Economía | Finanzas

El ajuste de empleo por la fusión de Unicaja y Liberbank no se negociará hasta julio

Dos personas en las inmediaciones de la sede de Unicaja Banco en Málaga.

Dos personas en las inmediaciones de la sede de Unicaja Banco en Málaga. Europa Press

Los engranajes de la fusión entre Unicaja y Liberbank han empezado ya a moverse, una vez que los consejos de administración de ambos bancos dieron luz verde a la operación apenas tres días antes de que terminara 2020. El proceso, aún a la espera de las autorizaciones regulatorias y de la aprobación por parte de sus accionistas, está todavía en su fase inicial, de forma que aún quedan algunos meses para que se empiece a negociar el ajuste de la red comercial que implica toda operación de estas características y, en consecuencia, el de plantilla.

Concretamente, no se pondrán cifras sobre la mesa hasta, al menos, julio, según ha dado a conocer la dirección de la entidad andaluza a los sindicatos. Ambas partes han tenido ya un primer acercamiento tras la aprobación de la operación por parte de los consejos de administración, en el que la dirección ha manifestado su intención de que las salidas sean «voluntarias y pactadas».

Es por eso que los representantes de los trabajadores del banco andaluz están, «de momento, tranquilos».

Sus homólogos en Liberbank, por el contrario, ya advierten de la posibilidad de que este ajuste se desarrolle con «escaso margen de negociación real», algo a lo que están «acostumbrados» después de haber mantenido una pugna judicial con el banco por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) lanzado en 2013, que fue anulado por la Audiencia Nacional y, posteriormente, por el Tribunal Supremo. Recientemente, además, el banco ha puesto en marcha recortes salariales que también están siendo peleados por los sindicatos en la vía judicial.

Una situación, sin duda, «atípica» en el sector financiero, donde las conversaciones entre entidades y trabajadores suelen saldarse de forma positiva y, en su mayoría, con bajas voluntarias, como reconocen fuentes sindicales del banco asturiano, que advierten de que en este caso es posible que la negociación se produzca una situación «que se viene repitiendo año tras año».

Con todo, el proceso negociador no se iniciará hasta, como pronto, el próximo verano, una vez ambos bancos hayan recabado el visto bueno de las autoridades y de sus accionistas. Estos últimos se reunirán en sendas juntas generales a finales del segundo trimestre o principios del tercero y una vez se obtengan estas autorizaciones se producirá la integración legal de ambas entidades.

Al frente del nuevo banco estarán Manuel Azuaga, actual presidente de Unicaja, en el mismo cargo, y Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank, repitiendo puesto en la nueva Unicaja.

Madrid, Cáceres y Ciudad Real

Al encontrarse la integración en fase cero, las cifras sobre el ajuste de la red comercial y de la plantilla que tendrá que acometer la nueva Unicaja todavía no están sobre la mesa. De momento, ambos bancos trabajan con la información recabada a lo largo de la due diligence, pero hasta que la operación no coja forma no dispondrán de todos los datos.

Con todo, lo lógico es pensar que las localizaciones en las que existen mayores duplicidades de ambas redes comerciales serán las que sufran los mayores recortes y en esta situación se encuentran las ciudades de Madrid, Cáceres y Ciudad Real, según explican fuentes sindicales.

Estos cierres conllevarán un ajuste de empleo que todavía no está definido, pero que podría rondar las 1.900 bajas, según publicó Cinco Días. Durante las negociaciones que se mantuvieron en el primer intento de fusión entre ambas entidades, frustrado hace ahora casi dos años, llegó a hablarse de unos 2.500 despidos, pero, como afirman fuentes sindicales, en el contexto de la pandemia y estando el sector como está los números que son válidos un mes pueden caducar al siguiente.

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