El apagón lo cambió casi todo: el nivel de refuerzo, el grado de vigilancia y el temor a que pueda volver a ocurrir. Desde el 28 de abril de 2025, mantener operativa la red eléctrica en España es mucho más caro. Desde aquel día negro el refuerzo sobre toda la red se ha intensificado, disparando con ello el coste de mantenerla con garantías de suministro y seguridad para evitar un apagón. Según el estudio 'Servicios de operación del sistema eléctrico en España' elaborado por la consultora EY, los servicios operativos de la red son hoy tres veces más caros que antes del apagón.
En el concepto de "servicios operativos" se engloban todas las actividades y funciones técnicas necesarias que el operador del sistema, Red Eléctrica, considera que son requeridas para garantizar el suministro de energía en modo seguro y constante. En este apartado se incluyen funciones como el control de frecuencia de la red, el control de tensión o los mecanismos de reposición del servicio.
Del 'cero energético' al impacto en el coste por MWh
La evolución en el coste medio de los servicios de operación da muestra del cambio que el 'cero energético' ocurrido hace catorce meses ha provocado. Según el informe de EY, el coste medio asignado por MWh a los 'servicios de operación' apenas alcanzaba los 6,83 euros. Ahora, ese importe se ha disparado hasta los 20,41 euros de media, prácticamente el triple. A comienzos de año, ese importe llegó a estar incluso más alto y rondar los 28 euros de media por MWh. El incremento se ha disparado tras el apagón, pero ya venía produciéndose de modo progresivo desde mucho antes: en 2019 el coste apenas superaba los 2,5 euros por MWh.
Los expertos que elaboran el informe subrayan que este coste ha dejado de ser un “componente residual y estable del precio eléctrico”, como lo era hace unos años, para ir ganando peso en la factura. Solo en 2024 sumó un montante total de 2.400 millones de euros. Un año después se incrementó hasta los 3.800 millones, en gran medida por el impacto de las nuevas medidas refuerzo aplicadas tras el apagón.
Ahora, en 2026, y con el 'modo reforzado' aún en vigor, el aumento de los costes para tener en perfectas garantías la red ha seguido disparándose. Entre enero y abril, la 'factura' por los costes operativos ha ascendido ya a los 1.725 millones de euros. Los expertos estiman que, de mantenerse este ritmo, el coste al final del año podría rondar los 5.600 millones de euros, el doble que hace solo dos años.
Energías renovables y el modelo de costes europeo
El encarecimiento también viene favorecido por una mayor presencia de energías renovables no síncronas, como la energía solar fotovoltaica y la eólica, que en situaciones de baja demanda aumentan la necesidad de incorporar un mayor respaldo técnico. En los tres últimos años la evolución de las energías renovables en el mix energético español ha ido en claro aumento.
En particular, desde 2016 la mayor entrada de fotovoltaica ha sido muy significativa, al pasar de representar el 4% de la energía en 2019 a cerrar el año pasado con un 18% del total de la energía generada. Ha logrado superar a la eólica que se mantiene estable en un 16%.
La Comisión Europea ha recomendado a España adoptar medidas para que el operador del sistema reduzca el uso de centrales de ciclo combinado (gas) como parte de la operación reforzada que se aplica desde el apagón.
Electricidad gratuita, costes operativos disparados
El informe también subraya que se ha dado la circunstancia de que los servicios de operación han llegado a costar mucho más que el precio de la energía diaria que pagan los consumidores, con cada vez más días y horas con precios negativos o de cero euros. Uno de los casos más llamativos es el registrado el 17 de marzo pasado a las 11:00 horas, cuando el precio de la energía era de -0,60 euros el MWh, mientras que el coste de los servicios de operación alcanzaba en ese momento los 117 euros por MWh.
Los expertos también recuerdan que en mercados europeos como el de Alemania, Francia, Italia o Polonia, los servicios de operación se recuperan total o parcialmente a través de cargos regulados, tarifas de red o cargos específicos de despacho. En el caso de España, esa recuperación no se produce de ese modo; los servicios de operación continúan imputándose horariamente a la demanda, “lo que incrementa la exposición del consumidor a costes volátiles y poco gestionables”, señala el informe de EY. El informe concluye instando a mejorar la transparencia, previsibilidad y asignación económica de unos costes que han pasado a ser muy significativos, estructurales y cada vez menos gestionables por los consumidores.
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