La polémica saltaba en la noche del martes. El consejero de Salud de la Región de Murcia, Manuel Villegas, y otros cargos de su departamento habían sido vacunados contra el Covid-19 para inmunizarse por delante de otros colectivos vulnerables, todo un escándalo político que tendrá consecuencias, aunque por el momento entre ellas no está ni la dimisión ni el cese del dirigente del PP. Villegas ha comparecido a primera hora de este miércoles para pedir disculpas a aquellos ciudadanos que hayan podido sentirse «ofendidos», pero no para abandonar.

De forma oficial, desde Génova se evitará hacer declaraciones ni valoraciones sobre el tema y se remiten a lo que ha defendido tanto Villegas como a la decisión que tome, en este caso, el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras. Pero la indignación y el malestar recorre las filas de la dirección del PP por lo sucedido, sobre todo porque altos cargos de la cúpula, como el propio secretario general, han cargado duramente estos días contra los alcaldes socialistas que se han vacunado «sin ponerse colorados». Y desde que se conoció la noticia, hay «un disgusto tremendo» en Génova, según comentan fuentes autorizadas del partido, sobre todo en el caso del propio Teodoro García Egea.

«Ha sido una gran torpeza», reconoce en este caso un cargo cercano a la cúpula popular. «Lo normal es que [Villegas] hubiese dado un paso atrás por haberse metido en este lío». La tónica general es que desde el PP, en privado, se apoya la tesis defendida por el propio consejero de Salud esta mañana de no haber obrado con «mala fe», sino siguiendo el protocolo de vacunación que creía correcto, aunque eso no justifica que no haya quien piense que este asunto se resolvería con el consejero dando un paso atrás porque «ha estado muy torpe».

En todo caso, no será Pablo Casado quien dicte sentencia. Villegas no es afiliado del PP, sino independiente, y eso es algo que impediría al partido aplicar los Estatutos y tomar medidas. La tesitura es que si no dimite, será López Miras quien deba decretar su cese en caso de querer hacerlo.

Para justificar la polémica, el consejero de Salud ha defendido que se entendía a sí mismo -y al resto de cargos vacunados en la Consejería de Salud- dentro del cupo de «personal sanitario de salud pública que trabaja en la gestión directa de la pandemia». Villegas, además de político, es médico de la sanidad pública. «Sólo se han vacunado miembros del equipo directivo de la Consejería formados por sanitarios», alegaba. Pese a las críticas y la petición de dimisión que ha llegado de parte de todos los grupos, salvo del PP, el consejero de Salud ha defendido su permanencia en el ejecutivo murciano porque «no es momento de huir».

Arrimadas pide el cese inmediato del consejero

La polémica en el proceso de vacunación ha causado una auténtica crisis de gobierno en Murcia, en el que conviven PP y Ciudadanos. Desde que trascendiese la noticia, adelantada por La Verdad, la líder del partido naranja en Murcia, Ana Martínez Vidal, ha exigido la dimisión de Manuel Villegas o, en su defecto, el cese dictado por Fernando López Miras. «No se puede escudar en su condición de médico cuando hay personas que lo están pasando mal», suscribía.

El revuelo ha llegado a la arena nacional. Si anoche el portavoz adjunto de Ciudadanos, Edmundo Bal, consideró «indignante» lo sucedido en Murcia y pidió «dar ejemplo, no vergüenza», suscribiendo la petición de dimisión de Vidal, este miércoles se ha expresado al respecto la propia presidenta de la formación liberal, Inés Arrimadas, quien ha exigido al PP que no demore en tomar una decisión que ve necesaria por la gravedad del asunto. «En Ciudadanos no aguantaría ni cinco minutos», ha agregado.