Economía

El turismo español teme un zarpazo de viajeros por los bajos precios de Turquía y Egipto

Un avión de Ryanair despega en el aeropuerto de Palma.

Un avión de Ryanair despega en el aeropuerto de Palma. Europa Press

Es una preocupación que se viene de lejos. Pero la fuerte devaluación de moneda, unida a los efectos de la inflación y la crisis energética sobre el bolsillo de los viajeros, hace que las empresas turísticas españolas se pongan en guarda ante el posible trasvase de clientes hacia otros destinos del mediterráneo como Turquía, Egipto o Grecia.

«Donde mayor competencia agregada existe y el país más competidor nuestro con gran diferencia es Turquía», dice José Luis Zoreda, vicepresidente de la alianza por la excelencia turística Exceltur. La patronal que aglutina a grandes hoteleras y aerolíneas españolas pone la lupa sobre la evolución de la demanda que podría desviarse de España.

«La ventaja competitiva es que tienen unos productos más que aceptables y en algunos casos extraordinariamente buenos a unos precios de derribo que España no puede permitirse», agrega Zoreda. Esa creciente competencia en precios se ha visto favorecida por devaluaciones de su moneda y se dirige a los segmentos de demanda europeos con capacidades de gasto turístico limitadas por la pérdida de poder adquisitivo, especialmente el británico con un libra que seguirá debilitada frente al euro en 2023.

El año pasado, la lira turca acumuló una depreciación cercana al 70% frente a la libra y euro. Y según los datos recogidos por Exceltur, la llegada de turistas británicos a Turquía entre enero y noviembre de 2022 creció un 31% frente a 2019 y un 9,1% la de emisores de la zona euro. Por contra, «en España todavía no hemos recuperado los niveles de 2019 y eso refleja la capacidad competitiva que están mostrando estos países», subraya Óscar Perelli, director del Área de Estudios e Investigaciones de Exceltur.

Tanto Turquía como Egipto han estado presentes durante la feria internacional de turismo Fitur, que se celebra esta semana en Madrid. En el stand de Turquía presumen de los buenos datos de demanda que han registrado. «Faltan guías», exclaman. Las agencias de viajes del país califican 2022 como un año «muy bueno» y se están preparando ahora para «una temporada muy fuerte».

Eso sí, pese a la devaluación de la moneda, el sector está subiendo precios. Aunque por mucho que se encarezca, siempre seguirá siendo más barato que en España. «Estaríamos hablando del sol y playa directamente, y tangencialmente, de Estambul que es una gran ciudad con respecto a alguna de las grandes urbes españolas», abunda Zoreda.

Reposicionar la oferta

La clave, dicen desde la patronal, está en dar una vuelta de tuerca a lo que puede ofrecer nuestro país. «Es obligado el reposicionamiento de la oferta turística española hacia productos y servicios experienciales y de más valor añadido para que menos se convierta en más. Tratar de competir con estos países en una estructura de costes y precios mucho más baja que tienen, es muy difícilmente sostenible», reflexiona.

En España, todas las hoteleras prácticamente tienen en mente subidas de precios para este 2023, después de los aumentos de tarifa por habitación que han registrado a lo largo del pasado ejercicio y que se sitúan ya notablemente por encima de los valores prepandemia.

Por su parte, desde el Gobierno dicen querer impulsar un nuevo plan que en esta ocasión irá dirigido a destinos de sol y playa. La todavía ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, anunció en el marco de Fitur la intención de presentar un plan en la primera semana de febrero. Aunque el sector sigue reclamando la aprobación de un PERTE para un sector que pese a los buenos augurios, ve algunas incertidumbres para el crecimiento en 2023.

Entre otros, el sufrimiento de los márgenes empresariales por el alza de costes en energía y suministros. Pese a los menores niveles esperados (-11,5%
interanual de los precios energéticos previsto a cierre de 2023, según el panel de Funcas), los niveles seguirán siendo elevados sin poder aún compensar el incremento del 31,4% en 2022 y 26,3% de 2021, según el IPC , que supuso un incremento del 28,9% de los costes energéticos en las empresas turísticas en 2022.

También perciben dificultades crecientes para la contratación de personal formado, junto a un posible incremento previsto de los costes salariales, ante las complejas negociaciones de convenios sectoriales en un contexto de persistencia de la inflación (+4,9% previsto por el Banco de España para 2023). Estos datos se acumularían al 8,9% de crecimiento de los costes laborales sufrido en 2022 por las empresas turísticas.

Por otro lado, no pierden de vista el encarecimiento de los desplazamientos turísticos por el incremento acumulado de precios del transporte ante el mantenimiento previsto de elevados precios del petróleo. Según detallan desde la patronal, las previsiones actuales de precios del combustible apuntan a precio del barril por encima de los 90$/barril en 2023 (101,5 $/barril en 2022 vs 70,9$/barril en 2021, según la EIA (Energy Information Administration). Algo que está supeditado a los ajustes cerrados en las coberturas de las compañías de transporte de pasajeros.

La patronal también cuenta con un menor impulso previsto de la demanda y ahorro embalsado durante la pandemia en las familias europeas y merma de la capacidad de gasto turístico en sus viajes de confirmarse la desaceleración en los niveles de empleo y consumo privado en Europa para 2023 (-0,1% vs 2022 en zona euro -1,1% en Reino Unido, frente al 3,8% y +4,7% respectivamente de cierre de 2022, según el consenso de analistas), junto al incremento persistente previsto de los precios en 2023 (+6,4% en zona euros y +7,3% en Reino Unido, que se acumulan al 8,7% y 9,0% de 2022).

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