Santander ha planteado a los sindicatos un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) más duro de lo previsto. La entidad les ha comunicado que sus necesidades de bajas son unas 5.090, si bien acepta que se reduzcan a 4.000 los despidos y el resto se salde con recolocaciones, según ha podido saber El Independiente.

Los 1.090 empleados finalmente reubicados pasarán a Santander Personal, el área de atención al cliente con gestores del banco.

Este será el tercer ERE que el banco pone en marcha en España en los últimos dos años. Los dos anteriores se llevaron a cabo para absorber la plantilla de Popular tras su compra en el verano de 2017 y afectaron en conjunto a más de 4.000 empleados.

La entidad confirmó hace ya varias semanas que acometería otro ajuste de empleo en España, pero también otros en Portugal, Reino Unido y Polonia, sus mercados más importantes en Europa, en el marco de un recorte de costes de hasta 1.000 millones de euros.

Cierra un tercio de sus oficinas

Estas salidas planificadas para el banco en España serán consecuencia del cierre en los próximos meses de entre 900 y 1.000 oficinas, que suponen un tercio de la red comercial del banco, que ahora mismo tiene abiertas unas 3.100.

Según ha comunicado la entidad a los sindicatos, este fuerte ajuste se enmarca en el proceso de digitalización de la entidad, que prevé que las transacciones en oficina se reduzcan a la mitad en los próximos dos años.

Fuentes sindicales precisaban hace unos días que los clientes que más visitan las oficinas de Santander aportan casi un 50% de la rentabilidad bruta del negocio que se obtiene directamente de los clientes y que las sucursales son el lugar en el que se capta fundamentalmente a los nuevos clientes.

«El momento elegido no nos ha parecido, no nos parece, ni nos parecerá para
nada acertado», criticaban hace unos días desde UGT.

El banco ha planteado a los representantes de los trabajadores estas cifras en las conversaciones previas a la mesa de negociación del ERE, que comenzará el próximo martes.