Una pareja de policías locales de Vigo planteó el pasado mes de agosto sancionar al jefe de la Comisaría de la Policía Nacional en esta ciudad pontevedresa por no respetar las medidas de protección contra el coronavirus, desconsideración con los agentes de la autoridad y negarse a ser identificado tras el incidente que se desató a raíz de requerirles tanto al mando como a varios de sus acompañantes que se colocaran la mascarilla. El episodio dio pie a denuncias cruzadas entre ambos Cuerpos, algunas pendientes todavía de resolverse.

Los hechos tuvieron lugar sobre la 1.20 horas del 16 de agosto a la altura del número 28 de la calle Llorente, justo delante del mesón-restaurante O’canario. Los policías municipales se percataron de que, en la esquina con la calle Santa Marta, había un grupo formado por unas ocho personas en el centro de la calzada y que tan solo dos llevaban la mascarilla obligatoria, acercándose hasta ellos para instarles a que la utilizaran en cumplimiento de las medidas acordadas por las autoridades sanitarias para prevenir la propagación del virus.

Según exponen los funcionarios en el parte de servicio elevado al intendente jefe de la Policía Local de Vigo, al que ha tenido acceso El Independiente, uno de ellos se les acercó en un momento determinado y les espetó: ‘Tú no sabes con quién estás hablando. Ése es el comisario de Policía Nacional [Carlos Alfonso Valcárcel Araujo] y yo un subjefe». Fue esa persona quien también les indicó que eran policías nacionales (no identificables a primera vista al ir de paisano), quienes acababan de salir del citado restaurante de cenar después de haber participado en un dispositivo.

«Tono amenazante»

De acuerdo con la versión oficial ofrecida por la Comisaría de Policía Nacional de Vigo, todos los integrantes de ese grupo había intervenido en un operativo -denominado Domus– que se había saldado con la detención de dos ciudadanos croatas y dos italianos con herramientas para llevar a cabo robos en domicilios. Estos hechos los investiga el Juzgado de Instrucción 4 de Vigo.

«El tono por parte de esta persona fue derivando en amenazante, reiterando el cargo que ostentaban de forma cada vez más insistente; motivo por el cual se le pidió su identificación a la que accede después de mucho insistir», detalla el oficio. En ese momento, añade, se acercó el comisario jefe para decirles que les «dejaran en paz».

Los policías locales dicen que el comisario, que iba de paisano, se negó a identificarse y amenazó con detenerlos si no dejaba que se marcharan

«Chica, te la estás jugando. Te estás pasando de la raya», ponen los policías locales en boca de Carlos Alfonso Valcárcel después de que la oficial le recordara que «la ley era igual para todos, independientemente del cargo que se ostentara». Según el relato que hacen los agentes del Ayuntamiento de Vigo, el comisario de la Policía Nacional se negaba a respetar la distancia de seguridad y a identificarse o permitir que pudiera anotar el número de placa, no visible al vestir «bermudas y camiseta blanca».

«A continuación se dirigió al otro componente de la patrulla exigiendo que devolviera inmediatamente el DNI a su amigo con una total falta de respeto, manifestando asimismo que nos iba a detener; respondiéndole que estábamos a la espera del jefe del servicio, al cual solicitamos presencia momentos antes debido al cariz que estaba tomando la situación y a las continuas amenazas a las que nos estaba sometiendo», detalla el parte.

Fue en ese momento cuando el comisario dijo que iba a llamar al jefe de la Policía Local de Vigo, al que se dirigió como «Paco» y al que supuestamente le dijo: «Unos policías tuyos impertinentes están impidiendo la realización de un operativo». Cuando colgó el teléfono «nos amenazó con detenernos si no le dejábamos marchar», lo que hicieron subiéndose en una furgoneta no registrada en la base de datos de la Dirección General de Tráfico (DGT) al ser un vehículo policial mientras le gritaba supuestamente a sus compañeros: «Qué coño vamos a dar explicaciones a esta gente, vámonos sin explicaciones».

Uno de los agentes llegó a colocarse delante de la furgoneta para que no se marcharan sin ser identificado, apartándose tras escucharles decir que pasarían «por encima» si no se retiraba. Según especifica el parte, el mando policial parecía estar «bajo la influencia de bebidas alcohólicas» y se marchó del lugar «en contra de las indicaciones de los actuantes».

Los policías municipales acompañaron el escrito con el relato del incidente con fotografías obtenidas en internet que les permitieron identificar al policía que se había negado a identificarse como Carlos Alfonso Valcárcel, que tomó posesión como comisario jefe de la Comisaría de la Policía Nacional de Vigo-Redondela a finales del pasado mes de julio.

El incidente dio pie a un cruce de denuncias entre ambos Cuerpos, algunas todavía pendiente de resolverse

Los agentes pedían a sus superiores en la Policía Local de Vigo que se dirigieran «de forma oficial» a la comisaría de Policía Nacional para solicitar los datos de dicha persona a fin de proponer a sanciones para el citado mando por no llevar mascarilla en vía pública, no guardar la distancia mínima con personas no convivientes, mostrar desconsideración con agentes de la autoridad y negarse a ser identificado. También solicitaban que el incidente fuera elevado a la Junta de Coordinación Local y que se pusiera en conocimiento del Ministerio del Interior para que depurara las «responsabilidades» que correspondieran.

Frente a esta versión, la Comisaría de Policía Nacional de Vigo asegura que denunció a los dos policías locales tanto judicialmente como en vía administrativa por «obstrucción, carecer de mascarilla y no respetar la distancia social», acordando la Subdelegación del Gobierno el «sobreseimiento» de todas las denuncias presentadas por ambos Cuerpos por dicho incidente. Según estas fuentes, sólo queda que la Xunta de Galicia se pronuncie en relación con el asunto de las mascarillas y que el Juzgado de Instrucción 4 de Vigo resuelva la interpuesta por la Policía Nacional.

En su entorno, el comisario Carlos Alfonso Valcárcel -próximo a la edad de jubilación, tras ingresar en la Escuela General de Policía en 1977- ha asegurado que la filtración del parte de servicio de aquella actuación es un intento más por desgastarle. «La caza de brujas se ha abierto», ha comentado.