Economía

La otra cara del récord de empleo: más de 800.000 fijos discontinuos que no trabajan pero tampoco cuentan como parados

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (i), y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz (d)
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (i), y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, Elma Saiz (d) | Alberto Ortega / Europa Press

El mercado laboral español ha vuelto a marcar récord en octubre, con más de 22,6 millones de afiliados a la Seguridad Social. Sin embargo, detrás de este máximo histórico hay una realidad que no queda reflejada en las estadísticas oficiales del paro: cientos de miles de trabajadores con contrato fijo discontinuo que han dejado de trabajar al terminar la temporada, pero que no aparecen contabilizados como desempleados a la espera de que les vuelvan a llamar para la siguiente campaña. Pues bien, en septiembre, este colectivo superaba las 790.000 personas y, según calcula Randstad Research, en octubre han superado las 800.000 personas. Concretamente, el centro de estudios estima que han alcanzado las 820.000.

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La reforma laboral de 2022 impulsa los contratos fijos discontinuos

Esta figura contractual ha ganado peso tras la reforma laboral de 2022 implementada por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Con ella se restringió el uso de contratos temporales a causas muy concretas, a fin de reforzar la contratación indefinida como fórmula ordinaria. De esta forma, el contrato fijo discontinuo se fue consolidando como una de las vías para cubrir actividades de carácter estacional o intermitente.

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Hasta entonces, muchas actividades estacionales se cubrían mediante contratos temporales que finalizaban cuando terminaba la campaña, lo que obligaba a los trabajadores a volver a ser contratados cada temporada. Con el fijo discontinuo, en cambio, la relación laboral se mantiene: el empleado conserva su contrato indefinido durante los periodos de inactividad y tiene derecho a ser llamado cuando la empresa reanuda la actividad. Con esta modalidad, el trabajador se dota de mayor estabilidad laboral, además de permitir conservar la antigüedad vinculada a la relación laboral (y las prestaciones derivadas de ello).

Sin embargo, también tiene una particularidad estadística. Durante los periodos en los que el trabajador se mantiene inactivo, es decir, que ni trabaja ni cotiza a la espera de volver a ser llamado, este empleado puede inscribirse en los servicios públicos de empleo para buscar otro trabajo. No obstante, no figura como parado, sino que pertenece a otra categoría: demandante ocupado de empleo. Es decir, pueden estar sin trabajar y buscando una nueva oportunidad laboral sin ser contabilizados como parados en las estadísticas oficiales del desempleo.

El paro pasaría del 9,5% al 12,7% si se incluyen los fijos discontinuos inactivos

La diferencia entre el paro registrado y el desempleo efectivo permite dimensionar el impacto de esta clasificación estadística. En octubre, el SEPE contabilizó 2.422.633 personas desempleadas. Sin embargo, si a esta cifra se añaden los 820.000 fijos discontinuos inactivos que estima Randstad Research, el volumen de personas sin trabajo ascendería a unos 3,24 millones.

La diferencia es más significativa al calcular la tasa de paro. Tomando como referencia los 25,44 millones de activos que recoge la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2026, la ratio pasaría de alrededor del 9,5% al 12,7% al incorporar la estimación de Randstad.

Trabajo elimina de sus estadísticas el dato de los fijos discontinuos inactivos

La dificultad para conocer la dimensión exacta de este colectivo se acentúa después de que el Ministerio de Trabajo haya dejado de publicar el número de fijos discontinuos inactivos inscritos en las oficinas de empleo. Según avanzó ElEconomista.es, el departamento que dirige Yolanda Díaz ha eliminado esta referencia de la estadística anual de Movimiento Laboral Registrado correspondiente a 2025, pese a que se venía incluyendo de forma ininterrumpida desde 2007.

Preguntado por El Independiente sobre los motivos de esta modificación, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, aseguró que el Ministerio "no ha tomado ninguna decisión" y atribuyó la desaparición del dato a un "criterio exclusivamente técnico" de los responsables de elaborar la estadística y añadió que la media mensual de estos trabajadores "no ofrece la suficiente solidez para incorporarse en el Anuario".

La retirada de esta serie no significa, sin embargo, que no sea posible aproximarse a la evolución mensual del colectivo a través de otros registros, pero sí elimina la posibilidad de contar con un dato oficial. Por ejemplo, Randstad Research calcula los fijos discontinuos restando a los demandantes de empleo ocupados los demandantes afectados por ERTE. Se trata, por tanto, de una aproximación, no de una cifra oficial.

Por tanto, la decisión de Trabajo deja sin una referencia estadística específica para seguir la evolución de un colectivo clave que cada año ha ido ganando peso hasta alcanzar cifras récord. El último dato conocido se corresponde con 2024, cuando la media mensual de fijos discontinuos inactivos inscritos en las oficinas de empleo alcanzó las 687.884 personas, frente a las 584.813 de 2023 y las 325.128 de 2022.

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