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La caída de la producción de leche abre una 'guerra' por el suministro

Las industrias lácteas luchan por no perder ganaderos en un escenario de escasez de leche para poder cumplir los contratos firmados con la distribución

Vacas lecheras pastan en la granja Lacturale.

Vacas lecheras pastan en la granja Lacturale. Iñaki Berasaluce / Europa Press

«Le falta leche a todo el mundo y hay guerra por conseguirla en el campo». Es lo que trasladan desde una de las principales organizaciones de productores de España. El sector vive un momento de especial tensión. Los ganaderos dicen estar asfixiados por los sobrecostes y la industria transformadora está peleando por no perder ni un solo litro. En los lineales de los supermercados se dan problemas puntuales de suministro, como en el caso de Mercadona.

La subida de precios de las materias primas, entre ellas la alimentación de las vacas, ha llevado a muchos productores durante los últimos meses a sacrificar animales para conseguir liquidez. Además, la larga ola de calor que se ha extendido durante el verano por toda la geografía han mermado el rendimiento de las vacas. Todo ello ha hecho caer la producción.

Fuentes de una de las principales empresas lácteas de nuestro país reconocen la situación de «tensión» de la que hablan las organizaciones agrarias. «Hoy cualquier ganadero recibe llamadas para que una industria le compre la leche y eso hace años que no pasa», explica a El Independiente Ramón Santalla, secretario de ganadería de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA).

Desde las organizaciones ganaderas acusan a la gran distribución de haber provocado una situación como la actual por haber llevado al máximo una política de precios bajos en un producto que acusan de emplear como reclamo para atraer clientes a sus establecimientos. Ahora, creen que por fin tanto los transformadores como la gran distribución han visto las orejas al lobo.

«La industria ha entrado en pánico», llega a decir una fuente del sector. «Las empresas se miran de reojo y procuran por todos los medios que no haya movimientos de ganaderos de una industria a otra. Y en el momento que una empresa hace una oferta a un ganadero, en seguida va la otra, como mínimo, a igualarla», añade.

Según explican desde otra organización de productores, la industria tiene que cumplir unos contratos. Y «cuando ven que no pueden, empiezan a comprar leche al ganadero al precio que pida». Pero esa leche que compran a unos deja necesariamente de llegarle a otras compañías que también la necesitan. Y si antes era fácil recurrir a países como Francia para cubrir esos huecos, ahora la situación internacional complica la búsqueda en el mercado exterior.

La pelea por el litro de leche se ha extendido a la denominada leche spot -la que se vende al mejor postor en el último minuto-. Su precio se ha disparado y no es nada fácil encontrarla. «Es la misma leche que, cuando sobra, provoca el hundimiento del sector», explica la fuente antes citada. Si hay cisternas llenas sin destino, su dueño suele ponerse en contacto con las fábricas para intentar ‘colocarlas’. «Pero ahora no hay ninguna cisterna así y, el que la tiene, pide un euro por litro y se lo dan», abunda.

Aunque ahora estén subiendo los precios que se pagan a los productores primarios, recuperar la normalidad no será sencillo. «Es como ponerse a cavar un pozo cuando uno tiene sed», explica Gaspar Anabitarte, responsable vacuno de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Aunque cree que no habrá problemas de desabastecimiento, sí reconoce que se pueden dar roturas de stock en la distribución como el que afecta estos días a la citada cadena valenciana.

Por lo general, las novillas tardan entre año y medio y dos en ofrecer un rendimiento normal. «La situación es muy complicada y en este momento no hay capacidad de producir más», enfatiza el presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Asturias, Ramón Artime. Según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el censo de vacuno lechero es de 790.250 vacas, lo que supone un descenso del 3,9% con respecto al mismo mes del año anterior. Asimismo, cae un 0,4% respecto a agosto.

Santalla, por su parte, cree que «si los costes se normalizan y los precios acompañan, la producción comenzará a recuperarse». Pero de momento, los precios de la energía y la alimentación siguen estando «por las nubes» y no invitan al optimismo. Y la situación a nivel europeo es similar, por lo que aumentar las importaciones sólo serviría para elevar aún más los precios.

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