Quim Torra se ha despedido, por tercera vez, desde la tribuna del Parlament ante un pleno «reunido a mayor gloria» del ex president, como ha denunciado el líder de Cs, Carlos Carrizosa. Y lo ha hecho volviendo a su discurso más agresivo en el que ha vuelto a comparar a España con Turquía y ha tachado a la justicia de «brazo ejecutor» del Estado en contra del independentismo. Después ha abandonado el hemiciclo y el Parlament, entre aplausos de sus correligionarios, para no tener que ocupar un asiento de invitado en el «gallinero», puesto que ya ha perdido la condición de presidente, como en enero perdió la de diputado.

En un pleno con aires de primer debate electoral, Torra ha concluido reclamando el voto para el independentismo en las próximas elecciones. Ha defendido que la «voluntad de ruptura democrática es la única manera de independizarse», y ha señalado: «Tenemos unas elecciones por delante para demostrarlo. De nosotros y de todos los catalanes depende de que sea un plebiscito de ratificación del mandato del 1-O o que sea otra cosa».

Ataques a España

Torra ha insistido en que «Europa no entenderá» que un presidente sea inhabilitado «por una pancarta» y ha añadido: «esto sólo pasa en regímenes autoritarios, como hemos visto que pasa en Turquía con las pancartas de los colegios de abogados».

El ex presidente ha tachado su destitución de «golpe de estado» con el que «cuatro millones de votos se han tirado a la basura». Y ha acusado a la justicia de «aplicarnos el derecho del enemigo por el hecho de ser una minoría nacional» para «derrocar» a su gobierno.

En un discurso especialmente agrio, ha recriminado a Cs que vayan al Parlament a «hacer de guardianes de la represión» y ha tachado de «vergüenza» que «lleven la libertad de expresión de los diputados ante la justicia». A Miquel Iceta le ha vuelto a recriminar su larga trayectoria: «me equivoqué, no son 30 años, son 40 años viviendo de la política».

Aragonés no es presidente

Tras él, Pere Aragonés, ha intervenido para asegurar que «después de la inhabilitación de Torra no hay presidente y no lo habrá hasta elecciones». El ya presidente en funciones ha afirmado que «no normalizaremos la situación». Y la portavoz del Govern, Meritxell Budó, ha insistido en la idea de la «confrontación inteligente» lanzada por Carles Puigdemont.

«Pese a todo avanzamos hacia la confrontación inteligente, la estrategia judicial forma parte de esa confrontación inteligente» ha argumentado tras denunciar la «represión» del Estado. Budó se ha amparado en el jurista Javier Pérez Royo y los dictámenes de las justicias de Alemania y Bélgica en contra de la extradición de Puigdmeont para augurar futuras victorias en Europa.