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Hernández de Cos, el hombre de consenso con el que España podría presidir por primera vez el Banco Central Europeo

Inflación, deuda y tipos de interés: los tres frentes que esperan al exgobernador del Banco de España si sucede a Christine Lagarde

El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante la toma de posesión de José Luis Escrivá 
El exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, durante la toma de posesión de José Luis Escrivá  | Alberto Ortega / Europa Press  

La presidencia del Banco Central Europeo (BCE) afronta una nueva etapa marcada por las tensiones geopolíticas, las presiones inflacionistas y el elevado endeudamiento de los Estados. Durante el mandato de Christine Lagarde, la institución ha tenido que gestionar la pandemia y la escalada de los precios provocada por la invasión rusa en Ucrania en 2022. Ahora, las tensiones energéticas derivadas del conflicto en Oriente Próximo vuelven a poner a prueba al organismo. Sin embargo, la presidencia de Lagarde concluye el 31 de octubre de 2027 y necesitará un sustituto.

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Para sucederla, el pasado 21 de julio se hizo oficial la candidatura del economista y exgobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. Desde entonces, el economista ha logrado reunir un consenso poco habitual entre el PSOE y el PP, dos partidos que no siempre encuentran terreno común. Primero fue el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que hace un mes anunció su respaldo al exgobernador pese a que los informes anuales del Banco de España durante su mandato incluían recomendaciones y advertencias que no siempre coincidían con las prioridades del Ejecutivo. Y a este apoyo se ha sumado hace unas semanas el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

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Un acuerdo que sitúa a Hernández de Cos ante una oportunidad histórica: si consigue los apoyos necesarios en Europa, España tendrá por primera vez un presidente al mando del BCE. Y es que, pese a ser la cuarta economía de la eurozona, desde la creación de la institución en 1998, nunca ha logrado ocupar la presidencia del alto organismo.

Un perfil técnico reconocido en Europa

Su trayectoria ayuda a explicar este respaldo. Nacido en Madrid en 1971, Hernández de Cos es doctor en Economía por la Universidad Complutense y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por CUNEF y en Derecho por la UNED. Con 26 años, se incorporó al Banco de España, donde logró convertirse en director general de la Dirección General de Economía y Estadística en 2015, antes de asumir el cargo de gobernador del organismo en 2018 a propuesta del Gobierno de Mariano Rajoy.

A nivel internacional, entre 1998 y 2004 formó parte del grupo de trabajo de Finanzas Públicas del BCE, así como del de Envejecimiento y Sostenibilidad del comité de Política Económica del Consejo ECOFIN de la Unión Europea. Además, entre 2019 y junio de 2024 presidió el Comité de Basilea —la organización mundial que reúne a las autoridades de supervisión bancaria— y desde 2025 ejerce como director general del Banco de Pagos Internacionales.

Así, su experiencia combina el conocimiento de la economía española con la participación en las decisiones monetarias europeas y en los foros internacionales de supervisión financiera. Por ello, su recorrido le ha situado como el favorito para suceder a Lagarde entre los expertos.

En enero, una encuesta entre expertos en política fiscal publicada en el periódico Financial Times lo colocó como el candidato más cualificado para suceder a Lagarde, seguido del neerlandés Klaas Knot. Desde entonces, ha sido el favorito de las encuestas. La más reciente, publicada por Bloomberg este mismo viernes, recoge el respaldo de doce economistas al español, frente a nueve que se inclinan por Knot.

La oportunidad institucional para España

No obstante, el respaldo nacional y el reconocimiento de los expertos no garantizan su llegada a la presidencia del Banco Central Europeo. Por ello, Hernández de Cos lleva meses manteniendo contactos con distintas capitales para presentar su candidatura y explorar la posición de los gobiernos europeos, cuyos apoyos serán decisivos para su elección.

Además, la candidatura también responde a una cuestión de influencia: desde que Luis de Guindos dejó la vicepresidencia del BCE en mayo de 2026, España no cuenta con representación en el Comité Ejecutivo. Lograr la presidencia permitiría al país recuperar un puesto de primer nivel en el centro de las decisiones monetarias europeas.

Inflación, tipos de interés y deuda: el triángulo del BCE

Quien suceda a Lagarde tendrá que afrontar el nuevo repunte de los precios en Europa. En España, el IPC alcanzó el 4,9% en septiembre, según la serie histórica del INE: el segundo registro más alto para ese mes desde 2002, solo por debajo del de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania desencadenó un fuerte shock energético. La situación actual no tiene la misma intensidad, pero vuelve a plantear el riesgo de que el encarecimiento de la energía se extienda al resto de la economía.

El BCE busca que la inflación se sitúe en el 2% a medio plazo. Para contenerla puede subir los tipos de interés, como hizo en septiembre ante las presiones inflacionistas vinculadas al conflicto en Oriente Próximo. El objetivo ahora es evitar que el encarecimiento de los combustibles se traslade de forma persistente a otros bienes, servicios y salarios. Si eso ocurre, el shock energético dejará de ser un episodio limitado y resultará más difícil devolver la inflación al objetivo.

Pero combatir los precios tiene un coste para los Estados: unos tipos más altos pueden encarecer las nuevas emisiones de deuda y la refinanciación de los vencimientos. El dilema llega cuando los elevados niveles de endeudamiento y déficit ya preocupan a los mercados y reducen el margen presupuestario de los gobiernos.

Francia ilustra esa presión. En octubre, la rentabilidad de su bono a diez años superó el 5%, en medio de la inquietud de los inversores por sus cuentas públicas. Cuanto más deben destinar los Estados al pago de intereses, menos recursos quedan disponibles para otras partidas, incluidas las que sostienen el Estado de bienestar. La AIReF también ha advertido de los retos que plantea la evolución de las cuentas públicas.

El próximo presidente tendrá que equilibrar ambos frentes: contener la inflación sin ignorar las consecuencias de la política monetaria sobre unas economías europeas con niveles de deuda muy distintos. Mantener los tipos elevados puede ayudar a frenar los precios, pero encarece la financiación; relajarlos demasiado pronto puede prolongar las presiones inflacionistas. Ese será uno de los principales desafíos de Hernández de Cos si consigue convertir el consenso político español y el respaldo de los expertos en el nombramiento que España persigue.

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