Máxima alerta en las capitales europeas, que este domingo reaccionaron en cadena, unas más que otras, a las preocupantes noticias que llegan desde el Reino Unido. Una nueva cepa del coronavirus, que se propaga más rápido que todas las conocidas hasta el momento, se ha vuelto tan dominante que ya representa más del 62% de todos los casos que se detectan en Londres. «Está fuera de control», declaró el ministro de Salud británico, Matt Hancock, horas antes de confirmar casi 36.000 nuevos casos en todo el país. Un domingo negro y de récord.

El tono sombrío de las palabras de Hancock llegaba 24 horas después de que Boris Johnson anunciase el confinamiento de casi 20 millones de personas en Londres y su área de influencia. «Todos los ciudadanos deben actuar como si tuvieran el virus», dijo el ministro para reforzar las medidas aprobadas por su gabinete. Nadie puede acusar al Reino Unido de ocultar información: esta mutación está detectada desde septiembre, comenzó a preocupar en noviembre, y su crecimiento llevó al propio Hancock a alertar al Parlamento de su nación el lunes pasado. Se sabe que es más contagiosa, hasta un 70% más, aunque no hay pruebas de que sea más letal. La vacuna parece seguir funcionando contra ella, según manifestaron el fin de semana los ministros de Sanidad de Italia y de Alemania.

No hubo reacción en Europa hasta el domingo. La cinta de salida la cortó Holanda, que canceló todas sus conexiones aéreas con el Reino Unido. Le siguieron Bélgica, Italia, Austria, Irlanda, Alemania y Bulgaria, antes de que el Consejo Europeo convocase a media tarde una reunión urgente de los 27. Francia lo anunció poco después. Para entonces, la Organización Mundial de la Salud ya había documentado casos de esta nueva cepa en Holanda, pero también en Dinamarca y en Australia. Algunos países también le cierran las fronteras a Sudáfrica, donde se ha detectado otra mutación preocupante del virus que anula la acción de algunos anticuerpos. España no ha seguido la línea de sus vecinos y mantiene en pie los vuelos con el Reino Unido. Sólo aumentará los esfuerzos de verificación de las pruebas PCR que presenten los viajeros a su entrada en el país.

Mientras esos debate se producían, miles de aviones seguían saliendo de los aeropuertos del Reino Unido hacia todo el mundo. Al menos 277 de ellos con destino a España durante todo el fin de semana. 132 directamente desde Londres. Otros 102 lo harán este lunes, si no hay cambio de criterio, y más de la mitad de ellos aterrizarán en las Islas Canarias (53).

«Diferentes países europeos están prohibiendo los viajes con el Reino Unido. El gobierno español debe actuar ya para proteger a los ciudadanos en medio de la incertidumbre existente», tuiteaba a primera hora de la tarde la consejera catalana de Salud, Alba Vergès. El aeropuerto de El Prat recibió 15 vuelos desde las islas británicas durante el fin de semana, siete de ellos el mismo domingo, cinco desde Londres.

Moncloa prefirió no precipitarse y se limitó a reclamar una acción conjunta de los países de la Unión Europea. Las costuras del Espacio Schengen ya saltaron por los aires en la primera ola y amenazan con hacerlo ahora de nuevo. En dos comunicados distintos, el Ejecutivo pedía no caer en acciones «unilaterales» en relación a las fronteras, aunque advertía que de no haber una respuesta rápida de las instituciones europeas actuaría en defensa de los intereses de los ciudadanos españoles.

Entiende el Gobierno que ante una situación de esta incerteza siguen siendo suficientes los test PCR que ya se exigen a todos los viajeros que aterrizan en España, con una antigüedad máxima de 72 horas antes de la fecha del viaje. Algunas voces de la comunidad científica han reclamado insistentemente en que estos test, de realizarse, deberían ser a la llegada en los propios aeropuertos por medio de pruebas de antígenos, o de PCR si posteriormente se guarda una cuarentena hasta conocer los resultados.

153 vuelos a Canarias

Lo cierto es que la situación de incertidumbre pone el foco ahora en las Islas Canarias, sin duda la comunidad autónoma que más conexiones diarias ofrece con el Reino Unido.

Un total de 153 vuelos procedentes de territorio británico aterrizaron durante el fin de semana en los aeropuertos de Tenerife Sur (55), Lanzarote (50), Gran Canaria (25) y Fuerteventura (23). 59 de ellos lo hicieron desde Londres, y otros muchos desde otras ciudades igualmente ubicadas en zonas golpeadas por la nueva cepa como Bristol, Southend o Exeter.

En las Baleares, el tráfico aéreo es muy intenso con Alemania, pero menos con el Reino Unido en esta época del año. El aeropuerto de Palma recibió 9 vuelos desde las islas durante el fin de semana, y no llegó ninguno ni a Menorca ni a Ibiza.

‘Efecto Benidorm’

En la Península, la palma se la lleva Málaga, con una cantidad importante de británicos afincados en la Costa del Sol y un importante flujo aéreo previo a las Navidades. 17 vuelos directos desde Londres llegaron en las últimas 48 horas, 31 en total desde el Reino Unido. Alicante, por la influencia de Benidorm pese a las horas bajas que vive la popular localidad turística, recibió 34 vuelos desde diferentes puntos del Reino Unido -incluyendo a Gales y Escocia- durante el fin de semana, ocho de ellos desde Londres.

Madrid, por su parte, recibió 19 vuelos directos desde Londres en el aeropuerto de Barajas, y dos de otros puntos del Reino Unido.

También han aterrizado en España vuelos con origen británico en los aeropuertos de Murcia (3), Valencia (2), Sevilla (2), Zaragoza (2), Santander (2), Santiago de Compostela (2) y Bilbao (1).

Controles contra el éxodo

Los movimientos y los viajes preocupan no solo desde el Reino Unido hacia fuera, sino también dentro del propio país. De hecho, el Ejecutivo de Boris Johnson tuvo que imponer controles durante el fin de semana para controlar el éxodo masivo que comenzaba a producirse en las principales estaciones de tren y autobús de Londres. Con miedo a que el confinamiento decretado sobre Londres pudiera interferir en la celebración de las Navidades, muchos ciudadanos intentaban salir de la ciudad lo antes posible.

«No acudan a una estación, a menos que tengan permiso para viajar. Hemos desplegado un número extra de agentes policiales para comprobar que solo aquellos que deben desplazarse por motivos esenciales puedan hacerlo de un modo seguro», pidió a la población el responsable de Transportes del gobierno británico, Grant Shapps.