Economía

La fiebre del pellet continúa pese a encarecerse un 70% en un año

Un saco de 15 kilogramos ha pasado de costar 4,5€ a 7,5€ en un año pero su demanda está en alza

Sacos de pellets

Sacos de pellets E.I

El furor por las estufas de pellets sigue en ascenso. Los sacos de 15 kilos de esta biomasa creada a partir de serrín prensado han anticipado su venta como consecuencia de la crisis energética. El temor a la factura de luz y del gas de los meses de invierno ha llevado al consumidor a buscar alternativas más económicas, pero sobre todo, más estables. «La gente ha comprado pellets a finales de agosto y principios de septiembre, mucho antes de lo habitual. Es más barato que otros tipos de calefacción y da tranquilidad. Los clientes piensan ‘He comprado mi pellet, sé lo que me ha costado y lo tengo guardado para cuando me haga falta’. El pellet y la leña eliminan la incertidumbre de una factura energética imprevisible para la época de más frío», explica en conversación con El Independiente Carlos Oliván, presidente de AEFECC (Asociación Española de Fabricantes de Chimeneas y Cocinas para Combustibles Sólidos).

El kilogramo de pellets se pagaba a 0,3 euros en 2021, mientras que este año cuesta 0,5 euros, según datos de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios); es decir, de 4,5 euros el saco de 15 kilos a 7,5 euros. Se trata del mayor subidón del combustible en el último lustro, en el que ha pasado de 0,2 euros por kilo en 2017 a los 0,5 mencionados. Oliván achaca este incremento, entre otros factores, al aumento de la demanda: «Se está vendiendo más pellets de lo habitual en toda Europa, en países como Alemania y Polonia la dependencia del gas ruso es más elevada y les da miedo, no sólo la factura como un posible corte de suministro. Además, hace más frío y quedarte allí sin calefacción no es lo mismo que aquí. En España el miedo es a la factura y no al apagón. Los consumidores están comprando de golpe y pronto». Este octubre entrará en vigor una rebaja del tipo del IVA sobre los pellets, la madera y las astillas, que pasaría del 21% a ser de tan solo el 5%.

El desabastecimiento no se plantea como una opción ya que, una como apunta Oliván «la ventaja del pellet es que siempre se puede producir más, lo único que pasa es que sube el precio». La escalada de costes en las materias primas, madera en este caso, y en la electricidad, inflan la factura de la producción de pellets.

Alternativa a calefacción tradicional

La elección de esta biomasa para calentar los hogares gana enteros a los clásicos radiadores eléctricos o a las calderas de gas natural, aunque no se posiciona como un elemento dominador. Los equipos de pellets se extienden en entornos rurales y resulta complicado su expansión a núcleos urbanos, sin embargo, desde AEFECC señalan que «cada vez se instalan más estufas» de este tipo y sobre todo destacan «el impacto de personas que ya las tenían pero que no lo estaban usando y ahora están comprando pellets».

Un estudio de la OCU sitúa a las estufas de pellets como la segunda forma más económica de calentar una vivienda pese a su elevado precio en comparación con referencias de años atrás. El coste anual de calentar una vivienda de 90 m2 en una región fría es de 1.255€ mediante radiadores eléctricos; 1.046€ con acumuladores eléctricos, 816€ con caldera de gasóleo; y 683€ con caldera de gas natural de condensación. El coste del calor del pellet, 545€ al año para una vivienda de 90m2, sólo es superado por los 455€ necesarios para el funcionamiento de una bomba de calor para el mismo periodo y en las mismas condiciones.

«Las estufas de pellets son muy cómodas. Se pueden programar, la combustión está controlada electrónicamente e incluso se puede poner de manera remota», expresa Oliván, que subraya que «el pellet y la leña son la forma más económica e independiente de manter la casa caliente». Si bien las máquinas de pellets requieren de corriente eléctrica, «el consumo es mínimo», y Oliván descarta el apagón. «A saber cuánto cuestan en 4 meses el gas y la luz», sentencia Oliván.

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