Economía

Orujo de oliva, el aceite al que ya miran todos los bares para sustituir al de girasol

Dos croquetas en un plato.

Dos croquetas en un plato. EP

Los bares y restaurantes buscan ya alternativas al aceite de girasol. La guerra de Ucrania amenaza con reducir al mínimo el suministro de esta grasa vegetal empleada fundamentalmente para las frituras. Y ante el cierre de ese mercado de donde se importaba el 70% de todo lo que se consume en España, los negocios de hostelería comienzan a fijarse ya en otras opciones que aguanten bien las altas temperaturas y ofrezcan un buen rendimiento.

Aunque se mira con atención al aceite de soja, el primer objetivo es el aceite de orujo de oliva por similitud de precio y características con el girasol. Se trata de un derivado que se obtiene a través de todo aquello que sale del olivar, pero que no va destinado a la producción de aceites de oliva convencionales, virgen o virgen extra.

Se trata de un producto que lleva años buscando su sitio en el mercado. Según los expertos en aceite, el de orujo de oliva «es mejor que cualquier aceite de semillas», compuesto principalmente por ácidos grasos monoinsaturados, mayoritariamente ácido oleico.

La Asociación Industrial de Envasadores y Refinadores de Aceite Comestibles (ANIERAC), asegura que en 2021 se vendieron 15,72 millones de litros de Aceite de Orujo de Oliva, lo que representa un crecimiento del 28,78% respecto a 2020.

España consume al año unas 300.000 toneladas de aceite de girasol. «Pero el orujo sólo puede abastecer unas 42.000», advierten fuentes del sector. «No podemos engañar al mercado. Podemos abastecer un tercio, pero no más«, remarcan.

En total, España exporta el 83% de la producción de aceite de orujo de oliva fuera de nuestro país, principalmente a destinos como Estados Unidos, Reino Unido, Emiratos Árabes, Portugal o Italia. «No podemos desabastecer a nuestros mercados porque somos empresarios serios con los clientes y los contratos están hechos», apuntan las citadas fuentes.

Sobre un posible aumento de la producción, aseguran que las empresas del sector ya trabajan a pleno rendimiento y no sería factible elevar los niveles. «No podemos trabajar más porque la infraestructura que tenemos da para lo que da. No se pueden hacer tres millones más de coches de un día para otro», añaden.

En cuestión de precios, también auguran subidas. «En España solo hay 5 o 6 refinerías, por lo que primero subirán el precio y después se agotará», asegura el presidente de Hostelería de España, José Luis Izuel. En cualquier caso, desde la patronal hostelera llaman a la calma y se muestran confiados en que el mercado será capaz de proporcionar muchas alternativas para las frituras.

Aumento de costes de hasta el 20%

En concreto, «el aumento de costes de entre el 15% y el 20% en los últimos seis meses», remarca Izuel. Principalmente, por la subida de la factura eléctrica o la del gas. A ello se suma, además, la subida del precio del alquiler de los locales referenciados al IPC. Y la perspectiva para los próximos meses empeora.

«Veíamos con optimismo cómo finalizaban las restricciones, pero la situación de trabajo es complicada porque cada vez sube más todo», se queja. Así que, la única solución es «ajustar el precio de venta sí o sí».

Sin embargo, la contrapartida es que los empresarios de la hostelería dicen ver con preocupación que la coyuntura bélica acabe afectando seriamente a la renta disponible de las familias y haga que el consumo fuera del hogar se vuelva a reducir como ocurrió con la pandemia.

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