Es la paradoja que arroja la confluencia temporal de dos situaciones excepcionales: el calor y el nuevo modo ‘reforzado’ de generación eléctrica. El mes de julio ha comenzado con episodios de olas de calor que han disparado la demanda de energía, fundamentalmente para la refrigeración de hogares y empresas. Lo ha hecho además con unas noches en las que la temperatura no ha dado tregua en muchos puntos del país.
La realidad es que en estos primeros días del mes, encender cualquier aparato eléctrico en muchos tramos de la madrugada se ha convertido en un lujo, mientras que al mediodía el coste prácticamente ha sido gratis o muy barato. Y con diferencias abultadas: en días como ayer, encender el aire acondicionado entre las 04.00 horas y las 05.00 horas de la madrugada ha sido casi seis veces más caro que activar el horno para cocinar a las tres de la tarde. Un sobrecoste que el consumidor termina pagando por partida doble en su factura de la luz debido a los costes de ajuste que el operador del sistema aplica para mantener la estabilidad de la red eléctrica en esos momentos críticos.
Brecha de precio entre el día y la noche
Basta analizar los datos aportados por el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE) para ver que este jueves al mediodía el precio del MWh a las 15.00 horas era de 23,7 euros frente a los 136 euros que costaba entre las 04.00 y las 05.00 horas de la madrugada. Y la situación ha sido similar los últimos días. El lunes las diferencias entre la madrugada y el mediodía fueron de 4,7 veces más, lo fueron en 4,4 veces al día siguiente y volverán a producirse este viernes. A las 15.00 horas de hoy el precio del 'pool' eléctrico será de 30 euros por MWh, pero alcanzará los 138 entre las tres y las cuatro de la madrugada.
Desde comienzos de mes, el precio medio de la electricidad se ha ido incrementando de día en día. Si el día 1 el coste medio del MWh se estableció en los 78,5 euros, hoy alcanzará los 117,8 euros.
La razón que está provocando esta disparidad de precios se encuentra en las altas temperaturas, que disparan el consumo eléctrico para sistemas de ventilación y refrigeración. A ello se suma un sobrecoste generado por el mantenimiento de un 'modo reforzado' de generación de energía para satisfacer la demanda creciente y que obliga a incrementar el consumo de gas natural. Un mecanismo que comenzó a aplicarse tras el apagón del 28 de abril del año pasado y con el que se intenta blindar el sistema de posibles desajustes que pongan en riesgo el suministro.
'Canibalización' de la energía solar al mediodía
En el actual contexto meteorológico, la producción de energía fotovoltaica aumenta de manera creciente. Pese a que la demanda también aumenta, la sobreproducción deriva en una caída de precios significativa, fundamentalmente en la franja de horas valle del mediodía, entre las 14.00 y las 16.00 horas. El problema se produce con la llegada de la noche y de la madrugada en particular. Las altas temperaturas llevan a incrementar el gasto energético, fundamentalmente para el uso de sistemas de aire acondicionado. Las altas temperaturas de este mes han hecho que se recurra más a los ciclos combinados de gas para poder cubrir la demanda.
Así, si en el mes de junio el precio medio de la energía durante la noche fue de 52,4 euros el MWh, en los últimos días el coste del MWh se ha disparado hasta los 144,3 euros. La razón fundamental radica en que durante el mes pasado las temperaturas no fueron tan elevadas y los episodios de altas temperaturas inusuales en junio apenas se produjeron en comparación con lo ocurrido en julio.
La mayor potencia solar que se ha ido asentando en los últimos años ha provocado lo que los expertos denominan un 'efecto canibalización', una suerte de sobreproducción de energía que hace que los precios se hundan en las horas centrales del día. Por la noche esa producción es imposible y se debe optar por otros mecanismos de generación mucho más caros como los ciclos combinados.
Esta disparidad de precios ha revertido la máxima que tradicionalmente se venía manteniendo de activar de noche o madrugada sistemas como las lavadoras o los lavavajillas. En muchos casos, la tarifa nocturna se ha convertido en un lujo si se compara con la que ahora se paga por la energía en las franjas horarias del mediodía.
Dependencia de los ciclos combinados
El cambio en el modelo energético que se ha ido consolidando en los últimos años, con un mayor peso de las energías renovables y la solar fotovoltaica en particular, ha ido desplazando otros sistemas. La disparidad entre el día y la noche siempre ha existido, pero no con tanto margen. Cuando el carbón tenía mucho peso y la energía nuclear operaba en un sistema con menos renovables, la producción era más constante y la predicción del precio también era mayor. Ahora, con el carbón fuera, esa suerte de ‘red de seguridad’ de suministro ha desaparecido y dota de mayor relevancia al gas, que debe compensarlo cargando además con el alto coste de los derechos de emisión de CO2. Un sistema mucho más costoso.
De este modo, la transición actual supone pagar una energía en muchos casos casi ‘regalada’ por el sol que se convierte en un ‘lujo’ cuando debe producirla el gas por la noche.
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