Economía

Menos cheques y más guarderías: la natalidad también repercute en las pensiones

Un estudio de Fedea concluye que las políticas sociales son más efectivas que las ayudas económicas directas

Esi Grünhagen/Pixabay

La segunda esperanza de vida más alta del mundo, una tasa de fecundidad de las más bajas y una panorama laboral incierto hacen de la pirámide poblacional española todo un reto. Si se observa del lado de las pensiones, la reforma del sistema se entiende como necesaria y urgente para que el sistema siga siendo sostenible.

¿Es posible mejorar la natalidad en España? Teresa Castro-Martin (CSIC), Teresa Martín-García (CSIC), Julia Cordero (UCM) y Marta Seiz (UNED) han elaborado un informe para Fedea en el que concluyen que aunque no existen “recetas mágicas”, “una mejora en el acceso, estabilidad y calidad del empleo entre los adultos jóvenes permitiría atenuar el desfase que existe actualmente en el reloj biológico”.

La tasa de fecundidad en España lleva décadas en 1,3 hijos, es casi la mitad de la media mundial (2,4 hijos), según el Banco Mundial. En este sentido, las autoras del informe ¿Cómo mejorar la natalidad en España? descartan que se trate de un aspecto “coyuntural” y advierten de que “la persistencia de un nivel muy bajo de fecundidad en una población cada vez más longeva supone un reto importante para el Estado de Bienestar -en particular, para el sistema de pensiones, que está en gran parte estructurado sobre la base de transferencias públicas intergeneracionales-”.

La crisis económica de 2008 provocó un descenso de la fecundidad en toda Europa y especialmente “en los países del sur”. Además, las autoras señalan a las políticas de austeridad como uno de los obstáculos para avanzar en materia de corresponsabilidad en los cuidados. “La reducción del gasto público impuesta por las políticas económicas de austeridad ha obstaculizado el avance hacia la corresponsabilidad pública-privada en los cuidados y hacia unas relaciones de género más igualitarias”, explican.

Aspiraciones y realidades

El informe señala que aunque las mujeres españolas tienen ahora, de media, menos hijos que hace unas décadas, lo cierto es que sus aspiraciones “han permanecido sorprendentemente estables durante las últimas décadas”. El promedio de hijos deseados se sitúa cercano a los dos, aunque la media en fecundidad, como hemos comentado, es inferior.

El cheque bebé, vigente en España entre 2007 y 2010, “no tuvo un impacto significativo en la tasa de fecundidad»

Por ello, las autoras descartan que sean necesarias “campañas de sensibilización para “convencer” y concienciar a la población de la importancia o los beneficios de tener hijos”. Además, apuntan a otros estudios para afirmar que “las ayudas económicas directas pueden influir en el calendario de nacimientos, pero no tienen un impacto visible en el número de hijos”. Como ejemplo, describen que el cheque bebé, vigente en España entre 2007 y 2010, “no tuvo un impacto significativo en la tasa de fecundidad, aunque sí tuvo un efecto positivo en la participación femenina en el mercado de trabajo”.

Y es que las piedras en el camino que los españoles encuentran entre el deseo de la paternidad y una baja tasa de fecundidad están relacionadas con el desempleo, la precariedad laboral y la incertidumbre sobre el futuro, según las autoras. También inciden el equilibrio entre la vida laboral y familiar, así como las brechas de género en los cuidados y en el ámbito profesional.

Vivienda, guarderías y conciliación

El estudio explica que aquellos países que han conseguido mantener en dos la media de hijos por mujer han desarrollado políticas sociales relativas a “vivienda social, medidas para reducir la pobreza, tienen cobertura universal de atención médica y han incluido “el acceso universal a escuelas infantiles de calidad”.

Las autoras hacen hincapié en que “a través de las políticas públicas también se pueden redistribuir de forma más equitativa los costes asociados a la crianza”, por ello, insisten en la inversión en la provisión de educación y cuidado infantil. “Las escuelas infantiles públicas para menores de 3 años no cubren toda la demanda, además de tener un calendario y unos horarios difícilmente compatibles con los laborales de los progenitores”, añaden.

En la misma línea, recomiendan “una organización más flexible del tiempo de trabajo” que evite que la conciliación recaiga en las mujeres. Por ello, consideran un reto fomentar la “corresponsabilidad mediante mecanismos que faciliten la plena incorporación de hombres al cuidado”. Cabe destacar que desde este año, los permisos de paternidad en España se han extendido hasta las 16 semanas.

Perspectivas

Pese a los avances en materia de igualdad laboral y conciliación, las autoras no son muy optimistas y consideran que “la denominada generación milenial, que ya había retrasado sus proyectos de formar una familia a causa de la crisis económica del 2008 y que empezaba a recuperarse, ahora se enfrenta de nuevo a un escenario de inseguridad económica”.

En este sentido, alertan de que “el previsible aumento del desempleo y de la precariedad laboral, así como el sentimiento de incertidumbre sobre el futuro influirán negativamente en las decisiones productivas”. Además, “el cierre de fronteras durante la pandemia y la previsible crisis económica también reducirán los flujos inmigratorios, reduciendo el número de nacimientos”.

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