// TODO: Revisar qué hace the_post_thumbnail_creditos Nerea Alzola, junto a María San Gil, Santiago Abascal, Carlos Urquijo y Carmeo Barrio cuando todos formaban parte del PP vasco.

Nerea Alzola, junto a María San Gil, Santiago Abascal, Carlos Urquijo y Carmeo Barrio cuando todos formaban parte del PP vasco.

España, País Vasco

Alzola (Vox): “Rajoy ‘apuñaló’ a María San Gil de forma sangrante, ¿quién traicionó a quién?”

La candidata por Vizcaya, ex cargo del PP vasco, rechaza la "pose de Casado", al que pide que "extirpe la vulneración de principios del PP de Rajoy" y sea coherente

Vivió los años en los que ser cargo del PP en Euskadi era jugarse la vida. Los tiempos en los que muchos jóvenes debían ir escoltados por el mero hecho de dedicarse a la política en determinadas siglas y no en otras. Nerea Alzola eligió hacerlo en el PP, en el PP “de entonces”, en el que asegura que seguiría confiando y apostando si no hubieran ido “en la dirección equivocada”. La hoy candidata de Vox por Vizcaya afirma que ya no “reconoce” a su antiguo partido en Euskadi, del que se dio de baja en 2012 pero al que ha estado vinculada hasta hace unos días.

Lo hizo primero de la mano de Esperanza Aguirre que, como hiciera con Santiago Abascal, la recuperó para situarla al frente de la sociedad pública de medio ambiente de la Comunidad de Madrid. La llegada de Cifuentes supuso su salida. Entonces la recuperó el hoy presidente de Madrid, Ángel Garrido, a quien esta ingeniera de Bilbao ha estado asesorando dentro del organigrama de la Consejería de Sanidad.

Alzola reniega de una parte del PP, de la que no es “coherente”, dice, pero no de anteriores dirigentes como María San Gil, Jaime Mayor Oreja o Aguirre, a los que cita como “referentes”. El dolor que le provocó la excarcelación del preso de ETA Josu Uribetxeberria Bolinaga, por razones de salud, aún aflora de modo constante siete años después. Fue la gota que colmó el vaso y precipitó su marcha de Euskadi a Madrid, donde reside en la actualidad. Regresa con frecuencia a la capital vizcaína, donde aún tiene casa y donde en las próximas semanas se volverá a cruzar y disputar el voto con sus ex compañeros del PP vasco.

Pregunta.- ¿Dónde ha estado estos últimos años? Hace siete que abandonó la militancia en el PP y la política activa.

Creo que al que le guste el PP vasco de hace tres lustros ahora lo encuentra en Vox”

Respuesta.- Sí, el 13 de octubre de 2012 dejé el PP. En 2011, antes de que ETA dejara de matar, vine a Madrid. Terminaba mi mandato como concejal en Sondika (Vizcaya) y en mayo me vine de la mano de Esperanza Aguirre y María San Gil. Estuve al frente de la empresa de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Gedesma, cinco años. Para los que dicen que no sabemos gestionar ni una concejalía -que lo ha dicho Casado- yo gestioné una empresa perdiendo 300.000 euros y la dejé ganando cuatro millones. La traté como una empresa privada. La dejé en 2015, cuando llegó Cristina Cifuentes. Yo soy de Esperanza Aguirre.

P.– Su salida del PP se precipitó por discrepancias con el PP vasco de Antonio Basagoiti y la política antiterrorista del Gobierno de Rajoy, con la que estuvo en desacuerdo.

R.- Sí, en 2012 el PP de Rajoy decidió excarcelar por motivos políticos a Bolinaga y mis tripas y mi corazón no me permitían seguir afiliada a un partido que iba en contra de todo lo que había defendido toda mi vida. Le dije a la entonces presidenta Esperanza Aguirre que dimitía, que tras escuchar esta noticia no pude dormir y que lo dejaba. Ella me dijo que lo entendía y lo respetó. Seguí en Gedesma hasta 2015 porque lo hacía bien.

P.- Le apoyó Aguirre pero tras la llegada de Cifuentes también le arropó el hoy presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido. Apoyo del PP no le ha faltado, al menos en Madrid…

R.- Sí, cuando llegó Cristina Cifuentes yo me fui al gabinete de Ángel Garrido, ingeniero de minas y segundo de Cifuentes a ayudarle como asesora con temas técnicos, de obra y preguntas parlamentarias. En los últimos dos años aproximadamente he ayudado a hacer estudios previos para la reforma de la plaza de toros de Las Ventas y colaborado con el consejero de Sanidad para la reforma del Hospital La Paz y otros hospitales.

P.- Y sintiéndose tan arropada por el PP, ¿cómo es posible que una llamada de su ex compañero en el PP vasco, Santiago Abascal, precipita su salida de ese entorno y el fichaje por Vox?

R.- Me llamó Santi y me dijo: “Nerea, ¿qué encaje tienes en el PP?” Y yo le contesté que ninguno, que me había desafiliado en 2012 con lo de Bolinaga y que no tengo encaje. “¡Pero si a ti te gusta la política!”, me dijo. “Pero yo estoy muy tranquila con mis cosas técnicas”. Fue cuando me dijo que me fuera a Vox, que necesitaba gente en Vizcaya. Me lo pensé tres segundos o cuatro… Era mi tierra. Es difícil pero le contesté que vale. Me llamó al día siguiente y me metió en todo el follón. Entre una llamada y otra hablé con el presidente Garrido y el consejero Enrique Ruiz Escudero y les pedí consejo. Ellos me dieron su opinión, mucho ánimo y me desearon toda la suerte del mundo. Hicieron los trámites para mi cese, se portaron como señores.

P.- Vamos, que en 48 horas ha pasado de estar asesorando al entorno del Gobierno del PP en Madrid a ser cabeza de cartel por Vox en Vizcaya.

R.- No estoy afiliada.

Rajoy excarceló por motivos políticos a Bolinaga. Mis tripas no me permitían seguir en el PP. Hay que saber irse”

P.- ¿Se va a afiliar?

R.- Depende, si es necesario para luchar por mis principios, quizá. Los partidos son herramientas para defender principios. Si una herramienta no me vale o vulnera mis principios, me voy a casa. Hay que saber irse, que es lo que hice en 2012, saber decir que por ahí no paso. Hay gente que traga, pero yo no valgo para eso. Vox es una herramienta para seguir defendiendo lo que siempre he defendido, hace 20 años, hace 10 y ahora, para los vascos, los vizcaínos y todos los españoles.

P.- Se puede pensar que usted está siendo desagradecida, incluso que se interprete su decisión como una traición al PP…

R.- Me desafilié en 2012. Siempre estuve a disposición del PP y siempre lo he defendido, aún hoy defiendo muchos de sus postulados. Las personas que han sido mi referencia, Esperanza Aguirre, María San Gil, Jaime Mayor Oreja o Carlos Iturgaiz siguen siendo mi referencia, representan lo mejor que yo he bebido de la política. Si no estoy hoy en el PP es porque llegó una gota que colmó el vaso. Si Pablo Casado quisiera no sólo poner una pose de recuperación del partido antiguo, y hubiera extirpado los elementos principales que vulneraron principios en la presidencia de Rajoy… Un ejemplo puede ser mi homóloga en Vizcaya en el PP, Beatriz Fanjul. Es una tía estupenda, una persona que merece la pena y con un gran futuro político, pero si dice que no le parece bien lo que hizo el Gobierno de Rajoy excarcelando a Bolinaga, por ejemplo, pide perdón por ello y defiende que no quiere traicionar aquellos principios y que se retracta de aquello, el PP la va a echar, le va a dar con el garrote, como hicieron con muchos de nosotros.

P.- Al presidente Garrido no le gustaría que usted le comunicara que se pasaba a Vox. ¿Qué le dijeron Aguirre y San Gil?

R.- No le pregunté si le gustaba mi decisión o no, me dijo que lo entendía. Esperanza me dijo que le daba pena pero que lo entendía, que lo había dado todo. Y María, hablamos por teléfono y me dijo: “Cariño, un beso, ya sabes que como madre te quiero mucho, eres una persona coherente, te deseo mucha suerte y éxitos” y que teníamos que tomar un café. Es todo lo que me dijo. Ellas siguen en el PP pero las han eliminado de la primera línea política. A los del PP vasco de toda la vida eso no nos gusta, estamos con ellas. Vimos cómo Rajoy apuñaló a María San Gil, la apartó de forma sangrante y eso no nos gusta. ¿Quién ha traicionado a quién? ¿El PP a sus votantes que estábamos con María San Gil y la eligieron presidenta y con Esperanza Aguirre que llevaba hacia adelante a ese partido que tanto añoramos? ¿O somos los que después de una década de disposición y esperando a ver si el partido se enderezaba terminamos por irnos a otras opciones que ahora nos convencen? Creo que esto no es una traición.

P.- ¿Qué principios enarbola Vox que no defienda el PP, que eche de menos en la formación de Casado?

R.- Vox prioriza, y es muy importante, la defensa de España y la libertad. Priorizar España no es priorizar gobernar, aunque sea a costa del PNV. El PSOE vive de los Presupuestos de Rajoy y Rajoy pactó esos presupuestos con el PNV dándoles 600 millones. Eso se llama ceder al chantaje nacionalista. Si alguien espera que el PNV defienda España, que priorice España y la libertad e igualdad de todos los españoles, puede esperar sentado. Hay que ser leales a España y consecuentes con lo que se dice. No se puede pactar con el PNV por detrás y luego ir diciendo ‘España, España’ y sacar banderas. Hay que ser consecuentes, decir y hacer lo mismo, eso es lo que le falta al PP. Luego está su política antiterrorista, han tenido mayoría absoluta y no han sido capaces de derogar la ley de memoria histórica, no han sido capaces de unificar los contenidos de la Educación en las aulas, etc.

P.- ¿La España de las autonomías se debe eliminar? Usted es vasca, ¿qué haría con instituciones tan importantes en Euskadi como el Concierto Económico vasco, la foralidad, las diputaciones?

Aguirre, San Gil, Mayor Oreja e Iturgaiz siguen siendo mi referencia. Casado es una pose, debe extirpar la vulneración de principios que hizo Rajoy”

R.- El Concierto vasco es una norma, un sistema foral, que concede una capacidad normativa que toda la vida lo ha gestionado un partido desleal. Vox está a favor de las tradiciones pero en contra de las deslealtades. El PNV lo que hace es negociar el Cupo, y ese 6,24% es el chantaje que se pone encima de la mesa y al que los gobiernos de España se ven sometidos cada vez que hay una negociación. Esos agravios, esa deslealtad y desigualdad es lo que Vox quiere eliminar. El Concierto vasco, que es un sistema foral desigual que tiene como consecuencia el agravio comparativo y la deslealtad a España, desde luego que hay que eliminarlo.

P.- Por tanto, en su opinión el actual modelo de Concierto económico habría que eliminarlo…

R.- Exacto. En el PP vasco la línea en esta cuestión la marca un señor que podría estar en el PNV, Antón Damborenea, que ha sido compañero parlamentario mío, encargado de gestionar estos asuntos. Damborenea debería estar en el PNV y Casado es una de las cosas que debería ver.

P.- ¿Y Las estructuras autonómicas?

R.- Vox no dice que se tenga que eliminar un solo funcionario, lo que decimos es que los parlamentos autonómicos y los monstruos autonómicos paralelos a la Administración generan un dineral de gasto terrible. Probablemente vendría bien ahorrarlo para las pensiones. No podemos estar luchando con gobiernos autonómicos desleales para que se cumplan las leyes estatales, para que no haya rebeliones, sediciones, para que los peneuvistas y los nacionalistas catalanes intenten destruir España desde dentro de la instituciones autonómicas. Esto es lo que dice Vox y molesta.

No se puede pactar con el PNV y luego ir diciendo ‘España, España’ y sacar banderas. Hay que ser consecuentes, es lo que le falta al PP”

P.- Usted habla euskera. El uso de las lenguas cooficiales también está siendo polémica, La candidata del PP por Barcelona dijo que no aprendería catalán, que no es necesario. ¿Qué peso deberían tener las lenguas cooficiales?

R.- La clave es la libertad y la igualdad entre todos los españoles. Todos tenemos la obligación de hablar en castellano y la opción de hablar la lengua cooficial, que es una riqueza. Yo soy muy partidaria del euskera, lo que no puedo tolerar es que un señor de Cuenca o Galicia que quiera venir a ejercer de médico a Bilbao y como no habla euskera, aunque sea una eminencia, no lo podemos tener aquí. Eso es una barbaridad. Es un valor de los vascos y nuestra lengua cooficial y debemos ampararla y protegerla, cómo no, pero debería ser un mérito, como el alemán o el inglés. Es de sentido común.

P.- ¿Se siente cómoda con las posiciones manifestadas por miembros de Vox en cuestiones como la inmigración, el aborto, las armas o la homosexualidad? ¿Las comparte?

R.- Hay que diferenciar lo que es la opinión de Vox de lo que corre por las redes. Se dice de todo. Hay mucha manipulación. Sobre la inmigración decimos que se debe regular. Estamos a favor de los que vengan a trabajar y a integrarse en nuestra sociedad para levantar España. Los irregulares, o regularizan su situación o no pueden seguir aquí. La inmigración ilegal no cumple la ley y nosotros queremos que se cumpla la ley, es sentido común. En cuanto a la homofobia, ¿qué homofobia? A nosotros no nos importan con quién se acueste cada uno. Creemos en la libertad y la condición sexual de cada uno. Se escuchan muchas burradas pero no salen de los dirigentes de Vox.

P.- ¿Los españoles necesitan llevar armas para estar protegidos? ¿Realmente este debate lo demanda la sociedad española?

El Concierto Económico vasco actual hay que eliminarlo, es un agravio comparativo y desleal a España”

R.- Vox no ha dicho que tengamos que llevar armas, ni que las podamos comprar en las gasolineras. Lo que hemos dicho es que si una persona se ve asaltada en su casa y con un cuchillo mata a un torturador, no se vea ante una condena por homicidio de 20 años. Que la víctima no pase a ser tratado como un verdugo por parte de la ley. Cuando decimos que una persona normal, honrada y decente pueda acceder a tener una pistola habría que contárselo a las personas que viven en zona despobladas que sufren asaltos y robos. Hay zonas donde está de moda asaltar a gente en su casa. Esta es la gente honrada a la que defendemos. Todo lo demás son manipulaciones de medios de comunicación o en redes sociales que quieren dar mala prensa.

P.- En su etapa política en Euskadi vivió bajo la amenaza de ETA y su entorno. ¿Aún recibe amenazas o han desaparecido?

R.- Yo me fui antes de que ETA dejara de matar. Nunca he hecho mucho caso a las amenazas. No recibo amenazas y las que recibo las obvio y no me las creo. La sociedad ha cambiado y la presión social en Euskadi aún genera ciudadanos de primera y de segunda.

P.- ¿Cómo valora la gestión del final de ETA y de este periodo sin violencia terrorista por parte del Gobierno de Rajoy y de Pedro Sánchez?

R.- El germen del ‘final-trampa’ lo generó Rubalcaba, es cuando de la mano de Eguiguren se gesta todo. Lo defino como un ‘qué quieres que te dé para que no me mates’. Esa es la filosofía del fin de ETA, yo te blanqueo, suelto a tus presos, digo que no eres malo, integro a tu gente aún a costa de machacar la dignidad y la memoria de las víctimas, a costa de la decepción de una parte de la sociedad, a costa de perder la dignidad. Zapatero siguió con la mentira y la engordó y tuvimos luego la mala suerte de tener un presidente cobarde que siguió con las excarcelaciones, como fue Rajoy. Es un señor que no ha sido capaz de hacer frente a la política antiterrorista del mal llamado fin de ETA que inició Rubalcaba. Ahora resulta que contamos con asesinos en las instituciones y los demás estamos fuera de Euskadi, no me parece justo. Es una paz injusta y malograda.

P.- Y en esta materia, ¿el discurso de Casado cómo le suena?

Antón Damborenea, el encargado de marcar la línea con el Cupo en el PP vasco, debería estar en el PNV. Es una de las cosas que debe ver Casado”

R.- Su discurso suena bien. Me gusta Casado, habla bien y dice cosas que me convencen. Ha bebido de la fuente de Aznar, que es una persona que me sigue pareciendo el mejor presidente que ha tenido la democracia. Lo malo que tiene Casado es su incoherencia. Su trayectoria en los últimos años ha sido lo contrario a lo que ahora dice. Me acuerdo cuando defendía la excarcelación de Bolinaga diciendo que el Gobierno de Rajoy no tenía otra opción, cuando era mentira. Fue una decisión política. Era parte del pacto y las prebendas de la política de Rubalcaba. Esto lo decía Casado, ni Maroto ni Levy. Ahora Casado es más duro y firme contra el terrorismo pero sus hechos y sus dichos no concuerdan, es la incoherencia.

P.- Habla usted de que los “asesinos” están en las instituciones. Se refiere e EH Bildu. Algunas voces están recuperando la idea de ilegalizar algunas formaciones por sus ideas…

R.- No todas las ideas pueden ser admitidas en democracia. Cuando unas personas han votado y conformado organizaciones pidiendo que maten a una parte de la sociedad eso no puede ser admitido. Nos escandalizaríamos si todos los pederastas de España formaran una asociación o un partido político y se presentaran a las elecciones y dijeran que ahora no violan, que sólo defienden que se viole. Nos llevaríamos las manos a la cabeza. Es lo que ha hecho la izquierda abertzale toda la vida, conformar asociaciones, partidos pidiendo que nos maten y de hecho nos mataban. Si no condenan eso y no ayudan a resolver y colaborar con la justicia y la policía a resolver los asesinatos que han quedado impunes, jamás podremos decir que son ideas que pueden estar en las instituciones.

P.- Por tanto, ¿ustedes defienden que mientras no condenen a ETA ni colaboren con el esclarecimiento de sus crímenes no deberían ser legales?

R.- No, su proyecto no cabe ni en la legalidad ni en la democracia.

P.- Recientemente aseguraba que no “reconocía” a Borja Sémper desde 2008. Lo afirmó después de que cuestionara el acuerdo PP-Vox de Andalucía. ¿Reconoce al PP vasco de Alfonso Alonso?

Nos escandalizaríamos si los pederastas creasen un partido y se presentasen diciendo que ya no violan. Es lo que ha hecho la izquierda abertzale”

R.- Reconozco a personas que han cambiado, no reconozco sus políticas. La política del PP vasco de hoy no es la mía. Ya sé que soy antigua, que digo lo mismo que hace 20 y 10 años, son otros los que se han movido. No digo que no haya que moverse pero es que se han movido en direcciones contrarias a lo que veníamos defendiendo. El PP vasco es el partido de una foto y de los hechos que contradicen esa foto. Es un partido que no reconozco.

P.- Tras conocerse su candidatura, ¿le han llamado ex compañeros del PP de Euskadi?

R.- Sí, muchísimos. No les ha extrañado el salto, ya apuntaba maneras. Los que me han llamado, más de una docena, algunos de relevancia, me han deseado suerte, me han dicho que lo entienden y que lo veían más que previsible. Creo que al que le guste el PP vasco de hace tres lustros ahora lo encuentra en Vox.

P.- Vox obtuvo en Vizcaya 641 votos en las últimas elecciones generales de 2016. Lo va a tener difícil…

R.– No me creo las encuestas. Vox es un fenómeno imprevisible. No voy a por los votos de Bea Fanjul, la candidata del PP, cómo voy a competir por unos votos con los que no me siento identificada. Yo quiero que me voten los ciudadanos libres que quieran más España y más libertad. Pero me asombra la ola de gente que arrasa cada vez que hay un acto de Vox. Yo voy a trabajar como si fuera a sacar 25 escaños.

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