España DISTURBIOS EN BARCELONA

Los antidisturbios de Barcelona pidieron intervenir tres veces contra los okupas que destrozaron el Ayuntamiento

Un sindicato policial denuncia ordenes políticas de Ada Colau para impedir que los antidisturbios de la urbana intervinieran contra la manifestación okupa que acabó con el edificio del Ayuntamiento destrozado

Destrozos en la sede del Ayuntamiento de Barcelona tras la manifestación okupa EFE

Hasta en tres ocasiones pidió intervenir el jefe de la unidad de intervención de la Guardia Urbana de Barcelona durante los disturbios vividos la noche del sábado en la capital catalana que concluyeron con los accesos al Ayuntamiento destrozados y cargas de los mossos en la Plaza Sant Miquel. Las tres veces se encontró con una negativa de «Bravo 0», el código que corresponde a Pedro Velázquez, el intendente mayor de la Guardia Urbana.

«Cuando el mando directo al frente del dispositivo dice que hay que intervenir, solicita autorización» y se la niegan, Velázquez «tiene que explicar quién le ordenó» que la policía local no interviniera, advierte el portavoz del sindicato CSIF en este cuerpo, Eugenio Zambrano.

Ese día, un millar de personas se manifestó por el centro de Barcelona para protestar contra el desalojo de la Casa Buenos Aires, un edificio okupado en la zona del Tibidabo. La convocatoria empezó en la Plaza de la Catedral, pero los colectivos okupas se movieron hasta la Plaza Sant Miquel, donde está el acceso al Ayuntamiento de Barcelona, sin oposición policial. Por el camino, los manifestantes lanzaban consignas contra la alcaldesa Ada Colau.

Una vez allá, empezó la quema de contendores y aprovecharon los cascotes y vallas de las obras que se realizan en la plaza para lanzarlos contra las dependencias municipales, hasta destrozar los cristales de la fachada. Finalmente, los Mossos d’Esquadra tuvieron que intervenir para disolver a los manifestantes, no sin antes recibir lanzamiento de objetos, sin que la unidad de intervención de la Guardia Urbana hiciera acto de presencia.

La UREP, en la Ciudadela

Las unidades de intervención de la policía local «estaban presentes, pero no los activaron para ejercer una acción real», aseguran desde CSIF, que señala directamente a Colau como responsable de esa parálisis. De hecho la UREP -Unidad de Refuerzo de Emergencia y Proximidad de la GUB- estaba custodiando el Parque de la Ciudadela y seguía a través de la radio la evolución de los manifestantes y las peticiones de ayuda de sus compañeros en las dependencias municipales, pero no les permitieron intervenir.

Dentro del edificio del ayuntamiento se encontraban los agentes responsables de la custodia del edificio, pero son agentes de la policía de distrito, «sin la formación ni los medios» para responder al ataque de los violentos, señala Zambrano. Esos agentes tuvieron que huir ante el ataque al edificio, «porque la moda ahora es ir a por la policía» lamenta el portavoz sindical.

«Es mentira que la Guardia Urbana no pueda intervenir en materia de orden público» tal como han argumentado Colau y el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle. «Pero a lo mejor no querían un vídeo de la urbana interviniendo contra esas personas, son su electorado, que se le ha vuelto en contra porque se siente traicionado» añade el portavoz sindical.

A lo mejor Colau no quería un vídeo de la urbana interviniendo contra los okupas

Desde CSIF recuerdan que la Urbana tiene entre sus competencias la custodia de los edificios municipales, deber con el que inclumplió el sábado, y que con los anteriores alcaldes, Jordi Hereu (PSC) y Xavier Trias (CiU) sí se actuó en tareas de orden público con la unidad de antidisturbios de la Guardia Urbana.

Las mismas fuentes aseguran que la UREP y la Comisaría de Ciutat Vella tiene efectivos suficientes para haber evitado los destrozos en el Ayuntamiento, impidiendo el acceso a la Plaza Sant Miquel antes de que empezaran los disturbios. Y recuerdan que la Brimo de los Mossos no intervino hasta que ya se habían producido esos destrozos porque estaban custodiando el Palau de la Generalitat.

Reunión con Batlle

Los agentes de la policía local ya acumulaban descontento del día anterior, cuando un urbano tuvo que ser «rescatado» por un coche patrulla al caer de la moto ante los manifestantes que provocaron fuertes disturbios en Barcelona. Por eso Albert Batlle se reunió con responsables de la GU la tarde del sábado, felicitándoles por el trabajo realizado. Pero horas después se repitió el veto a la intervención de la UREP.

«La imagen de compañeros de la Guardia Urbana de Barcelona huyendo para proteger su integridad está difundiendo el mensaje de que en Barcelona vale todo -saquear, atentar- al precio de nada», ha denunciado CSIF en un comunicado.

El sindicato lamenta que en los disturbios de la pasada semana en Barcelona «hemos visto una ciudad tomada» en la que «saqueaban comercios, destrozaban el Ayuntamiento, mobiliario urbano y comprometían el principio de autoridad atacando a la Guardia Urbana».

Vendrán momento más difíciles

«Vendrán momentos aún más difíciles, y como comprenderéis, la policía no se puede inhibir, no puede acuartelarse, no puede mirar para otro lado, debemos intervenir para garantizar el orden público y la convivencia», lamentan desde el sindicato. «Debemos intervenir» para que no se cometan asaltos a los comercios, destrozos en la ciudad, asaltos a edificios públicos, agresiones a policías, añaden.

Zambrano advierte de que «no podemos permitir que nos quieran convertir en una policía política, somos una policía democrática al servicio de los ciudadanos y no de los intereses partidistas de los políticos de turno». Una situación que «nos frustra, nos desanima y nos desorienta».

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