La economía francesa registró en 2021 el mayor crecimiento anual desde hace 52 años, con una subida del 7 % de su producto interior bruto (PIB), tras una caída del 8 % en el año anterior a causa de la pandemia, indicó este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INSEE). Gracias al crecimiento del 0,7 % en el cuarto trimestre, la actividad de la economía francesa «supera de forma neta» el nivel que tenía antes de la crisis sanitaria, agregó Estadística en un comunicado.

El dato de crecimiento es algo superior al que había sido avanzado por el propio INSEE y por el Banco de Francia, que apostaba por una subida del 6,7 %, lo que supone una revisión al alza de una décima porcentual en cada uno de los tres primeros trimestres del año.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, afirmó en la cadena pública France 2 que «la economía francesa supera la riqueza que tenía en 2019 y recupera el nivel anterior a la crisis», al tiempo que señaló que «se mueve a pleno rendimiento y tiene una capacidad de reacción fuerte».

Francia registra una tasa de empleo inédita desde 1975, con una caída récord del paro, y un ritmo de inversiones empresariales superior al que había antes de la crisis sanitaria, apoyado en las ayudas del Ejecutivo para atenuar los efectos de la crisis sanitaria, unos 60.000 millones de euros.

Producción de bienes y servicios

Pese a ello, la economía francesa todavía no ha recuperado la normalidad, puesto que la primera parte del año estuvo todavía marcado por restricciones para frenar la covid. De esta forma, según el INSEE, el PIB se mantiene un 1,6 % por debajo del nivel medio que registraba en 2019.

La producción de bienes y servicios se convirtieron en la locomotora del crecimiento, con una subida del 7,4 %, tras haber caído un 8,5 % en 2020, aunque todavía no han recuperado el nivel medio de 2019. El consumo interno pagó las restricciones en la primera parte del año y cerró 2021 con una subida del 4,8 %, tras la caída del 7,2 % del año anterior. Las inversiones superaron su nivel de 2019, tras registrar una subida del 11,6 %.

El comercio internacional continuó sufriendo los efectos de la crisis y tanto exportaciones como importaciones estuvieron lejos de su nivel anterior a la crisis. En cuanto a las exportaciones, fueron un 8,5 % menos de las de 2019, mientras que las importaciones estuvieron un 5,5 % por debajo de la media de aquel año. Pese a ello, aportó una contribución positiva a la subida del PIB de 0,2 puntos, tras haberle restado 1,1 puntos en 2020.

El INSEE indicó que la recuperación del comercio exterior se intensificó en el último trimestre, sobre todo las importaciones, que subieron un 3,6 %, tras haberlo hecho un 0,8 % en el anterior, mientras que las exportaciones mejoraron un 3,2 % tras el 1,7 %.