España | Madrid

Gritos de "dictador" y "corruptos" en otra bronca de alto nivel en el Congreso

El vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. EFE

La clase política ha llevado el debate parlamentario al fango. El ya irrespirable clima de tensión y de crispación ha provocado que las palabras hayan sido sustituidas en su mayor parte por el ruido, por los gritos, los reproches y hasta los insultos. Al menos ese ha sido el contexto en que se ha desarrollado la sesión de control de este miércoles, en que han retumbado una y otra vez las palabras de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, pidiendo «silencio» a sus señorías.

Mientras, desde una y otra bancada se lanzaban a la yugular de sus adversarios. «Dictador», «machista», «corruptos», «vergüenza» o «qué democracia» han sido algunos de los reproches más escuchados esta mañana, en muchos casos acompañados de golpes en la mesa, abucheos y murmullos cuando le tocaba intervenir al que tenían justo enfrente.

Más allá del habitual cara a cara entre Casado y Sánchez, en que ambos han elevado el tono respecto a días anteriores -el primero acusando al primero de ser un «presidente fallido» y el segundo equiparando al primero con la extrema derecha-, la tensión ha seguido durante el cruce de sus segundos al mando.

Sin ir más lejos, la portavoz popular, Cuca Gamarra ha acusado, entre abucheos de la bancada socialista, de querer llevar al país a un estado autoritario por su injerencia en la Justicia, y ha arrinconado a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo por «respaldar el machismo de Pablo Iglesias». «Llaman dictadura a la democracia», contraatacaba Calvo equiparando, de nuevo, el discurso del PP con el de Vox.

La tregua no iba a llegar con la intervención del secretario general del PP, Teodoro García Egea, que se ha referido a Iglesias sin medias tintas como un vicepresidente «corrupto y machista» que pretende «elegir al juez que le juzgue», una intervención que ha sido respondida por el aludido comparando, de nuevo, al PP con un partido «antisistema» y «alejado del Estado de derecho», uno de los argumentos de los que más intenta alejarse Casado a las puertas de la moción de censura de Vox.

«Si Fraga viviera y viera que aparecen ustedes en un vídeo junto a Hermann Tertsch defendiendo al Rey, no les echaba por fachas, sino por crecidismo político», ha llegado a afirmar Iglesias, intervención que ha desatado un sonoro aplauso en la bancada de la izquierda.

Muy habituales son ya los enfrentamientos a cara de perro entre la diputada de Vox, Macarena Olona y el vicepresidente segundo. Como no podía ser de otra forma, la parlamentaria ha instado a Iglesias ha dimitir por la cantidad de frentes judiciales abiertos. «Ahora que lleva la nuca más despejada, ¿lo nota? Es el aliento de la Justicia», decía Olona.

Y no se ha quedado ahí. La portavoz de Vox ha acusado abiertamente a Iglesias de ser un «matón político» y le ha acusado abiertamente de querer implantar una dictadura en España, cuyo primer paso, ha dicho, es el asalto al Poder Judicial. «Ese moño no podrá esconder al auténtico coletas. El que aspira a aparecer en los telediarios con chándal bolivariano», sostenía. «A ustedes les gustaría ser es terribles fascistas, pero no pasan de acomplejados reaccionarios», respondía Iglesias.

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