Después de todo un año de pandemia, los españoles se lanzaron a recuperar el tiempo perdido, sobre todo invirtiendo más en comer y cenar fuera de casa, una actividad que estuvo restringida durante largos meses por el coronavirus. Y a hacerlo cada vez con mayor vigor. Pero desde que Rusia invadió Ucrania, la tendencia es la inversa. Los datos de gasto con tarjeta de BBVA Research muestran que los hogares están moderando su consumo en restaurantes e incrementando lo que gastan en comida en los supermercados, en lo que podría ser una contención provocada por la guerra.

El gasto en restaurantes venía aumentando progresivamente desde el verano. Salvo por el frenazo de las fechas navideñas, los españoles estaban gastando cada vez más en comer fuera, frente a un 2020 marcado por los cierres de los establecimientos. Así, este julio gastaron alrededor de un 30% más que el año anterior en restauración, en agosto, un 40% más, en septiembre, alrededor de un 50% más. En octubre llegó a alcanzar el 120% más en determinados días.

La tendencia se vio ralentizada al llegar el invierno, coincidiendo con la sexta ola, pero volvió a coger fuerza en enero y febrero llegando a alcanzarse días en que el consumo en restaurantes superó en un 170% al año anterior. En el gráfico siguiente pueden apreciarse dichos datos.

El consumo tras la invasión rusa a Ucrania

Fuente: BBVA Research. Eje vertical: variación interanual descontando el efecto del IPC.

A partir del 24 de febrero, día en que Rusia invadió Ucrania, la tendencia desciende con fuerza a la par que aumenta el gasto en alimentación, que venía siendo estable, pasando de un gasto un 12% superior al del año anterior durante la primera quincena de febrero a un 40% mayor el 13 de marzo, último día del que BBVA ha publicado sus registros. Es preciso aclarar que estos datos solo hacen referencia a lo gastado con tarjetas de dicho banco, por lo que no son representativos de todo el consumo, pero permiten hacerse una idea de cuál podría ser la tendencia general.

Sumando todos los sectores, los datos muestran que el gasto con tarjeta ha experimentado cierta moderación durante el último mes, viéndose compensado el también fuerte descenso del gasto en hoteles (+320% frente al año anterior a principios de marzo, pero ha caído hasta el +210% a mediados de mes) con el aumento del gasto en transporte (+90% frente al año anterior a principios de mes, +123% a mediados).

En otros países que mide el mismo indicador, sobre todo, latinoamericanos, el consumo se ha mantenido estable durante el último mes. Es el caso de Colombia, Argentina y Perú. En Turquía, el único país más cercano al conflicto que evalúa el servicio de estudios de BBVA, también se observa una moderación del consumo a partir de la fecha de la invasión. Mientras que los turcos venían consumiendo en restaurantes un 300% más que el año anterior, ese porcentaje ha pasado a ser el 100% en la última medición. A la vez, el gasto en alimentación ha pasado de ser un 60% superior al de hace un año a aumentar hasta el 90%.

Otros datos, publicados este lunes por la consultora NielsenIQ, también muestran un repunte en las compras de supermercados. Sus cifras muestras que las ventas de los supermercados e hipermercados en España han aumentado un 23% en la semana del 7 al 13 de marzo frente al mismo periodo del año anterior. Esta es la última semana que aparece en el análisis de BBVA. También ha aumentado un 17% el consumo en las webs de estos establecimientos, hasta alcanzar los 50 millones de euros.

Los datos de consumo son importantes porque de la velocidad a la que gasten los españoles dependerá la fuerza con la que el país se recuperará de la crisis que ha generado la pandemia. Al menos, en parte. El pasado mayo, el consumo de las familias españolas alcanzó su mayor cifra desde 2006, antes de la Gran Recesión, según el Índice de Gestores de Compras (PMI, por sus siglas en inglés) de IHS Markit del sector servicios.

Tenía que ver con que muchas familias, las que no han experimentado dificultades económicas durante la pandemia, no pudieron gastar con normalidad a causa de las restricciones y al terminar estas salieron a gastar. El Banco de España ha cifrado en 50.000 millones de euros este «ahorro embalsado» que se quedó sin gastar durante lo peor de la crisis del Covid.

En toda la historia, los hogares españoles no habían acumulado tal cantidad de capital. En ese sentido, el Banco advirtió de que el ritmo de la recuperación podría verse acelerado, y también ralentizado, si los hogares y las empresas decidieran gastar más de lo esperado de este ahorro acumulado. Ahora, eso dependerá de cómo evolucione el conflicto en Ucrania.