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España busca 10.000 transportistas: "Los jóvenes ya no quieren subir al camión"

La media de edad del sector está en 50 años y apenas hay un 7% de menos de 25. Las falta de conciliación y la inseguridad en las áreas de descanso, así como un descenso de los salarios que cobran explican la abundancia de vacantes

Un camión de largo recorrido accede a las instalaciones de Mercamadrid.

Un camión de largo recorrido accede a las instalaciones de Mercamadrid. EP

«Hasta que no pase lo de Reino Unido, no se van a dar cuenta de cómo estamos aquí». Es el lamento que expresa Javier Hernández, un transportista zamorano que lleva más de 27 años al volante y que relata cómo la profesión en España es cada vez menos atractiva para las nuevas generaciones.

La escasez de conductores en territorio británico ha dejado gasolineras desabastecidas de combustible y el primer ministro Boris Jonhson ha pensado en recurrir al ejército si no surte efecto la emisión de visados de entrada de tres meses para transportistas extranjeros.

Pero el sector alerta de que también hay un déficit de chóferes en nuestro país que puede complicar las cadenas de suministro en los próximos años si no se cubren las jubilaciones. España necesita entre 10.000 y 15.000 nuevos conductores, en un contexto de fuerte recuperación de la demanda tras la crisis sanitaria.

Pero una profesión que antes se heredaba de padres a hijos ha dejado de generar interés para los más jóvenes. «Para estar toda la semana fuera de casa mal durmiendo y mal comiendo en áreas de servicio por 1.800 euros al mes, prefieren quedarse en su casa porque no compensa«, reconoce Hernández.

En España apenas hay un 7% de conductores menos de 25 años, mientras que la media de edad del sector está en 50 años. Además, la presencia de mujeres en el colectivo apenas llega al 2%. Y la tan ansiada conciliación es una auténtica quimera.

«Es una profesión muy solitaria en la que pasas ocho o nueve horas en una cabina de tres metros cúbicos sin ninguna interrelación con nadie», agrega Juan José Gil, secretario general de la Federación Nacional de Asociaciones del Transporte (Fenadismer).

Además, al coste que supone conseguir las licencias de conducción, se suma después la inseguridad que sienten los conductores cada vez que paran a descansar por la noche. Según denuncian los profesionales, en los últimos años se ha producido un incremento importante de los robos, tanto de mercancía como de las pertenencias de la cabina. «Por eso pedimos que se establezcan áreas de aparcamiento seguro», enfatiza Gil.

La Unión Europea trabaja en una directiva para unificar los criterios que deben tener estos espacios, de los que según las recomendaciones comunitarias, debería haber uno por cada 100 kilómetros en la red de alta capacidad. Sin embargo, en España apenas hay una treintena repartidos por los 15.000 kilómetros de autovías y autopistas cuando debería contarse con al menos 150.

Conductores extranjeros

Así que a falta de relevo generacional, el déficit de conductores se va cubriendo con profesionales extranjeros; tanto comunitarios como extracomunitarios. Aproximadamente el 20% de los conductores de las empresas españolas son foráneos y solo el año pasado se convalidaron 10.000 permisos de conducir de personas de fuera de la UE; principalmente de Ucrania y Bielorrusia.

Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en 2018 los conductores rumanos que trabajaban para empresas españolas suponían un 61,55% de los chóferes extranjeros de dentro de la UE. Los búlgaros eran otro 20,16% mientras que los portugueses un 10,50%. Entre los chóferes de fuera de las fronteras comunitarias, los marroquíes representaban un 25,24%, los ecuatorianos un 17,03%, los ucranianos un 12,52%, los colombianos un 7% y los moldavos un 4,92%.

Si el contexto general no invita a la entrada de nuevos jóvenes, los actuales conductores se quejan de que el trato que reciben por parte de las empresas a las que entregan sus cargas es mejorable. Además, denuncian que las compañías les obligan no sólo a transportar la carga, sino también a cargar y descargar la mercancía con el fin de ahorrar costes.

Ante la escasez de conductores, las asociaciones profesionales reclaman programas de incentivos y formación por parte de las Administraciones públicas. De momento, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana publicó hace apenas unos días la ayuda para los transportistas autónomos que se jubilen a los 64 años. Está previsto abonar 30.000 euros a cada uno de los más de 300 conductores beneficiarios de la medida que supone un total de 9,54 millones de euros.

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