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La falta de relevo generacional aboca al cierre de miles de granjas de carne vacuna

Varías vacas descansan en una finca en la ruta de la Dehesa de Navalvillar en Colmenar Viejo, Madrid.

Varías vacas descansan en una finca en la ruta de la Dehesa de Navalvillar en Colmenar Viejo, Madrid. EP

La falta de relevo generacional amenaza con abocar al cierre a miles de explotaciones de carne de vacuno en España. Casi un 20% de los ganaderos mayores de 60 años no ve futuro para sus granjas una vez que se jubilen, mientras sólo un 32% confía en poder traspasar la explotación a algún miembro de su familia.

Así se desprende del informe ‘Análisis del sector Vacuno de Carne español’ realizado por la Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno (Provacuno), en el que se refleja también un importante envejecimiento en este segmento de la ganadería española es patente. La edad media de los titulares de explotaciones de cría de vacuno de carne es de 58 años.

Mientras que la franja de edad más frecuente es la que va de 51 a 65 años, sólo el 11,6% tiene menos de 40 años. «Hay un incierto futuro para el sector si no aplicamos medidas de protección específica», dice el consultor agroalimentario Manuel Laínez.

El informe señala que el 86% de las granjas de carne de vacuno son propiedad personas físicas y más del 13% restante pertenece a sociedades limitadas, sociedades agrarias de transformación, comunidades de bienes y cooperativas. Menos del 1% de los titulares son sociedades anónimas.

Laínez recuerda que el sector «fija población y actúa como freno para el despoblamiento». Casi el 40% de las granjas están en zonas con riesgo de despoblación y otro 45%, en zonas rurales. Por su parte, el 64% practica el régimen extensivo y un 36%, el régimen confinado o intensivo.

Eliseo Isla, presidente de Provacuno, rechaza la vinculación de sector con las macrogranjas. «España no es Argentina, España no es Brasil, ni Estados Unidos, ni Australia. España no es mejor ni peor, pero si diferente, como también es diferente nuestro modelo de producción», enfatiza.

En este sentido, el informe recuerda que apenas el 1% de las explotaciones de carne de vacuno existentes en nuestro país tiene más de 400 vacas o más de 667 terneros. «Las granjas son familiares, pequeñas y medianas. Son un ejemplo en el mundo de cómo gestionarlas», remata Laínez. El tamaño más frecuente el grupo de tamaño más frecuente se sitúa entre 20 y 50 animales.

Tras alcanzar cifras récord en 2019, ahora el sector se enfrenta como muchos otro a una especie de tormenta perfecta. El director de Provacuno, Javier López, alerta de que se puede producir una caída en la producción como consecuencia del incremento de costes de las materias primas que, aunque venía de atrás, se ha agravado a raíz de la guerra de Ucrania.

Los dueños de las explotaciones dicen sufrir también la baja rentabilidad que obtienen con el negocio por los elevados costes de producción y los bajos precios a los que venden a los intermediarios sus productos.

La presión burocrática por parte de todas las administraciones tampoco ayuda y ven preocupante el aumento de la fauna salvaje (lobos, osos…) o de las sequías. Por otro lado, remarcan la baja productividad de algunas explotaciones y la dificultad para encontrar trabajadores cualificados.

Entre otras cosas, el informe de Provacuno está pensado como respuesta a las campañas a favor de la reducción del consumo de carne. «Se está haciendo un ataque absolutamente desmesurado a nuestra carne de vacuno por alguien que quiere cambiar los hábitos de consumo y sustituir la proteína animal por otros tipos de proteína», remarca López. En este sentido, defiende que el informe aporta una «foto fija» del sector que «da respuesta a muchas de las barbaridades que se han dicho en los últimos años».

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