La Policía Nacional viene constatando en los últimos meses un «aumento significativo» de permisos de conducir falsos supuestamente emitidos por la República Bolivariana de Venezuela en manos de ciudadanos de ese país que residen en España, lo que ha llevado a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras a alertar a sus brigadas para que extremen la vigilancia cuando lleven a cabo controles y puedan identificar estos documentos ficticios.

En un documento fechado el pasado 2 de junio, la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF Central) -dependiente de la citada comisaría general- ofrece a los agentes detalles concretos de las características de los citados documentos y de los originales para facilitar su identificación.

En virtud del canje de cartas que España y Venezuela formalizaron en Caracas el 16 de mayo de 2005, ambos países reconocen recíprocamente los permisos y licencias de conducción nacionales expedidas por las autoridades. El ciudadano puede tramitar el canje por uno equivalente del país de residencia sin necesidad de realizar las pruebas teóricas y prácticas que se exigen para su obtención.

Varios modelos falsificados

La Policía Nacional ha detectado hasta el momento copias ficticias de los diversos tipos de licencia de conducir vigentes en el país suramericano, si bien no descarta que pueda haber otros modelos falsificados. Por medio de un portavoz, el Cuerpo Nacional ha eludido ofrecer detalles de cuántos permisos se han intervenido ya al ser un «tema abierto».

Uno de ellos se caracteriza por tener en el reverso un código de barras, algo más estrecho que la versión original. No es la única diferencia. La calidad de impresión es sensiblemente inferior, hay letras seccionadas y la numeración que aparece está en cursiva, a diferencia de la presentación del permiso válido. El escudo de armas que figura en el ángulo superior izquierdo -junto al nombre del Instituto Nacional de Transporte Terrestre- también se ve con peor definición y el fondo de seguridad es de otro color.

Diferencias entre la licencia original (izquierda) y una copia detectada por la Policía.

Emitido por el Ministerio del Poder Popular para el Transporte, existe otro modelo cuya principal singularidad es el código QR que aparece en el anverso, siendo falsos los datos o dando error cuando se intenta leerlos. Esta versión se descarga, imprime y plastifica por el titular, por lo que -avisa la Policía- resulta más «fácilmente falsificable».

Erratas, letras seccionadas, códigos de barras inventados… son algunas de las características de los documentos falsos

Los agentes han detectado un tercer permiso con características que combinan las de los otros documentos ya citados. El anverso tiene código QR pero sin número de verificación y el reverso presenta un código de barras, sin que exista en Venezuela una licencia con estas peculiaridades. «Aparte de mostrar medidas de seguridad alteradas, se observan errores ortográficos como la falta de tilde en ‘Alergico’ (sic)», advierte el escrito de la UCRIF Central.

A fin de confirmar la autenticidad del permiso de conducción venezolano que pretende homologarse con uno equivalente de España, la Dirección General de Tráfico (DGT) remite diariamente por correo electrónico la relación de solicitantes a las autoridades venezolanas, que se comprometen a responder en ocho días naturales como máximo. En el caso de no recibir contestación en el citado plazo, Tráfico entiende que Venezuela nunca emitió permiso a favor del titular que tramita el canje.

188.735 venezolanos en España

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) referidos a 1 de enero de 2020, en España residen 188.735 ciudadanos de nacionalidad venezolana. Las principales regiones receptoras son Madrid (59.013), Cataluña (30.376), Canarias (20.512), Comunidad Valenciana (19.749) y Andalucía (13.994).

El censo se ha triplicado en la última década. En 2010, la cifra de venezolanos en España ascendía a 60.399, registrándose un punto de inflexión en 2018 al repuntar hasta los 95.633. Ese volumen creció un 44 % el pasado año, cuando la serie del INE contabilizó 137.776.