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La subida del precio de los carburantes se come casi el 50% de los descuentos del Gobierno

Un hombre reposta gasolina.

Un hombre reposta gasolina.

Desde el 1 de abril los españoles disfrutamos de unos descuentos de, como mínimo, 20 céntimos por cada litro de combustible que se reponga en los depósitos de los automóviles. El Ejecutivo de Pedro Sánchez diseñó estas rebajas para contener la escalada de precios en los productos derivados del petróleo como consecuencia de la invasión rusa en Ucrania.

El país dirigido por Vladimir Putin es uno de los grandes exportadores y la posibilidad de reducción de suministros a diversas áreas geográficas provocó que el barril de fuel se disparara hasta máximos históricos.

Con el litro de diésel y la gasolina rozando los dos euros en muchas estaciones de servicio, se aplicó la medida anteriormente citada, esperando que surtiera efecto y los españoles pudieran tener cierto colchón hasta el 30 de junio, fecha en la que expira la medida impuesta por Moncloa.

Según datos oficiales del boletín petrolero europeo, los carburantes siguen escalando semana a semana y el litro de gasolina 95 ya tiene un precio de 1,89 euros mientras que el diésel se queda en los 1,88 euros, si bien la semana pasada llegó a sobrepasar los 1,90 euros.

Estas cantidades son superiores a las que se veían la semana del 28 de marzo, días antes de que entrara en vigor la medida del descuento de 20 céntimos. En concreto, tanto el diésel como la gasolina se han encarecido 0,10 euros, lo que supone que la escalada de los derivados del petróleo ya se han comido hasta un 50% de las rebajas promovidas por el Gobierno.

Con todo, llenar un depósito medio de gasóleo de 55 litros costaría 92,62 euros y 90,48 euros para gasolina, según datos de las principales organizaciones de consumidores en España, un 28% más que a inicios de 2022.

La subida de precios en las gasolineras ha provocado que Facua haya interpuesto hasta 230 denuncias a diversas estaciones de servicios por, a su juicio, encarecer el litro de carburante de “manera injustificada”. Cabe recordar, en este sentido, que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) es la encargada de supervisar día a día los precios de todos los establecimientos de repostaje de nuestra geografía.

Fuentes del regulador señalan que “diariamente se vigila que no existan desfases de precios” en las estaciones de servicio. Por ahora, la CNMC no ha abierto ninguna diligencia contra las gasolineras. Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, dijo recientemente que “las empresas están actuando con total normalidad” e insistió que “no se están comprobando irregularidades en los precios de los carburantes”.

No obstante, la ministra de Economía, Nadia Calviño reconoció que el descuento no está funcionando tal y como esperaba el Gobierno y reconoció que se están planteando otras medidas en caso de que se extiendan los descuentos más allá del 30 de junio.

«Si vemos que alguna medida hace que se mantengan los precios porque los operadores están absorbiendo la ayuda, no seguiremos con esa ayuda», aseguró la ministra. Además, dijo que se podría cambiar de método y hay que ver si «se prorroga o se modifica» tanto esta medida como el resto de las incluidas en el plan de respuesta a la guerra.

La subida del precio de la gasolina y el diésel se ha registrado en el contexto del repunte de la cotización del barril de Brent -de referencia para Europa-, que después del comienzo de la guerra en Ucrania alcanzó los 131 dólares por barril. En la apertura de este jueves, el barril de Brent subía el 1,45% hasta alcanzar 110,7 dólares.

Defensa de los operadores

Por su parte, desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) remarcan que «los precios en el surtidor han subido a causa de los precios internacionales del gasóleo y de la gasolina, muy afectados por la invasión que Rusia está perpetrando en Ucrania. Sin embargo, no se están aumentando los márgenes, sino que se están ajustando».

Además, recuerda que «la CNMC ya ha corroborado que las estaciones de servicio no están engrosando sus márgenes, sino al contrario, se están ajustando más, ya que los precios en los mercados internacionales se han encarecido y el sobrecoste no se está trasladando al surtidor».

Por último, la asociación insiste en que «no es correcto comparar los precios entre países porque cada país los reporta de una forma distinta al Boletín Petrolero de la UE, una heterogeneidad que se acentúa con las medidas adoptadas ante el contexto internacional».

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