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Moncloa maquilla sus planes en Indra a los inversores antes de encumbrar a Murtra

Cristina Ruiz, encargada de la división tecnológica, presentó su dimisión por desavenencias con la cúpula directiva

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y Nadia Calviña, vicepresidenta, charlan en el Senado

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Moncloa intenta frenar el descontento de los principales accionistas de Indra. Lo hace porque, según confirman fuentes cercanas a la compañía, han mostrado su descontento en los últimos meses por la deriva de la empresa. A pesar de que la sociedad registra unas cifras más que aceptables en el apartado financiero y empresarial, la parcela gubernamental es todo un polvorín desde que Abril-Martorell se marchara y llegara para sustituirle Marc Murtra.

El actual presidente no tiene poderes ejecutivos, algo que desde su llegada se ha intentado cambiar, con la ayuda del Gobierno, con Nadia Calviño a la cabeza. Moncloa considera a Indra como una empresa clave dentro del tejido empresarial español y, desde que el PSOE accediera al poder en esta última legislatura no ha dejado de ganar poder.

El primer gran paso lo dio con la llegada de Murtra a la presidencia. Tal y como revelan las fuentes consultadas este paso era el primero para poder ir adquiriendo poco a poco el control de Indra. Si bien llegó sin poderes para tomar decisiones estratégicas, el actual presidente “siempre ha querido influir en el devenir de la empresa”, recalcan las fuentes. Con su llegada, se abrió el primer cisma y se decidió poner a Cristina Ruiz y Ignacio Mataix como consejeros delegados y liderando cada uno una división. Tecnología, la primera y Transporte y Defensa, el segundo.

Fue en mayo de 2021 cuando Murtra se hizo con la presidencia de la compañía. Desde entonces, los roces entre las tres partes (los dos CEO y Murtra) han sido una constante, tal y como revelan fuentes conocedoras. Así, el pasado jueves, Cristina Ruiz presentó la dimisión irrevocable de sus funciones, después de no compartir las líneas estratégicas de Mataix ni de compartir el perfil de Murtra que, como se señalaba anteriormente, mantiene un pulso con los mandos ejecutivos por tener voz y voto en la compañía.

Antes, el Gobierno anunció una ampliación de su participación a través de la Sepi en Indra. El pasado febrero el Consejo de Ministros aprobó llegar hasta el 28% en la empresa tecnológica. Moncloa lo justificó dada “la importancia de reforzar la participación del Estado como accionista de referencia en una compañía estratégica para el país, especialmente en el ámbito de la seguridad y la defensa”. La empresa pública, por su parte, aseguró que esta operación era por “compromiso del Estado” en una compañía estratégica.

Normalización de la compañía

Con este panorama de inestabilidad, algunos de los principales accionistas de la compañía, lanzaron una queja al Ejecutivo y conocer de primera mano las intenciones que tenían dentro de Indra.

Así, el Gobierno decidió tomar cartas en el asunto en la crisis institucional con un movimiento de normalización: colocar a Mataix como único CEO de la compañía hasta que, definitivamente, Marc Murtra asuma la responsabilidad ejecutiva, algo que sucederá en las próximas semanas, tal y como confirmaron esta misma semana fuentes de la compañía a este periódico. Además, Luis Abril ocupará el lugar dejado por Cristina Ruiz en el consejo de administración.

Precisamente, el consejo de administración ha sido otro de los puntos calientes dentro de Indra. Tal y como avanzó Lainformacion.com, Alberto Terol, consejero independiente, fue uno de los responsables de que Murtra no fuera presidente ejecutivo. Esta rebeldía le supuso que fuera apartado de los asuntos más importantes de la compañía y todo hace indicar que en junio, en la junta de accionistas, no será reelegido.

Incertidumbre bursátil

El pasado viernes fue una jornada de dudas para Indra en bolsa, que llegó a ceder hasta un 3% durante el inicio de sesión. Según avanzó el día, las caídas se apaciguaron y cerró con recortes del 1,8%.

Los analistas criticaron duramente la decisión tomada por el consejo de administración el pasado jueves: “Ambos (Mateix y Ruiz) contaban con la confianza de los inversores después de haber conseguido restructurar el grupo, haciéndolo más competitivo y mejorando su rentabilidad, de haber sentado las bases para que la compañía acelere el crecimiento de ingresos y prosiga en la recuperación de márgenes, y de haber situado a la compañía con el menor nivel de deuda desde 2008″, explican desde Renta 4.

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