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El 70% de las ventas de coches son aún de combustibles fósiles a pesar del cerco del Gobierno

La adquisición de automóviles de diésel representa el 20% durante este año

Imagen de un concesionario abierto tras el confinamiento en España

Interior de uno de los concesionarios en España EP

El parque de automóviles en España tiene un grave problema de cara a la transición ecológica que buscan el Gobierno y la Unión Europea. Y es que, los vehículos que se venden nuevos en España son de combustión fósil. Es decir, los compradores aún prefieren los turismos de diésel y de gasolina frente a los eléctricos (híbridos o híbridos enchufables y eléctricos) o gas licuado, de mucha menor contaminación.

En concreto, el 68% de los automóviles vendidos hasta julio son de diésel y gasolina, según consta en el último informe de la patronal del sector Anfac. La compra de coches de gasolina por parte de los españoles, de acuerdo a las citadas estadísticas, acumula el 48% en el total de 2021, mientras que los diésel alcanzan el 20%. Mientras, la venta de turismos propulsados por energías verdes e híbridos suponen el 30% restante.

Estas cifras, por tanto, son relativamente elevadas a pesar de las restricciones que han impuesto la Unión Europea y el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Hace dos semanas, Bruselas sacó adelante una legislación por la cual no se podrá vender ningún turismo que queme gasolina o diésel. 

Hace tres años, la UE se propuso el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono, de los turismos nuevos vendidos en la Unión Europea en 2030, en un 37,5% con respecto a 2021. Con este objetivo de reducción de emisiones se dibujaba un panorama en el que, necesariamente, el grueso de las ventas de automóviles en la Unión Europea deberían estar copadas por coches eléctricos – ya sean de baterías o hidrógeno – e híbridos enchufables.

No obstante, los datos arrojan una luz de esperanza para ir eliminando, progresivamente, las emisiones más contaminantes. El diésel, a pesar de que dos de cada diez ventas son de este combustible, ha reducido su flota de nuevos vehículos en alrededor del 6% en un año. En julio de 2020 suponía un 26,3% frente al 20% actual. No se puede decir lo mismo de la gasolina ya que apenas ha experimentado cambios en estos últimos 12 meses y se mantienen cifras muy similares respecto al año anterior.

El precio y la transición pesan

El Ejecutivo de Pedro Sánchez trata de fomentar la adquisición de coches eléctricos y otras energías verdes en los nuevos vendedores. Así, todos los particulares que adquieran un coche eléctrico o híbrido enchufable podrán recibir 7.500 euros de subvención, que en el caso de las furgonetas llegan a los 9.000 euros. Es un nuevo incentivo desde Moncloa para acelerar la descarbonización de la movilidad terrestre.

Pero dichas ayudas parecen no ser suficientes puesto que el coste a la hora de adquirir un coche eléctrico es superior al de uno de las mismas características, pero con combustibles fósiles. Pongamos un ejemplo: un Peugeot e-208 tiene un precio de unos 17.000 euros si es propulsado por gasolina o diésel mientras que si se quiere conducir uno eléctrico, el precio se dispara hasta los 23.000 euros.

Fuentes del sector energético señalan que “a pesar de que las compañías están realizando importantes inversiones y esfuerzo en acercar los coches eléctricos a nuestras carreteras, aún falta mucho trabajo por delante”. En este sentido, argumentan que “hasta que no se haya implementado un parque de electrolineras por toda la Península” será “muy complicado” convencer a aquellos conductores que tengan que “realicen viajes de largo recorrido habitualmente”.

Y es que España, con 245 puntos de recarga públicos por cada millón de habitantes, es el país más atrasado de Europa en términos de esta infraestructura, tan solo por delante de Grecia. Un ranking que lideran, a una distancia abismal, Países Bajos, con 4.760, y Noruega, con 3.588, según datos de Anfac y el European Alternative Fuels Observatory.

En este sentido, el presidente de la patronal José Vicente de los Mozos aseguró hace dos semanas que se debe “acelerar el proceso de electrificación” para llegar a ofrecer “estadísticas similares a las de Francia o Alemania”.

A pesar de que la situación no es la mejor para el sector del automóvil eléctrico, Anfac espera que este año se matriculen unos 925.000 coches, un 8,7% más que en 2020 pero un 26% menos que en 2019. Habrá que esperar hasta 2026 para que esta tecnología supere el 20% de las matriculaciones, con 290.000 unidades, aunque serán los híbridos, con un peso del 50% de las ventas, los protagonistas del mercado y del favor de los conductores dentro de cinco años, de acuerdo a las cifras que maneja el sector.

Los concesionarios, por su parte, piden prudencia. A pesar de que aplauden la llegada del coche eléctrico, Faconauto advierte que “existen voces interesadas” para que se instaure este tipo de energía. “El aterrizaje del automóvil por carga eléctrica en nuestro país se está haciendo sin contar con las necesidades del ciudadano medio y sin que el propio país esté preparado”, dijo el presidente de los concesionarios el XXX Congreso de la asociación.

«Se está haciendo una transición ecológica sin pensar en la viabilidad del sector, para ricos y creada alrededor de un componente ideológico, desconectado de la realidad, que está penalizando al mercado y al ciudadano medio, que sólo puede comprarse un vehículo de combustión y provocando la destrucción de empleo”, apostilló en dicha convención el presidente de Faconauto.

Desde Sernauto, patronal de empresas de automoción, consideran que existe mucha incertidumbre en el mercado” y gran parte de los usuarios se encuentran desorientados por el “alcance de la presión regulatoria, las prohibiciones que vienen a futuro y la amplia gama de oferta en el mercado que en muchos casos dificulta la toma de decisiones, amén de la mayor presión fiscal”. 

A su vez, insisten en que existen “muchos automovilistas que requieren de un vehículo propulsado por un motor de combustión con mayores autonomías que uno eléctrico para atender sus mayores necesidades de kilometraje y uso, y que no cubre un vehículo eléctrico”.

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