Imagen: Carmen Vivas

Economía La independencia que no llega (II)

Opositar, estudiar o emigrar: el futuro de los jóvenes que volvieron a casa por el Covid

Cuatro jóvenes que volvieron a casa de sus padres a causa de la pandemia explican cuál es su futuro un año después

La crisis del coronavirus obligó a muchos jóvenes independizados a hacer las maletas y volver a casa de sus padres. El mercado laboral recibió un impacto a causa de la pandemia que se cebó con los contratos temporales, más habituales entre los jóvenes, y que elevó la tasa de paro de los menores de 25 años, por encima del 40%. Los datos de emancipación recogidos por el Consejo de la Juventud de España ponen cifras a esta realidad. Si a finales de 2019 la tasa de emancipación en nuestro país era del 18,5%, en diciembre de 2020 había descendido en casi tres puntos hasta el 15,8%, la más baja desde 1999.

En El Independiente hablamos hace un año con Olivia, Rafael, M. P. y María José, cuatro jóvenes a los que la pandemia forzó a volver a casa de sus padres por varias razones. De los cuatro, solo una ha logrado independizarse de nuevo, aunque para ello ha tenido que cruzar el Atlántico y mudarse a Canadá.

Olivia (nombre ficticio) ya tenía la intención de emigrar en 2020 después de que no le renovasen el contrato con motivo de la crisis sanitaria. Aunque las restricciones retrasaron su decisión, en octubre del año pasado llegó a Vancouver (Canadá). En España trabajaba en una multinacional tecnológica y al aterrizar en su nuevo destino encontró empleo en una start-up pero solo duró unos meses. “Me despidieron por videollamada. Me empezaron a encargar funciones que me costaban mucho, porque yo no he estudiado informática”, explica esta lingüista con máster en traducción y con formación en fotografía.

Pero su objetivo era permanecer en el país, así que buscó “trabajo de lo que fuese”, y empezó “a trabajar en un supermercado”, empleo en el que ha permanecido desde enero y al que acaba de renunciar. “Mi pareja ya está aquí, ha conseguido trabajo, y tenemos que valorar qué opciones tenemos”, explica. Sin embargo, una de las prioridades “no es volver a Madrid”.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 66.000 españoles salieron del país con destino al extranjero en 2020. El saldo migratorio de la Comunidad de Madrid fue de -20.000 ciudadanos que se trasladaron a otras comunidades autónomas, es la mayor diferencia en saldo migratorio desde 2011.

De periodista a rastreadora

M. P. también tenía entre sus planes emigrar, pero las restricciones para la entrada de extranjeros en Australia le han obligado a alargar su estancia en casa de su familia en A Coruña, más de lo previsto. Después de volver a casa, M. P. empezó a buscar empleo y lo encontró como rastreadora. “Una amiga me dijo que estaban buscando rastreadores y que no era necesaria experiencia, así que envié el currículum y me llamaron”, explica. “Me lo tomé como algo temporal”, añade.

Y ahora, continúa encadenando trabajos temporales “que me permitan ahorrar para marcharme”. Sobre volver a Madrid, explica que “cuando veo a amigos en situaciones diferentes, me dan ganas de irme a Madrid, pero necesitaría un trabajo al menos para cubrir los gastos”, justifica. “Volver significaría volver a la rueda de instalarme en la ciudad, buscar un trabajo para pagar los gastos, cuando lo que quiero de verdad es irme”, explica M.P.

Sin planes para independizarse en el corto plazo

Ni Rafael ni María José esperan poder independizarse en el corto plazo. Él ha estado trabajando en la hostelería los fines de semana y ahora ha decidido empezar un ciclo superior de cocina. “Quiero aprovechar la experiencia que tengo en el sector y seguir aprendiendo”, explica a este periódico. Así que de momento, este diseñador gráfico se quedará en Andalucía, “en ciudades costeras, ciudades grandes ni me lo planteo porque el alquiler es muy alto”, señala. Los precios de la vivienda en alquiler han crecido en todas las provincias andaluzas excepto en Málaga y Sevilla, según datos de Idealista. 

María José volvió a casa de sus padres y se apuntó a una academia para prepararse las oposiciones para ser profesora. Reconoce que ha sido “volver a empezar”, después de estudiar la carrera y el máster y que “recuperar el hábito de estudio” no ha sido fácil. Sobre haber vuelto a casa, señala que aunque sus padres la ayudan y por ello se puede dedicar a estudiar, ha “perdido un poco la sensación de libertad”.

Es consciente de que lograr una plaza la primera vez que se presenta a una oposición no es lo habitual, por ello, dependiendo de si consigue trabajo cerca de casa o si la llaman para hacer alguna sustitución larga decidirá si se independiza o no en el corto plazo.

Paro juvenil

Todos los jóvenes entrevistados en este reportaje tienen formación y experiencia laboral. No obstante, su futuro pasa por volver a formarse, emigrar o lograr un empleo público. Aunque la situación ha mejorado ligeramente con respecto a hace un año, lo cierto es que la tasa de paro juvenil sigue siendo del 39,53%, según la última Encuesta de Población Activa (EPA).

Desde el CJE denuncian que “la situación de la juventud española no es nueva, responde a fallas estructurales del sistema económico español, tanto problemas del mercado laboral como la fragilidad del tejido productivo español, que juntos generan el caldo de cultivo idóneo para la precariedad laboral juvenil en España”.

Por ello, reclaman a la clase política que piensen en los jóvenes a la hora de poner en marcha el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. “Se deben  aprovechar estos recursos para reindustrializar nuestro país, apostando por la economía verde y  digital, por aumentar la inversión de la educación profesional para garantizar que el sistema  productivo español gane resiliencia frente al mercado global”, concluyen. Solo con un mercado laboral estable y digno los jóvenes podrán volver a independizarse.

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