica que “su rentabilidad por dividendo es cero”. Sin embargo, desde la entidad defienden que tienen una de las mayores ratios de solvencia del sector, por lo que tendrían holgura en su capacidad de pago en el caso de que el BCE permitiera volver a hacerlo.

En el caso de CaixaBank y Sabadell, el analista cree que “podría ser un revulsivo retirar liquidez del balance” debido a sus participaciones en entidades internacionales. Ambos bancos renunciaron a pagar dividendo este año y, en el caso de CaixaBank, la entidad incluso rebajó sus objetivos de capital.

Los analistas no tienen claro que todos los bancos quisieran volver a repartir dividendo si el BCE les diera permiso. “Desde un punto de vista de prudencia, en general las entidades podrían optar por cancelar el dividendo con cargo a 2020 y retomarlo en 2021. Y, en caso de abonar algo, sería a un payout inferior al de años anteriores”, explica Álvarez, de Renta 4.

“BBVA y Santander pueden ser los más interesados en seguir esa recomendación, mientras que otros como Bankinter, que tiene un balance más saneado y no tiene casi exposición internacional, la gestión y la liquidez le pueden permitir o fraccionar el dividendo o suspenderlo, que no cancelarlo”, apunta, por su parte el experto de XTB.

¿Scrip dividend como solución?

Una opción que limitaría la salida de efectivo sería abonar el dividendo en su modalidad flexible, es decir, dando al accionista la oportunidad de elegir recibirlo o bien en cash o bien en acciones. Por lo general, la segunda opción implica que el banco amplía su capital, de forma que automáticamente la participación de quienes prefieren recibir el dividendo en efectivo queda diluida. García, de XTB, duda de que muchos bancos quisieran recurrir a pagar scrip dividend en lugar de todo en efectivo, pues lo considera “contraproducente” dado que este tipo de reparto, al diluir participaciones, “suele penalizar” a los bancos y la volatilidad de esas nuevas acciones va a seguir existiendo.

Con todo, el dividendo es uno de los mayores atractivos de los bancos del Ibex 35, especialmente ahora que no parece haber muchas buenas noticias para el sector en el horizonte, con unos tipos que se mantendrán bajos y continuarán constriñendo sus márgenes. Es por eso que, al no poder repartir dividendo, se sienten penalizados por el mercado. “Si empiezan a dejar de pagar el dividendo, perderían uno de sus atractivos frente al resto de bancos europeos”, resume García.