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Las rebajas no salvan al comercio textil de la caída de ventas y el incremento de los gastos

Las tiendas cerraron 2021 con un retroceso de las ventas del 13,1% y ahora ven con preocupación el aumento de costes fijos y el escenario macroeconómico marcado por la inflación

Una empleada coloca el cartel de las rebajas en una tienda de ropa.

Una empleada coloca el cartel de las rebajas en una tienda de ropa. EP

El panorama para el pequeño comercio textil no acaba de despejarse. Aunque las rebajas dan un pequeño impulso a las ventas, la incertidumbre se sigue adueñando del sector para este 2022. «Hay buenas perspectivas, pero el gran problema que tenemos es cómo va a evolucionar el problema de ómicron y las posibles restricciones que pueda haber», dice Eduardo Zamácola, presidente de la patronal Acotex.

El cierre del año 2021 no ha cumplido las expectativas y ha dejado el nivel de ventas global un 13% por debajo de 2020, un año donde ya se produjo un desplome del 40% por la irrupción de la crisis sanitaria. El auge de los contagios en la recta final del año ha frenado en seco una tendencia al alza que se venía registrando desde septiembre.

Ahora están a la espera de ver cómo se comportan las rebajas de invierno, pero ya fijan su mirada en el arranque de la campaña de verano. «Estamos un poco expectantes. Aunque este mes tiene que ser mucho mejor que el año pasado, la situación macroeconómica que se divisa no parece nada halagüeña«, abunda.

Precisamente, entre sus principales preocupaciones está el crecimiento constante de los gastos que han de afrontar con facturaciones aún un 50% por debajo del nivel previo a la crisis sanitaria. Sin embargo, ven cómo día a día se eleva el precio de las materias primas, la logística, la energía y los suministros o los salarios de los trabajadores por la subida del Salario Mínimo Interprofesional.

Para esta campaña de rebajas -donde también está habiendo un alto nivel de bajas laborales por el covid– cuentan con superar en un 20% o un 25% la facturación de la temporada del año pasado, marcada en algunas Comunidades como Madrid por el temporal Filomena y por la existencia de restricciones de movilidad.

Aunque el nivel de infectados está disparado, la gravedad de los casos es inferior a otras olas, por lo que los empresarios confían en que no sean necesarias medidas como las del pasado que lastraron la actividad comercial o los eventos. «Ahora lo más importante es que no se restrinjan las reuniones o cenas de más de cinco personas», remarca Zamácola. A menos eventos, menores ventas de ropa.

De momento, dicen haber arrancado con fuerza durante estos primeros días enero, aunque habrá que esperar a la evolución de una etapa de promociones que cada vez tiene menos sentido ante la multitud de ofertas que hay durante todo el año. Especialmente, con motivo del Black Friday antes de la Navidad.

Pese a que la campaña tradicionalmente se prolongaba hasta finales de febrero, «la liberalización de los periodos de rebajas ha provocado que se desvirtúe el concepto original; ahora se hacen descuentos todo el año y esto repercute en las campañas de rebajas, que tienen un efecto espuma, rápido pero muy breve», afirma el presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), Rafael Torres.

Los ERTE y los créditos ICO

Al margen de eso, Zamácola pide prorrogar una vez más el sistema de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y no dejarlo para última hora. «Si no, va a haber una cadena de ERE brutal, porque no se puede volver a las plantillas anteriores al covid», insiste

Por otro lado, reclama también extender el período de carencia de los préstamos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). «Si no lo hacen, lo que van a provocar es el cierre de muchas empresas», augura. Según los datos de la asociación, el 25% de los comercios que había antes del estallido de la crisis sanitaria han tenido que bajar la persiana para siempre. «Y los que están aguantando, tienen ya la lengua fuera», remata.

Por debajo de 2019

Por su parte, la CEC se mostraba hace unos días «positiva» ante el resultado de la campaña de rebajas aunque estiman que continúe por debajo de los niveles previos a la crisis sanitaria. Según sus cálculos, el comercio espera un impulso tras el frenazo registrado sobre todo en la segunda quincena de diciembre que dejó la facturación de la campaña navidad un 15% por debajo de la de 2019. Sus previsiones estaban en un 10%.

La patronal explica el frenazo también por la anticipación de las compras en noviembre y por la disminución de los actos y eventos sociales por el auge de los contagios. Especialmente afectados se vieron subsectores como el textil y el calzado. A todo ello, se suma una reducción de la capacidad de gasto de los consumidores que vinculan al actual escenario de inflación.

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