Uno de los integrantes fundamentales en la industria del transporte no puede más. Los camioneros se sienten menospreciados a pesar de la esencialidad en la que catalogan su labor. El trato recibido durante la pandemia sólo ha sido la gota que ha colmado el vaso. Las labores de carga y descarga, la tardanza en los pagos, la aplicación de nuevos peajes, largas esperas en las plataformas logísticas… Son solo algunos de los motivos que han empujado a estos profesionales a amenazar con parar. Argumentan que estas condiciones además de dificultar su trabajo suponen una gran pérdida de rentabilidad. Desde el sector de transporte de mercancías por carretera advierten: «Si nosotros paramos tres días, el país entraría en colapso».

El miércoles 22 de julio tuvo lugar la reunión entre la secretaria General de Transportes y Movilidad, María José Rallo, y la Sección de Mercancías del Comité Nacional. El encuentro se produjo como consecuencia de las dos jornadas de paros convocadas por los transportistas para los días 27 y 28 de julio. Los camioneros han dicho basta, exigen al gobierno medidas para poder dar un giro a sus condiciones laborales. 

Los camioneros piden no participar en las cargas y descargas, reducir plazos de pago y mantener las masas y dimensiones de los vehículos

La Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM) transmite a El Independiente una «sensación de abandono y ninguneo» por parte del gabinete que preside Pedro Sánchez. Las peticiones de los trabajadores al Ministerio de Transportes apuntan a medidas estructurales. Unas demandas que los profesionales del transporte llevan pidiendo años y que continúan sin ser correspondidas. «Primero porque eran un gobierno en funciones, después porque estaban en un proceso electoral, luego porque estaban formando un gobierno y ahora por el coronavirus«, se quejan.

El Secretario General Adjunto y Director de Comunicación e Imagen del CETM, Dulsé Díaz, insiste en que hay que definir las obligaciones y derechos de los conductores por escrito. Estas irregularidades «se han convertido en un mal endémico contra nuestra profesión». Desde el gremio se enfatiza principalmente en los siguientes puntos: prohibir que los conductores participen en las labores de carga y descarga, reducir los plazos de pago a un máximo de 30 días y mantener las masas y dimensiones marcadas para los vehículos. También rechazan la aplicación de la euroviñeta, un sistema de peaje para vehículos pesados.

Los trabajadores consideran que viven una situación de «total invisibilidad». Durante la pandemia han mostrado un compromiso social «absoluto»: «Hemos arriesgado nuestras vidas y armado a los sanitarios«. La patronal sostiene que hay una falsa creencia de que las empresas de transporte de mercancías han sacado rédito con esta situación. «Hemos perdido actividad, ya que hacíamos muchos viajes de ida pero pocos de vuelta», argumenta. «Esto significa una gran cantidad de kilómetros en vacío, para nosotros era más barato cerrar que seguir trabajando», aclara.

La mayoría de empresas del sector son familiares y mucho más pequeñas que las de sus clientes

Una empresa de transportes por carretera tiene de media en España una flota de tres camiones. Un dato que refleja la fragmentación del sector. La mayoría de estas compañías son familiares. Su dimensión es irrelevante en comparación con la de sus clientes.

Óscar Baños es natural de Guardo (Palencia) Tiene 47 años y lleva 25 en la profesión. A día de hoy es el presidente de la Asociación de Transportes de Palencia. Estudió empresariales y formó su propia empresa de transporte de mercancías por carretera. El empresario comprende que las condiciones actuales no invitan al relevo generacional. «Te tiene que apasionar, si no, no lo coges (…) no es una cuestión de dinero, lo peor es que te traten como a un perro», denuncia. Aunque es un apasionado de su trabajo estaría dispuesto a tomar una decisión si la situación no cambia: «Me fastidiaría mucho dejar el camión, pero si no hay otra… O te encanta o te bajas». Denuncia que desde que comenzó a hacer kilómetros en el año 1995 «sólo han avanzado los vehículos y las carreteras».

La conversación se carga de drama cuando recuerda su situación durante el estado de alarma. Óscar es tajante, «la peor época de mi vida». Considera que el trato recibido era inhumano e injusto, «salíamos a hacer un servicio esencial y no nos dejaban ni entrar al aseo». Apunta que la situación mejoró con el paso de los días, «al principio íbamos sin ningún tipo de equipo de protección individual (EPI)».

Principio de acuerdo con el Gobierno

El Gobierno parece que ha escuchado las protestas de los camioneros. La reunión celebrada el miércoles arrojó resultados positivos para los trabajadores. Así se lo ha hecho saber por carta el Secretario de Estado, de Transportes, Pedro Saura, al Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) En ella se cancelan varias medidas previstas por el Ministerio. A su vez, se ha querido comunicar la preocupación por la salud de este colectivo. «Nuestro compromiso con el sector es muy claro y así, en los últimos meses nos hemos volcado en atendar las diversas medidas de carácter coyuntural que nos ha presentado el comité como consecuencia de la crisis sanitaria».

Somos la industria del trasnporte y queremos que se nos valore como tal. Somos una piña»

Carmelo Gónzalez, presidente del CNTC

El CNTC mostró en una nota de prensa su satisfacción por las decisiones anunciadas desde el Ministerio. De esta manera, se canceló la amenaza de paro convocada por los camioneros. Su presidente, Carmelo Gónzalez, ha trasmitido su «optimismo y esperanza» ante la situación. Insiste en que esto es un punto de inflexión para que se solucionen sus problemas, «hemos dado un voto de confianza al Ministerio, ellos saben que somos esenciales pero tienen que demostrarlo con medidas».

González ha destacado la unión del sector: «Somos la industria del transporte y queremos que se nos valore como tal, somos una piña». Espera que los acuerdos se concreten antes de diciembre. De no ser así, tomarán medidas. El líder de CNTC desea «hacer atractivo el sector» para atraer a futuros profesionales.

La supervivencia económica del sector está en juego. La pelota está ahora en el tejado del Gobierno, que deberá cumplir sus promesas si no quiere que el colectivo paralice su actividad. La paciencia de los camioneros se ha agotado y reivindicarán la mejora de sus condiciones hasta que consigan su objetivo.