El Gobierno ha cumplido su amenaza. En el marco de los Presupuestos de 2021 ha decidido reducir las deducciones que los contribuyentes pueden aplicar en la declaración de la renta por las aportaciones a su plan de pensiones privado. La medida, que quita brillo a su principal atractivo, supone una nueva estocada a este producto, por el que los bancos, al menos de momento, siguen peleando.

Ya no será posible deducirse en el IRPF las aportaciones anuales a los planes de pensiones privados superiores a 2.000 euros, lo que tendrá un efecto muy considerable en los contribuyentes, que hasta ahora podían desgravarse por cada 8.000 euros anuales.

La deducción, sin embargo, mejora para el caso de los sistemas de empleo (suben de 8.000 a 10.000 euros las aportaciones máximas), pues el Ejecutivo pretende fomentar que los asalariados complementen su pensión pública con planes privados.

Tendrá un impacto negativo en el uso de planes de pensiones, sobre todo en las personas de entre 40 y 55 años»

Miguel Cardoso

El Ministerio de Hacienda ha incluido estas medidas en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2021, lo que ha desatado la furia del sector. Los expertos, además, consideran que no tendrá el efecto deseado.

«La reducción del subsidio tendrá un impacto negativo en el uso de este tipo de instrumentos, sobre todo en las personas de edad media (entre 40 y 55 años) que, según la evidencia, son las que más sensibilidad tienen a la deducción», explica a El Independiente Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research.

En opinión del experto, los ciudadanos seguirán necesitando recurrir a productos de ahorro para la jubilación, si bien la reducción de esta desgravación podrá guiar a los titulares de planes de pensiones hacia otros instrumentos, como los fondos de inversión o el inmobiliario, añade Cardoso.

Además, para el economista jefe para España de BBVA Research es «inoportuno» aumentar los impuestos en estos momentos, «ahora que el nivel de actividad se encuentra todavía entre un 10% y un 15% por debajo del observado a finales de año pasado». «No es momento de generar incertidumbre. Esta medida debería estudiarse en el marco de una reforma fiscal integral», añade.

Principal atractivo

Más allá de una reforma más completa, a todas luces la posibilidad de deducirse las aportaciones al plan de pensiones era su principal atractivo. El único, de hecho, para algunos expertos.

«El único atractivo que tenían los planes de pensiones privados para el inversor era la deducción fiscal, puesto que como instrumento de inversión resulta mucho más ágil, barato y, por supuesto, líquido el fondo de inversión o los ETF (fondos de inversión cotizados)», añade Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep Finance.

Y es que los planes de pensiones tienen muchas desventajas frente a otros productos. Un ejemplo es la menor flexibilidad. «El traspaso de un fondo de inversión a otro es cuestión de días y en el caso de los ETF es inmediato. En un plan de pensiones podemos estar hablando de 15 o 20 días, incluso más», añade Alvargonzález.

Los fondos de pensiones jugaban con la ventaja de la deducción fiscal para atraer a los clientes, pero los precios son mejores en los fondos de inversión debido a la mayor competencia.

«La guerra de precios que se está dando en el mundo entero [en los fondos de inversión] y que provoca que bajen las comisiones de gestión se está empezando a notar en España e irá a más, mientras que los planes de pensiones, al jugar con ventaja, eran inmunes a esta guerra de precios», apunta Alvargonzález.

Baja rentabilidad

Para este experto, los planes de pensiones tienen, además, la desventaja de que invierten en zonas geográficas y sectores muy limitada, lo que mina su rentabilidad.

«En muchas de las principales entidades financieras españolas no existen fondos de pensiones que inviertan en Norteamérica o que se centren en el sector tecnológico, que ha sido tan importante y lo será en el futuro. Y es casi imposible encontrar un fondo de pensiones que invierta mayoritariamente en China», señala Alvargonzález.

El único atractivo que tenían los planes de pensiones privados para el inversor era la deducción fiscal»

Víctor Alvargonzález

Las principales desventajas de los planes de pensiones es que solamente puede rescatarse el dinero bajo unas circunstancias muy concretas y su baja rentabilidad.

Con los datos de Inverco relativos al cierre de septiembre, la media de los planes arroja una rentabilidad negativa del 1,9% a un año, cifra que va mejorando según avanza el plazo del plan, llegando a una rentabilidad del 3,58% a 26 años.

Por separado, los sistemas de empleo obtienen rentabilidades mejores que los planes individuales. Mientras los primeros llegan a registrar ganancias superiores al 4% a largo plazo, los individuales de renta fija a corto plazo tienen rentabilidad negativa a uno, tres y cinco años. A 26 años, no llega al 1,49% de rendimiento.

Con todo, aunque el desincentivo fiscal acerca su ocaso, es posible que los planes de pensiones logren sobrevivir por el impulso de los bancos. Para las entidades, se trata de un producto muy atractivo, dado que les proporciona clientes a muy largo plazo, que no pueden rescatar su dinero hasta su jubilación. ¿Será suficiente como tabla de salvación para los planes de pensiones?