El Gobierno reducirá a la mitad el próximo año el número de militares desplegados en Irak y Afganistán y reforzará de forma considerable el contingente en la República de Líbano, cuya crisis política y económica se ha visto agravada tanto por la pandemia de coronavirus como por la devastadora explosión registrada el pasado mes de agosto en un almacén del puerto de Beirut.

El Consejo de Ministros acordará este martes prorrogar hasta el 31 de diciembre de 2021 la autorización de la participación de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil en diversas operaciones de paz en el exterior, con la previsión de movilizar a un máximo de 2.900 efectivos. Ello generará un gasto de 1.176 millones de euros, cantidad similar a la presupuestada inicialmente para el ejercicio que está a punto de concluir.

Según ha podido conocer El Independiente, el documento que elevarán a la reunión semanal del Ejecutivo los ministerios de Defensa, Interior, Asuntos Exteriores y Hacienda plantea un esfuerzo «similar» al que se planificó para 2020, antes de que irrumpiera la covid-19 y condicionara temporalmente algunas de las misiones a las que España aporta su fuerza.

Las operaciones de mantenimiento de la paz movilizarán a 2.900 militares y generarán un gasto de 1.176 millones

Con todo, el plan prevé algunos ajustes operativos, entre los que destaca la continuación en la reducción de efectivos tanto en Irak -donde participa desde octubre de 2014 con la coalición internacional en el adiestramiento de las fuerzas de seguridad locales en su lucha contra el DAESH- como en Afganistán, a cuya pacificación y reconstrucción contribuye junto a sus aliados desde hace casi dos décadas.

En el caso del despliegue en Irak, país a cuya viabilidad concede España una importancia capital como eje de la estabilidad en Oriente Próximo, el Ejecutivo acordará que la dotación máxima pase de los 555 militares de este año (incluidos 25 guardias civiles) a 275. No sólo se reducirá el contingente, sino que también se llevará a cabo un «reequilibrio de efectivos» desde la Coalición contra el DAESH hacia la misión OTAN NM-I, toda vez que será la Organización del Trato del Atlántico Norte el socio que asumirá mayor responsabilidad el próximo año en el asesoramiento a las estructuras de seguridad y defensa de Irak.

Acuerdo de paz con los talibanes

El ajuste también alcanzará a la participación en la misión de la OTAN ‘Resolute Support’ (Apoyo Decidido), en la que España presta asistencia, entrenamiento y asesoramiento a las instituciones afganas. En concreto, el despliegue no superará las 27 personas, exactamente 43 menos de lo que se previó para este año.

Sobre el papel, el acuerdo de paz firmado por EEUU con los talibanes el pasado 29 de febrero debe dar pie a una disminución escalonada de efectivos en esta operación, si bien el clima de violencia generalizado que se ha extendido por el país -con frecuentes ataques talibanes contra la población y las fuerzas de seguridad locales- genera dudas sobre el desenlace de las negociaciones intra-afganas iniciadas el pasado 29 de septiembre en Doha (Catar) y que deben desembocar en un acuerdo nacional de paz.

Mapa con el despliegue de España en misiones en el exterior. MINISTERIO DE DEFENSA

Lejos de disminuir, España prevé incrementar de 610 a 830 militares (un 36 % más) su participación en la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL), de la que forma parte desde 2006 y que tiene como finalidad contribuir a la pacificación y seguridad de la región Sur del país. Será un año más el contingente más numeroso en la docena de operaciones internacionales en las que participará.

El Gobierno considera que esta misión representa un «elemento estabilizador» en la situación actual, en la que el deterioro de la seguridad y de las condiciones de vida de los libaneses se ha visto agravado tanto por la pandemia como por la explosión del pasado verano en el puerto de Beirut. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en una resolución adoptada por unanimidad, acordó el pasado 28 de agosto extender este despliegue hasta agosto de 2021.

Mali: de 280 a 530 militares

Como en Líbano, está previsto que también aumente de forma considerable la fuerza española en la misión lanzada en 2013 por la UE para ayudar al Ejército maliense a mejorar sus capacidades militares: de 280 a 530, lo que supone un incremento de casi el 90 %. Conocida como EUTM-Mali, ésta ha sido una de las operaciones más afectadas por el coronavirus, hasta el punto de tener que suspenderse actividades de adiestramiento y repatriar a militares españoles.

El pasado 23 de marzo, el Consejo de la UE acordó prorrogar la misión hasta el 18 de mayo de 2024, si bien las actividades previstas en este mandato se han visto condicionados por la pandemia y por el golpe de estado del pasado 18 de agosto. Junto a la misión de adiestramiento y a la reducción de la amenaza terrorista, el plan incluye también proporcionar asistencia militar a la Fuerza Conjunta y a las Fuerzas Armadas de los países del G5 Sahel (Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger).

Un militar contempla el despegue de un helicóptero en una de las bases españolas.

España confía en que el avance de las relaciones con las autoridades provisionales permita reanudar la actividad de forma plena en 2021, lo que conllevaría el incremento gradual de efectivos que se necesita para que se puedan cumplir las instrucciones contenidas en el mandato. En el primer semestre, el mando de la EUTM-Mali recaerá en un general de brigada español (Luis Gracia Herreiz).

Entretanto, la ‘Operación Atalanta’ -para proteger a los barcos del ataque de los piratas en el Océano Índico- mantiene la dotación de este año (375), al igual que las misiones en Bosnia-Herzegovina (3) y la República Centroafricana (8). Por contra, se reduce de 38 a 20 el contingente máximo previsto en la EUTM-Somalia, en la que compatriotas realizan labores de adiestramiento y cuyo desarrollo ha resultado también especialmente afectado por el avance del virus.

Lucha contra el terrorismo en el Mediterráneo

Igualmente, el Consejo de Ministros autorizará la continuidad en la ‘Operación Sea Guardian’ de lucha contra el terrorismo en el Mediterráneo con un submarino con dos periodos de activación de 35 días al año, un avión de patrulla marítima con cuatro salidas al mes, un patrullero oceánico con un equipo de operaciones especiales y una fragata, buque de aprovisionamiento o patrullero con unidad aérea embarcada y operativo de seguridad, en este caso con un máximo de dos periodos de tres semanas.

El plan, igualmente, prevé que España siga participando en la misión política de verificación del proceso de paz en Colombia con un reducido número de observadores militares y policiales. A petición del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, se da también vía libre al despliegue de un máximo de 5o militares para contribuir a determinadas misiones de ayuda humanitaria, operaciones de paz o de gestión de crisis que realicen organizaciones internacionales.

El desarrollo del programa de operaciones de mantenimiento de la paz requerirá una dotación presupuestaria de 1.176 millones de euros. Para financiarlo, el Gobierno prevé aprobar dos ampliaciones de crédito en los meses de marzo y mayo para complementar la consignación prevista en los Presupuestos Generales del Estado.