Tráfico en la autovía A-4 con la M-50, en Madrid, el pasado octubre.

Tráfico en la autovía A-4 con la M-50, en Madrid, el pasado octubre. EUROPA PRESS

Economía | Transporte

M-50: la nueva ruta de la seda

La autovía de circunvalación conecta las conexiones por carretera que atraen a gigantes de la logística y multinacionales a la periferia de la Comunidad de Madrid

Hay una carretera en Madrid que desde hace años atrae a empresas y grandes multinacionales. Desde gigantes de la distribución como El Corte Inglés y Carrefour a logísticas como Seur y hasta a la todopoderosa Amazon. Las conexiones por carretera que vertebra la autovía de circunvalación M-50 han catapultado a varios municipios de sus alrededores en referentes de la logística en España. Y no sólo a los de la Comunidad. Los pueblos manchegos del Corredor del Henares y La Sagra toledana también han aprovechado esta particular ‘ruta de la seda’.

La M-50 es la autopista periférica más importante de la Comunidad de Madrid. Comienza en el Las Rozas, al noroeste, y discurre durante 85 kilómetros hacia el norte en forma de herradura abierta. Por el camino, da acceso a casi una veintena de municipios y conecta las carreteras nacionales, salvo la A-1, con el Aeropuerto de Barajas.

Madrid se ha ido expandiendo de forma circular, como lo hizo Londres entre los 50 y 60. Al principio, las empresas estaban en plena capital. Con el paso de los años el suelo disponible se fue saturando y a las compañías no les quedó otra que ir alejándose del centro. A finales de los 70 se popularizaron los polígonos industriales. Desde entonces, la expansión ha respondido al mismo problema. Cuando se agotaba el espacio, se trasladaban las naves hacia la periferia.

El auge de la logística en pueblos remotos va de la mano de su red de conexiones, ya sean por tierra, mar o aire. En el caso de Madrid, el interior de la M-40 se quedó pequeño entre la década de los 80 y los 90. Cuando se inauguró la M-50 en 2002 se mejoró la comunicación por carretera de varios municipios del sur, del sureste y del este que hoy son núcleos logísticos de la provincia.

Cada localidad, por supuesto, tiene sus particularidades. El boom logístico llegó primero a unas zonas que a otras. Coslada ya era el epicentro de grandes empresas antes de que Amazon aterrizase en Illescas, la nueva meca castellanomanchega del reparto. Pero todas guardan algo en común, unas conexiones por carretera que agilizan el transporte de las mercancías.

Las carreteras y la política fiscal, las claves de Madrid

En España, el 96% de las mercancías se transporta por carretera. El ferrocarril y las cargas aéreas no suponen ni el 5%, detalla Miguel Ángel Ochoa, del Think Tank Movilidad. En logística, se denomina la ‘última milla’ al último viaje que realiza una mercancía hasta su destino final. A modo de ejemplo, es la furgoneta que serpentea por las calles de Madrid hasta entregar el paquete en el portal de un cliente. Antes de ese paso, las cargas se han almacenado y preparado en grandes naves de la periferia. «Domina la carretera porque el camión es indispensable en los pasos fundamentales», añade Ochoa.

Si España reúne condiciones para ser un gran puerta de entrada hacia Europa, la Comunidad de Madrid supone un nodo de autopistas y autovías que la comunican con puertos, aeropuertos y ferrocarriles de otros puntos de la Península. «España y Madrid tienen la situación perfecta: un aeropuerto con un gran centro de carga y unas comunicaciones por carretera magníficas. Todo ello junto con una política económica del Gobierno regional favorable a las inversiones y una política fiscal muy competitiva», explica Francisco Aranda, presidente de la Organización Empresarial de Logística y Transporte (UNO).

De Coslada a Fuenlabrada

La singular ‘ruta de la seda’ que orquesta la M-50 no comienza en Las Rozas, donde nace la autopista. Dentro de la Comunidad, las localidades donde más crece la logística son las que se ubican cerca de la A-1, que une Madrid con el País Vasco, y la A-2, que llega hasta la frontera con Francia pasando por Barcelona. Entre estas dos radiales se encuentra, además, el aeropuerto de Barajas. Según Aranda, Coslada fue el «punto de origen de la expansión logística» de Madrid.

Con más de 81.000 habitantes, Coslada es el primer gran municipio del lado madrileño del Corredor del Henares. Su carrera logística arrancó en 1992, con la creación del Centro de Transportes de Coslada. Unos años más tarde se levantó aquí el Puerto Seco de Madrid, a donde llegan por ferrocarril las mercancías de los puertos marítimos. «Esa sinergia de la buena ubicación con el sector de la logística ha influido en la llegada de nuevas empresas. Hay más de 400 de este sector», presume su alcalde, Ángel Viveros.

Entre otras compañías, en Coslada se ubican El Corte Inglés, Seur, Iveco o Nacex. Unas privilegiadas que tienen Barajas a tiro de piedra. Y porque en Coslada, como dice su alcalde, ya no se puede «crecer más». Se ha quedado sin suelo. Su travesía por la A-2 hacia el resto de pueblos del lado manchego del Corredor y a Barcelona convierten su terreno logístico en uno de los más codiciados. En 2019, el precio del metro cuadrado al mes de una nave logística en esta localidad estaba entre los 4,5 y 5,5 euros, según los datos de CBRE. Hay que tener en cuenta que en logística hablamos de superficies y naves inmensas, de miles y miles de m2.

El informe sobre el sector logístico elaborado por la consultora inmobiliaria sirve para ver hacia que terrenos se dirige el sector. Eso sí, descontando el año de la pandemia. Desde 2013, la contratación de suelo logístico en Madrid evolucionaba de forma estable. Pero en 2017 y 2018 explotó y alcanzó cada año más de 900.000 m2 contratados. 2019 no fue tan bueno, aunque sí hubo grandes operaciones. Las más importantes, el alquiler de 46.000 m2 en Getafe por Mercadona y el arrendamiento de una plataforma de 30.000 m2 por Media Mark en Pinto.

Para el 2020 se esperaba la construcción de nuevos proyectos: unos 780.000 m2 repartidos entre la A-2 y la A-4. Más hacia el este se encuentra Getafe, con compañías como Airbus, Siemens, Loewe o General Electric ocupando los polígonos. Hasta estos municipios, los que se ubican entre la A-4 y la A-5, llega este fervor logístico de Madrid que circula por la M-50. Uno de ellos es Fuenlabrada. No es que la logística sea nueva en la ciudad. Hasta principios de los 90 estaba especializada en la industria de transformación de metales y en la fabricación de muebles de madera. «Siempre hemos tenido una presencia de empresas logísticas importantes, pero diferentes a las implantadas ahora. Nada que ver a las de tipo Amazon o el ecommerce«, cuenta Andrés de las Alas, director general de Proyecto de Ciudad del Ayuntamiento de Fuenlabrada.

La logística, recuerda el director de urbanismo, llegó hace unos treinta años de la mano de una empresa del grupo Unilever. El sector estaba «muy vinculado» a compañías de distribución de Madrid. Pero cuando éstas crearon sus propios centros logísticos decayó esta actividad en la localidad. Su marcha dio paso a finales de siglo a la llegada de los comercios chinos a Cobo Calleja. «Ahora estamos en una tercera fase con empresas más grandes relacionadas con el comercio electrónico y la gran distribución, como la farmacéutica o la logística para la industria de la automoción», expone.

En el horizonte de Fuenlabrada hay dos grandes proyectos. Por un lado, la construcción del VGP Park, un nuevo parque logístico de 50.000 m2. Y por el otro, los suelos de la antigua embotelladora de Coca-Cola que se ha quedado el fondo inmobiliario Stoneweg para transformarlos en los próximos años en otro complejo logístico de más de 220.000 m2.

De la agricultura a Amazon y la vacuna de Pfizer

Hace tiempo que la demanda logística de la Comunidad de Madrid se extendió a las regiones limítrofes. Castilla-La Mancha ha sabido utilizar muy bien el ‘efecto frontera’ con el nodo madrileño. Illescas, tras las puertas del sur de Madrid, ha pasado de la ruina del ladrillo a albergar a Amazon, Toyota o Zalando y triplicar su población en una década. Y Guadalajara, conectada con la capital por la A-2, protagonizó hace semanas una imagen que ha quedado para la historia. Ahí está el centro logístico de Pfizer donde llegó el primer lote de vacunas contra el coronavirus que conoció España.

La provincia manchega comparte con Madrid el Corredor del Henares. Además de Coslada, a la parte madrileña de este eje pertenecen Torrejón de Ardoz y San Fernando de Henares, donde Jeff Bezos ‘colocó’ su segunda mayor planta en el país. En pocos minutos en coche se llega a Alcalá de Henares y después sucesivamente a los municipios guadalajareños de Azuqueca de Henares (Bimbo o Mercedes), Alovera (Mahou-San Miguel), Cabanillas del Campo (BMW) y Marchamalo (Inditex en una plata de XPO Logistics). Si a la derecha quedan grandes extensiones de campo agrícola, el paisaje de la izquierda lo absorben camiones y naves logísticas enormes.

El goteo de empresas no ha parado desde 2008, coincidiendo con la evolución del comercio electrónico. «Persona que quiere trabajar, persona que encuentra trabajo en logística. Los salarios no son muy altos, pero al menos hay trabajo», afirma Israel Marco, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Guadalajara. El concejal sostiene que hubo dos elementos que impulsaron el lado manchego del Corredor: la fábrica que Mahou instaló en Alovera en 1993 y un hombre, Juan José Cercadillo, «el constructor más importante de Guadalajara». «Fue de los primeros que se dio cuenta de esta capacidad logística y el que se la jugó», argumenta.

Cercadillo es el ideólogo y propulsor de ‘Puerta Centro’, la Ciudad del Transporte de Guadalajara. Un puerto seco donde conviven el transporte de mercancías por ferrocarril y carretera. Nació a principios de siglo para resolver los problemas de tráfico que se generaban los fines de semanas en Guadalajara cuando coincidían por carretera los camiones internacionales y los turismos. Los camioneros se tenían que desviar y ocupar las plazas de los hoteles. Ahí fue cuando a Cercadillo se le encendió la bombilla y construyó el hub con Hercesa, la promotora que preside.

En realidad, recuerda el empresario, Azuqueca ya era una referencia hace unos 30 y 40 años. «Lo que ha cambiado ha sido el concepto de logística desde aquella época (…) Gran parte de la culpa la tiene el comercio electrónico. El reparto online ya es imparable», vaticina. Según el INE, el número de habitantes de estos cuatro pueblos de Guadalajara no ha parado de aumentar en las últimas dos décadas. Aunque el concejal de Ciudadanos advierte: «La otra realidad fuera del Corredor es de despoblación, como Siberia». No conforme con gigantes logísticos como Luis Simoes o Xpo, Israel Marco detalla las siguientes ambiciones de esta área industrial manchega: atraer a las compañías tecnológicas de la logística.

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