El primer misil se lanzó hace cien días. Aquel 28 de febrero fue el inicio de la mayor desestabilización energética a la que el mundo se ha enfrentado en mucho tiempo. La guerra de Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz cumplen este domingo más de tres meses de conflicto. En este tiempo, las consecuencias han sido irreversibles en muchos casos y de difícil recuperación en otros tantos. Sin duda la factura más cruel son las numerosas víctimas mortales que la guerra iniciada por EEUU e Israel ha provocado en la zona y la cronificación de un conflicto y un régimen totalitario en la región. Junto a ello, el mundo se ha enfrentado a una crisis energética que ha precipitado una reconfiguración de los modelos de suministro, consumo y producción global.
En Europa la factura ya se ha cuantificado en términos económicos: 62.000 millones de euros. El cálculo lo ha hecho el Instituto Jacques Delors. El resultado es la suma no solo de los planes de crisis aprobados por los distintos gobiernos comunitarios para hacer frente a las consecuencias de la guerra, sino también del sobrecoste que han tenido que asumir los Estados por la importación de combustibles.
En términos energéticos la consecuencia más grave ha sido el encarecimiento de la cotización del gas y el petróleo. En el primer caso, el precio del gas ha pasado de los 32 euros el MWh a los que se pagaba antes de la guerra a los 48,7 euros en la actualidad. Por el camino, una 'montaña rusa' de precios que ha hecho oscilar su cotización hasta picos de casi 62 euros el MWh –el 4 de marzo–.
Importaciones mucho más caras: 46.000 millones
Al calor de los acontecimientos y del agravamiento y los anuncios de acuerdos fracasados también se ha comportado el barril Brent a lo largo de estos 100 días. El petróleo cotizaba antes del inicio de la guerra en Irán a 71 dólares el barril. Ahora su cotización está en torno a los 93 dólares, si bien ha llegado a rozar los 120 dólares en los peores días de la crisis.
Europa requiere de mucho petróleo y gas para mover su economía y la mayor parte llega vía importación. Es la consecuencia de la elevada dependencia fósil que aún arrastra la UE y que el proceso de electrificación en marcha ha recortado sólo de modo parcial. Cada día Europa importa el equivalente a casi 10 millones de barriles de petróleo. El alivio en estos tres meses ha sido que sólo un 11% del crudo que llegaba antes del 28 de febrero pasaba por Ormuz.
En estos 100 días el gas y petroleo que se ha comprado en los mercados ha sido mucho más caro. Tanto, que se estima en un sobrecoste acumulado de 46.000 millones de euros. La situación hubiera sido mucho más delicada si los países europeos pertenecientes a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no hubieran accedido a desbloquear parte de sus reservas estratégicas. A mediados de marzo la AIE acordó liberar el equivalente a 400 millones de barriles para solventar posibles problemas de suministro y rebajar el impacto de precio en los mercados. De esa cantidad, 92 millones de barriles correspondían a países de la UE, entre ellos España. Nuestro país se comprometió a desbloquear 11,5 millones de barriles.
Los planes anticrisis de los gobiernos europeos
Una factura energética que según organismos como el Solar Power Europe hubiera sido aún mucho más alta si la UE no tuviera los niveles de generación solar actuales. Según sus cálculos, en los 100 días de guerra la energía fotovoltaica ha permitido ahorrar hasta 12.800 millones. Es el montante que se tendría que haber abonado para compensarlo con importación de gas.
Además, el IEEFA -Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero- también ha calculado que Europa ha llevado a cabo un ejercicio de contención en el consumo que ha repercutido en una reducción de las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL). Un ajuste de consumo que entre marzo y mayo estima en un 1,2%. En el caso de países como España la importación se ajustó pero en otros casos, como Alemania o Italia, las importaciones de GNL se tuvieron que incrementar por su mayor dependencia fósil.
El impacto en los mercados de energía ha sido tan relevante que estas medidas sólo han logrado mitigarlo parcialmente. El encarecimiento del precio de los combustibles y la energía ha sido la consecuencia más directa en la mayor parte de los países. Los datos del Instituto Jacques Delors cifran en otros 16.000 millones de euros el gasto por las medidas que los distintos Gobiernos han adoptado para paliar la crisis.
España, el país con un plan más caro: 5.000 millones
En estos tres meses se han aprobado en la UE 210 planes por los gobiernos europeos para hacer frente al impacto energético y económico. Se han enfocado en gran medida a contener o rebajar los costes fiscales en carburantes, energía y luz. España es el país que más gasto público ha destinado en su plan anticrisis: 5.000 millones de euros. En él el peso de las reducciones fiscales ha sido relevante. Hasta el 30 de mayo el IVA de la luz y el gas se había reducido del 21% al 10%, el IEE -Impuesto Especial sobre la Electricidad- se redujo del 5% al 0,5%. A ello ha sumado ajustes fiscales en los hidrocarburos, que por el momento sólo se aplicarán hasta el 30 de junio: reducir del 21% al 10% el IVA y dejar al mínimo el impuesto sobre hidrocarburos. El sector de estaciones de servicio en España ya ha pedido que la medida se extienda hasta finales del verano.
Precisamente a finales de este mes, many países europeos también darán por agotadas sus medidas de protección y contención. En el caso de Alemania, que ha destinado 1.600 millones a su plan de ayudas, éste concluye en apenas una semana, el 13 de junio. En Francia el plan engloba ayudas por un montante de 1.200 millones y su vigencia concluye a final de mes. Suecia es otro de los países que más dinero público ha destinado, 1.600 millones, si bien en su caso el plan se extiende hasta el 30 de septiembre. Italia dará por terminado su programa anticrisis -de 1.200 millones de euros- este lunes.
El impacto en los combustibles ha sido la medida más directa que ha afectado a los consumidores. En el caso de España los precios de la gasolina y el diésel se han logrado contener, pese a todo, si se comparan con los principales países de la UE. Hoy el precio medio del diésel ronda los 1,69 euros por litro, mientras que en países como Portugal, Francia, Italia y Alemania los precios oscilan entre los 2,13 euros por litro y los 1,94 euros. En el caso de la gasolina la situación es similar. Los 1,57 euros por litro de España están muy por debajo de la horquilla de entre 1,96 euros y 2,11 euros por litro del resto de países.
Medidas coyunturales frente a cambios estructurales
Uno de los aspectos que 'think tanks' como el Instituto Jacques Delors subrayan es el modo en el que se han destinado los fondos públicos in la mayoría de los países. Lamentan que cerca del 85% de los fondos han ido a aplicar medidas de corto alcance y de aplicación inmediata, pero que no suponen un cambio estructural de cara al futuro. Por ejemplo, de los 62.000 millones de planes públicos y sobrecostes pagados en la compra de energía fósil apenas 2.000 millones se han destinado a fomentar la electrificación de la economía y rebajar así la dependencia de los combustibles fósiles padecida en estos 100 días.
En algunos casos el abordaje ha sido diferente. En países como Holanda casi el 40% de su gasto ha ido destinado a la aplicación de medidas estructurales en ámbitos como los vehículos eléctricos, reformas de vivienda o programas destinados a reducir la dependencia fósil del campo y el mar. También España destaca como uno de los Estados que ha sabido incorporar medidas orientadas al apoyo de la movilidad eléctrica, el impulso del autoconsumo solar o la implantación de fórmulas como las bombas de calor. En Francia la apuesta ha primado la adopción de medidas para atraer inversión privada a planes de electrificación.
Pero estas han sido las excepciones. Apenas siete países han incluido en sus planes medidas para apoyar la electrificación: “La electrificación representa sólo el 15% del gasto nacional en crisis y menos del 5% del total”, señalan en el informe. En el documento en el que se analiza el impacto de la guerra en estos tres primeros meses, se subraya que “se siguen dando respuestas coyunturales a un problemà estructural”. Recuerdan que el plan de acción de electrificación de la Comisión Europea se ha pospuesto en varias ocasiones y confían en que el Consejo Europeo del 18 y 19 de junio próximos pueda arrojar un “mandato político claro que le permita presentar su plan sin más demora”.
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado