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JxCat y ERC definen el Govern "post-Torra" entre muestras de desconfianza

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, junto al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès EFE

Roger Torrent no dejará pasar ni un día más de lo estrictamente necesario para poner en marcha el calendario electoral en Cataluña. Así lo ha asegurado el propio presidente del Parlament y así lo ratifican fuentes republicanas. Desde la Presidencia de la Generalitat, en manos de JxCat, esgrimen sin embargo un informe jurídico que da margen de discrecionalidad a Torrent, y el líder el partido, Carles Puigdemont, ha apuntado ya confía en que ERC sea «leal» y no acate sin más la inhabilitación de Quim Torra.

JxCat y ERC llevan semanas negociando el escenario «post-Torra» pero el acuerdo se resiste. De ahí la petición de un informe a los servicios jurídicos de la Generalitat para definir este escenario y, sobre todo, el papel del vicepresidente, Pere Aragonés, como nuevo presidente en funciones.

En JxCat temen que Aragonés capitalice el protagonismo que le otorgará esa posición en plena precampaña electoral, pero siguen debatiéndose entre ese temor y la tentación de utilizar la convocatoria de elecciones para intentar desgastar de nuevo a Torrent, y de rebrote a Esquerra, por su supuesta complacencia con la justicia.

Sin despacho en Palau

En este contexto, ambos partidos negocian ya hasta el último detalle del papel de Aragonés en los próximos meses. Los posconvergentes quieren que el vicepresidente siga manteniendo su campo base en la Conselleria de Economía y no se traslade al Palau de la Generalitat, a donde sólo acudiría para presidir las reuniones del Consell Executiu. Y eso, dejando vacía la silla de Torra, igual que el actual despacho presidencial.

Las negociaciones «avanzan», aseguran desde los partidos, «pero no hay nada cerrado» todavía, en un clima de extrema desconfianza entre ambos partidos. A JxCat le preocupa el protagonismo de Aragonés. A ERC, la guerra sucia contra Torrent y el desgaste de la gestión del Covid.

Sobre la mesa, además, las dificultades del partido de Carles Puigdemont, que sigue inmerso en la batalla con el PDeCat por hacerse con todo el espacio posconvergente. Puigdemont y su entorno quieren alargar los plazos para zanjar esa batalla, conscientes de que solo podrán darle la vuelta a las encuestas y ganar las próximas elecciones catalanas si consiguen absorber lo que queda del PDeCat y sus derechos electorales. pero tampoco en este flanco parece que avancen las negociaciones para concurrir a las elecciones con listas conjuntas.

Puigdemont advierte a ERC

En plenas negociaciones, Puigdemont advertía este viernes, en declaraciones a Efe, que confía en que ERC se mantendrá «leal» al presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la respuesta a su posible inhabilitación, y que el Parlament «levantará el dedo» y no se resignará ante lo que sería un «abuso tan grave».

En el caso de una inhabilitación del president, según Puigdemont, la «denuncia de una violación flagrante de derechos fundamentales» de Torra sería «importante de cara a la estrategia de internacionalización» del conflicto catalán.

«Yo no tengo ninguna duda de que ERC y quien quiera sumarse a este acuerdo será leal a lo que el president Torra plantee como final de su mandato», ha afirmado Puigdemont. Espera ver cómo «el Parlament, ante un abuso tan grave, levanta el dedo, no se calla, no se resigna y dice que este no es el camino».

El ex presidente catalán apunta además a la crisis sanitaria como argumento para posponer las elecciones «a las puertas de una posible segunda ola» de la COVID-19 en los próximos meses.

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