España Juicio a la ex presidenta madrileña

Cifuentes, de candidata a suceder a Rajoy a tertuliana estrella de televisión

Cristina Cifuentes se enfrenta a cuatro años de prisión por exhibir en los medios de comunicación el acta falsificada de la defensa de un Trabajo de Fin de Máster (TFM) en la Universidad Rey Juan Carlos que nunca terminó, según las acusaciones

Llegada de Cristina Cifuentes a la Audiencia Nacional. EFE

La ex presidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes (Madrid, 1964) se sentará en el banquillo de los acusados este lunes por un presunto delito de falsedad en documento oficial, concretamente como inductora.

Casi tres años después de su dimisión, llega el momento de saber si la mujer que se presentó como regeneradora del Partido Popular madrileño y azote contra la corrupción explicará por qué se arriesgó a cometer un delito e instar a otras personas a que lo cometieran, según sostiene la Fiscalía, para tapar un escándalo personal: la obtención de un máster de Derecho Autonómico en la Universidad pública madrileña Rey Juan Carlos a pesar de que no lo terminó ni hizo la defensa del Trabajo de Fin de Máster (TFM).

Cifuentes, según el relato de hechos que le sitúa ante la Justicia, obtuvo dicho máster en unas condiciones ventajosas entre 2011 y 2012, cuando era delegada del Gobierno en Madrid. Entonces, su popularidad estaba en ascenso. Era un rostro joven, fresco y que a la vez transmitía seguridad, con una ideología liberal en lo económico pero alejada del tradicionalismo y los sectores de su partido más próximos a la Iglesia, que como Alberto Ruiz Gallardón (del que fue asesora) o Jorge Fernández Díaz impulsaron la reforma contra la ley del aborto socialista. Entonces, Vanity Fair la entrevistaba y destacaba de ella que circulara en moto, que llevara cinco tatuajes en distintas partes del cuerpo, que fuera agnóstica y apoyara el matrimonio homosexual. Antes de convertirse en presidenta de la Comunidad de Madrid aupada por Rajoy sufrió un grave accidente de moto que superó después de una larga hospitalización. En los medios de comunicación y las redes sociales, donde siempre se ha manejado con soltura, vuelve a ese accidente y al aprendizaje que supuso para ella cada vez que quiere recordar a aquellos que la han «espiado» y tratado de «extorsionar» que se le da bien resurgir de sus cenizas.

A pesar de que las quinielas la situaron como la posible sucesora de Rajoy al frente del PP a nivel nacional, los acontecimientos que ella ha achacado a fuego cruzado la condujeron a la dimisión y a abandonar el partido en el que militó desde los 15 años.

La creación del acta falsa

Cuando Eldiario.es publicó, el 1 de marzo de 2018, que obtuvo su título de máster con unas notas falsificadas, Cifuentes aseguró que se trataba de «falsedades» con las que se buscaba echarla de la presidencia madrileña.

Mientras en las redes sociales -por medio de un vídeo que ella misma se grabó y se hizo viral- se mostraba segura de que todo era una conspiración contra ella y advertía a «quienes queréis que me vaya: No me voy, me quedo, me voy a quedar», sus contactos en la URJC se apresuraban, según la Fiscalía y la representación legal de la Universidad, a generar un acta falsa de la defensa del trabajo de fin de máster que «jamás se produjo» para mostrarlo en los medios de comunicación y las redes sociales.

Según el escrito de la Fiscalía, que pide tres años y tres meses de cárcel para Cifuentes y una multa de 4.500 euros, «el 21 de marzo de 2018, tras una rueda de prensa dada por el rector de la Universidad, acompañado por el Sr. Álvarez Conde [director del Instituto de Derecho Público donde se impartía el máster que también estaba acusado pero falleció en abril del año pasado] y otro profesor, para explicar la versión de la Universidad sobre la noticia publicada, el acusado Enrique Álvarez Conde, quien seguía dirigiendo de facto y a todos los niveles el Instituto de Derecho Público, llamó a la acusada Cecilia Rosado dándole instrucciones para confeccionar un acta en la que se reflejase que la acusada Cristina Cifuentes había defendido el TFM el día 2 de julio de 2012 ante el Tribunal conformado por la acusada Cecilia Rosado como secretaria, Clara Souto como vocal y Alicia López de los Mozos como presidente».

Según continúa el Ministerio Público, Rosado, que era personal laboral de la Universidad, «ante el temor de las posibles consecuencias negativas para su trabajo de no acatar lo que se le pedía» hizo el acta poniendo a Cifuentes una nota global Notable (7,5) y falsificó su firma y las de dos profesoras, Clara Souto y Alicia López de los Mozos. Envió un mail con ésta al rector, «que ignoraba las manipulaciones realizadas» a nombre de Álvarez Conde. La Fiscalía reconoce la colaboración de la acusada Cecilia Rosado para que la investigación avanzara, por lo que finalmente se enfrenta a un año y nueve meses de cárcel también por falsedad.

El día que la trabajadora accedió a hacer dichas modificaciones, según el escrito del Ministerio Fiscal, la estuvo llamando «de forma insistente y agobiante» hasta en 21 ocasiones María Teresa Feito, asesora de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, que también era funcionaria de la Universidad, para que resolviera la situación como fuera y le dijo «que en caso contrario la acusada Cristina Cifuentes les iba a cortar la cabeza». «Una vez se le hizo llegar el acta a la acusada Cristina Cifuentes ésta, a sabiendas de que la misma acreditaba una defensa de TFM que jamás se produjo, la exhibió en varios medios y redes sociales para evitar las nefastas consecuencias políticas a las que debería enfrentarse», se puede leer en el escrito de acusación en el que también se piden tres años y tres meses de prisión para Feito. Los representantes legales de la Universidad piden cuatro años de prisión para Cifuentes y para ella.

El vídeo de las cremas, la puntilla

Mientras avanzaba la investigación sobre la presunta falsificación y la oposición exigía responsabilidades a Cifuentes con el aviso de una moción de censura por parte de PSOE y Podemos, el digital Okdiario publicó un vídeo en el que se veía a Cifuentes robando dos cremas faciales en un supermercado del barrio de Vallecas (Madrid) en 2011, cuando era vicepresidenta de la Asamblea regional.

Aquella fue la puntilla que la llevó a presentar su dimisión. El mismo día que se publicó el vídeo, el 25 de abril de 2018, la presidenta madrileña ofreció una rueda de prensa de 12 minutos en la que, vestida de blanco, anunció su dimisión por «los intereses generales» y denunció una «campaña de acoso y derribo que dura ya bastante tiempo y que ha dejado de ser política para convertirse en personal». Afirmó que dos años antes ya se le había tratado de «extorsionar» con el mismo vídeo y dijo que es el «precio» que hay que pagar por tener «tolerancia cero contra la corrupción», insinuando que la persecución venía de su propio partido.

Justo un año antes de dicha comparecencia, el 24 de abril de 2017, la ex presidenta madrileña y ex presidenta del PP madrileño Esperanza Aguirre dio una rueda de prensa (también con camisa y americana blancas) y anunció que dimitía, que dejaba la portavocía del Ayuntamiento de Madrid. Lo hacía días después de estallar el caso Lezo y de la detención del expresidente Ignacio González por presunta corrupción en el Canal de Isabel II por el que ya hay una petición de cuatro años de cárcel para quien fuera mano derecha de Aguirre. «Me siento engañada y traicionada por Ignacio González. No vigilé lo que debía», dijo la ex presidenta en su comparecencia.

Después de aquellos hechos, Cifuentes afirmó públicamente «en este PP de Madrid no tienen cabida los corruptos». Su gobierno entregó documentos sobre las irregularidades cometidas en el Canal de Isabel II gracias a las que González se habría llevado una comisión millonaria y también denunció irregularidades en la adjudicación y construcción del Campus de la Justicia de Madrid. Una operación por la que la Fiscalía Anticorrupción también pide ocho años de prisión para el exconsejero de Justicia, Alfredo Prada.

En el plató con Jorge Javier Vázquez

Cifuentes achaca su caída al «precio» por no callar ante las irregularidades en su partido. Tampoco la ha silenciado el escándalo que la sienta en el banquillo de los acusados este lunes. Después de su dimisión estuvo un tiempo alejada de los focos, pero reapareció por todo lo alto, fichando como tertuliana de la cadena Mediaset. Durante la pandemia del coronavirus ha participado en los programas de máxima audiencia de Telecinco y Cuatro, como en ‘Sálvame Deluxe’, donde fue entrevistada por Jorge Javier Vázquez. Allí, vistiendo un traje de terciopelo negro, lanzó frases como: «Hay mucha gente que me ha dicho por qué vengo a este programa»; «Sólo con verme aquí hay mucha gente que está hiperventilando» o «A mí no se me quería echar de la política (que se quería), se buscaba la destrucción personal».

Este lunes, la ex presidenta madrileña tiene una cita con la Justicia -que los medios de comunicación podrán seguir en un canal de vídeo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid debido a las limitaciones por la pandemia de coronavirus- y en el que se espera que Cifuentes declare en la primera o la segunda jornada. El juicio, que se suspendió en abril y la Sección 15 de la Audiencia Provincial de Madrid retoma ahora, se prolongará previsiblemente los días 22, 25 y 29 de enero.

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