Su petición de indulto para todos los condenados en la sentencia del procés, los 12 políticos que impulsaron el proceso independentista de Cataluña y el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, fue la primera que llegó al Ministerio de Justicia hace justo un año, en enero de 2020.

Francesc de P. Jufresa Patau (Barcelona, 1953) ejerce como abogado penalista desde 1979. Ha participado en algunos de los procesos con mayor relevancia pública de la democracia, como el caso Filesa o los GAL. Precisamente fue el representante de la acusación particular de Segundo Marey, ciudadano francés secuestrado por la agrupación parapolicial al servicio del Estado que puso en marcha el Gobierno de Felipe González para practicar la denominada «guerra sucia» contra ETA. Quienes le confundieron con un etarra actuaban bajo las órdenes de la cúpula policial condenada por aquellos hechos a la que más tarde indultó el gobierno de José María Aznar.

Estos días de encuentros familiares, Jufresa escucha con atención las declaraciones de miembros del Gobierno que dan por hecho que se concederá el indulto a los políticos condenados por el Tribunal Supremo a penas de prisión de entre 9 y 13 años por delitos de sedición y malversación en su intento de lograr la independencia de Cataluña al margen de la ley. El presidente Pedro Sánchez insinuó esta semana que sería una manera de conseguir la «reconciliación y la convivencia» en Cataluña. La petición del abogado catalán para todos los condenados en la sentencia de la Sala Segunda del alto tribunal, incluso quienes recibieron multa e inhabilitación por desobediencia, es la que puso en marcha la maquinaria del indulto en el Ministerio de Justicia. El abogado atiende a El Independiente cuando el asunto, con las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina, copa la actualidad informativa. Asegura que nadie desde el ámbito de la política le instó a que lo pidiera ni tampoco nadie se lo ha agradecido. Considera que no tienen por qué hacerlo.

Pregunta.- ¿Qué le llevó a pedir el indulto para los políticos condenados?

Respuesta.- Me llevó, primero, mi formación y la preocupación jurídica por los asuntos que afectan a mi país —éste del procés singularmente— que tengo desde hace muchísimos años. Segundo, haber seguido mucho el juicio y ver en éste y en la sentencia que se dictó problemas jurídicos muy graves que me hacían dudar de la justicia de la resolución. Y, en tercer lugar, sentir por mi experiencia profesional, que es muy dilatada en temas de Estado, que en este momento podía ser útil haciendo esta petición de indulto porque sabía que ellos no la harían puesto que el indulto cuando lo pide el penado requiere una asunción de culpabilidad respecto de los hechos. Ellos no podían hacerlo por razones políticas de coherencia. Pero yo que soy un tercero y tengo perfecto derecho a pedirlo y ser útil a ellos, a mi país e incluso al Estado, sí.

Si el Estado quiere mantener la unidad sacrosanta de España lo que tiene que hacer es ser generoso, conciliador, negociador y solucionar de una vez el denominado problema catalán»

Creo que si el Estado quiere mantener la unidad sacrosanta de España lo que tiene que hacer es ser generoso, conciliador, negociador y solucionar de una vez el denominado problema catalán de una forma democrática, abierta y abordar las reformas que hagan falta. Y para eso es muy importante que se den estos indultos.

P.- ¿Por qué lo presentó para todos los condenados?

R.- Porque creo que todos fueron condenados en un procedimiento plagado de irregularidades como expliqué en la petición de indulto. Creo que actuaron de buena fe políticamente desde la defensa del independentismo y de la independencia de Cataluña y por tanto no merecían una sentencia condenatoria. No veía que tuviera que exceptuar a nadie. Esto no hace que mi petición sea de un indulto general que como sabe está prohibido por la Constitución. Pedí un indulto para cada uno de los condenados en esta sentencia que veo desproporcionada e injusta. El tribunal estaba mal conformado, la competencia mal hecha. Además, se orillaron resoluciones internacionales como la del tribunal de Schleswig-Holstein.

P.- En sus informes oponiéndose a la medida de gracia los fiscales de Sala del procés argumentan que el indulto «no se trata de una medida que de manera arbitraria pueda concederse con carácter general ante la mera discrepancia con el tenor de la sentencia».

R.- Considero que lo que la Fiscalía ha dicho en estos escritos es impropio de una función pública tan importante como el Ministerio Fiscal, que debe estar guiado según su estatuto orgánico por el principio de legalidad. Y creo que lo que han hecho no se ajusta a esta función básica, sino que es un clamor de venganza igual que hicieron en el juicio. Como las defensas cuestionaron que internacionalmente este hecho pudiera considerarse penalmente punible, afirman que la rebelión está castigada en muchos países y que la Sala Segunda se equivocó condenando por sedición porque esto en realidad era una rebelión como decían ellos. Escribir eso en un informe es obcecado cuando la Sala Segunda y la Abogacía del Estado ya les ha enmendado la plana.

La Fiscalía ha hecho una amenaza al Gobierno que considero intolerable porque se inmiscuye en la separación de poderes»

Además, hacen una amenaza al Gobierno que considero intolerable porque se inmiscuyen en la separación de poderes. Vienen a decir: «Si dais el indulto estáis prevaricando». El Ejecutivo tiene la potestad de indultar por las razones políticas que estime pertinentes y el único deber que tiene según la jurisprudencia al respecto, que es muy limitada, es motivar debidamente por qué indulta. Lo que no se puede hacer es lo que ha hecho el Partido Popular, y ya aprovecho para decírselo, a través del señor Casado. Adelantarse para recurrirlo y considerar que el Gobierno prevaricará. Esto es una amenaza al Gobierno.

P.- ¿No podrían sentirse los condenados por malversación de otras causas en desventaja con los políticos independentistas si son indultados?

R.- Sí podrían sentirse en desventaja, claro. Pero éstas son las grandezas y miserias de la ley que regula la medida de gracia del indulto, que es una ley que permite al Gobierno otorgarla motivadamente cuando lo tiene por conveniencia. Oiga, como han hecho todos los Gobiernos. Como hizo el PP con los funcionarios de policía del GAL, la cúpula de Interior con Pepe Barrionuevo que fue condenada, asunto en el que yo era acusador particular en nombre de la víctima (el empresario secuestrado Segundo Marey) y que los indultó Aznar. Igual que indultó al magistrado Javier Gómez de Liaño, que intentó cargarse la libertad de expresión con la causa de Sogecable, e incluso lo rehabilitó. Es decir, no sólo suspendió la pena privativa de libertad sino que también indultó la inhabilitación. O sea que no sé de qué se quejan, porque la máquina de indultos el señor Rajoy también la manejó a toda velocidad.

P.- ¿Tuvo alguna motivación política o alguien le pidió que presentara el indulto?

R.- Por supuesto que tuve una motivación política porque todo es político y mi motivación también, lógicamente. Pero, en este caso únicamente me mueve intentar ser útil a mi país, y cuando digo mi país es tanto Cataluña como España.

Conozco a muchos políticos pero absolutamente nadie me pidió que presentara el indulto»

Absolutamente nadie me pidió que presentara el indulto. Conozco a muchos políticos porque he estado toda la vida relacionado con la política en el ejercicio de mi función pero esto es una decisión personal. Política, claro que sí, pero únicamente mía.

P.- ¿Está haciendo el Gobierno un uso político del trámite del indulto de cara a las elecciones catalanas?

R.- No creo que haga un uso político, sino que el Gobierno tiene potestad para indultar, ha tenido la oportunidad encima de la mesa y puede ser que esta facultad tenga que estar presente en las negociaciones políticas del Gobierno, pero eso no es ilegal. Sinceramente, creo que este Gobierno quiere solucionar políticamente el conflicto político que hay en Cataluña que se patentó de forma violenta y complejísima con el procés y el 1-O.

P.- ¿Cree que el indulto traería «reconciliación», como dice Pedro Sánchez, a Cataluña?

R.- Absolutamente. Creo que será, hablo en futuro, un bálsamo para la situación de fractura social y política tremenda que hemos vivido en este país. No sólo nos ha situado en un panorama casi guerra civilista de primos enfrentados a primos en todas las familias. También se ha traducido en un empobrecimiento del país. Se han largado las grandes empresas, los bancos… Por eso digo que el indulto sería un bálsamo para acabar, o como mínimo mitigar, esta fractura social que hemos tenido.

P.- Más de tres años después del procés, ¿cree que los catalanes sienten que se les ha utilizado políticamente desde el Govern y desde el Gobierno central?

R.- Sí. Los catalanes están muy hartos de los gobiernos que padecen, tanto de los de aquí como de los de allí. Nos han dividido prácticamente por la mitad. Pero ahora, con esta situación de crisis por la Covid añadida a la social y económica, los catalanes empezamos a tener ganas de ir para adelante, de no quedarnos en este pozo en el que nos ha dejado este cúmulo de circunstancias.

Los catalanes están muy hartos de los gobiernos que padecen, tanto los de aquí como de los de allí»

Hasta ahora se nos ha reprimido, estigmatizado y se nos han cerrado las puertas a solucionar un tema que la Segunda República ya solucionó. Lo que querían que se reconociera aquí es lo que ya se reconoció con el Estatuto de Nuria (1932) que pretendía que volviera a estar encima de la mesa Pasqual Maragall y se cargó el PP que ahora amenaza con recurrir contra el indulto.

P.- ¿Ve alguna posibilidad de que el Supremo acceda al indulto?

R.- Me puedo equivocar, pero yo espero del Supremo, aunque no comparto su sentencia ni cómo llevaron las cosas, que como son extremadamente inteligentes y muy buenos juristas tendrán una solución inteligente para su pronunciamiento en este tema tan delicado. Podría ser poner de manifiesto que el indulto es una facultad del Gobierno y que ellos se limitan a ratificarse en el criterio que expresaron en su sentencia.

P.- ¿Y qué espera del Gobierno?

R.– Queda un último trámite, que la Abogacía del Estado emita su informe. Espero que cuando esto ocurra el Supremo informe rápido porque no puede tener una actitud obstruccionista en una situación tan candente. Espero que después el Gobierno conceda el indulto. Me provocará una gran alegría personal. Ni orgullo ni nada porque yo no soy nadie, pero sí alegría porque creo que puede ser bueno para mi país.

P.- ¿Alguien del Gobierno central, del Gobierno de Cataluña o los condenados le han agradecido que lo presentara?

R.- No, no, no. A mí nadie me ha agradecido ni tiene que agradecerme nada. Les agradezco mucho que me respeten como hago yo con los demás.